Pedro Sánchez: el ''fontanero'' llama dos veces

El nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, se dirige a la sede del partido en Ferraz con la presidenta andaluza, Susana Díaz. EFE
El nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, se dirige a la sede del partido en Ferraz con la presidenta andaluza, Susana Díaz. EFE

Todo ha sucedido muy r

ápido, en solo dos meses: Pedro Sánchez es el nuevo nombre a añadir a la renovación política e institucional española tras el de Felipe VI y el de Pablo Iglesias. El primero, previsto pero sin fecha, y el segundo inesperado en las urnas. El cuadro escénico de la política española se renueva aceleradamente.

 Con Pedro Sánchez tampoco contaba nadie. De hecho, él corría en solitario desde siete meses atrás, cuando empezó su vuelta a España en Don Benito (Badajoz), pero en otra pista: quería presentarse a las primarias de noviembre para elegir al candidato socialista a la presidencia del gobierno. Una colaboradora suya, Isaura, reconocía entonces que era el menos conocido y el que menos posibilidades tenía pero, con una fe conmovedora, no descartaba la sorpresa. Nadie la creyó entonces pero acertó. La inesperada dimisión de Alfredo Perez Rubalcaba alteró los planes de todos: la carrera cambiaba su meta porque se buscaba un nuevo secretario general del PSOE.

A Carme Chacón, candidata a esas primarias, le pilló con el ritmo cambiado, descolocada en Miami. Eduardo Madina puso como condición - y lo consiguió- que votaran todos los militantes y no solo los delegados. No se lo agradecieron lo suficiente. Recibió la confianza de un tercio de los que votaron. Quizás el problema de Madina fuera él mismo y su timidez, que dificultaba la conexión emocional con los militantes a los que consiguió darles voz directa por primera vez en la historia del PSOE y de cualquier partido.

Pedro, entretanto, supo construir improvisadamente una imagen ganadora y establecer las alianzas oportunas para que eso fuera posible, especialmente con Susana Diaz, la baronesa socialista andaluza. Es un hombre con buena formación -doctor en economía por una universidad americana, aunque proceda de la clase media- pero que siempre se movió en terceros niveles como discreto "fontanero" colaborador. Pero el que sabe el oficio, cuando llega la avería, o el reto en este caso, sabe donde están las llaves de paso, los extintores y las juntas de dilatación del edificio socialista. Y con su caja de herramientas, y su conocimiento de la organización por dentro, se montó en una imaginaria furgoneta de "Proyectos y Reparaciones Sánchez" para arreglar el PSOE recorriendo España y durmiendo como invitado en casa de los militantes. El "fontanero" llamó la primera vez y le abrieron.

Volverá a llamar en las primarias, seguro. Encontrarán los militantes en unos meses a un Pedro distinto. Aunque en su caja de herramientas personales no falte una buena llave de inteligencia emocional, que tanto le ha servido ahora, progresará en comunicación, dirá menos veces eso tan cansino y manido de "compañeros y compañeras," fortalecerá su discurso, que falta hace, y el peso del cargo lo traducirá en experiencia y credibilidad.

No pierdan de vista a este "fontanero" y doctor. Si crece, lo ganará casi todo. O eso esperan los suyos y temen los de enfrente.

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