La paz rusa llega a Nagorno Karabaj

Hervé BAR
·3 min de lectura

Tras la firma del acuerdo negociado por Rusia, los soldados de la paz rusos están desplegados en el centro de Nagorno Karabaj, separando a los beligerantes en las nuevas posiciones conquistadas por las fuerzas azerbaiyanas.

Con su uniforme marcado con las letras "MC" --"fuerzas de paz" en ruso--, los soldados controlaban ya el viernes los alrededores de Stepanakert, la capital del enclave, vigilando los accesos a la cercana línea de frente, ahora en calma.

Las armas siguen ahí, pero ya no suenan. "Todas las líneas de frente están tranquilas desde el anuncio del acuerdo", cuenta un suboficial. Una extraña tranquilidad sustituyó a los violentos combates de estas siete últimas semanas y a los bombardeos que hacían temblar cada día los edificios de Stepanakert.

En la salida suroeste de la ciudad, todavía controlada por las fuerzas armenias, decenas de militares rusos y sus blindados tomaron posición en una rotonda.

Stepanakert, desfigurada en parte por los impactos de cohetes, es una ciudad fantasma. Las autoridades locales llamaron a los habitantes a regresar lo antes posible pero la casi totalidad de las tiendas están cerradas y el último supermercado abierto fue desvalijado.

Internet no funciona y la red móvil está ahora cortocircuitada por los operadores azerbaiyanos.

- "Una masacre" -

La carretera que lleva a Shusha, fortaleza estratégica ubicada en lo alto de una montaña a una decena de kilómetros, fue conquistada por las tropas de Bakú y ahora su acceso está prohibido por las fuerzas rusas y cortada por barreras azerbaiyanas.

En el paso ruso, militares armenios ayudan a inspeccionar los vehículos tomando otra carretera hacia Martuni, más al sur del enclave y aún bajo su control.

"Verificamos la identidad, los pasaportes; nos aseguramos de que no hay armas en los vehículos, no bloqueamos", explica un militar ruso.

El ambiente es bastante distendido. Rusos y armenios discuten tranquilos, fumando cigarrillos. Algunos ocupantes de los vehículos controlados dan incluso provisiones, pan, dulces o tabaco, a los soldados.

"Si los rusos no hubiesen venido, habríamos perdido todo", estima Artik, que se acercó como muchos otros a la barrera rusa.

"No era una guerra, era una masacre", confiesa un joven soldado, con las manos en los bolsillos de su chaquetón con cuello de piel. "Los azerbaiyanos tenían todo, drones, apoyo de los turcos, mercenarios sirios... Entonces está bien que los rusos estén aquí".

"Sin el alto el fuego y su intervención, Stepanakert habría sido invadida", sostiene.

- Cadáveres y francotiradores -

Un acuerdo de paz firmado entre Armenia y Azerbaiyán, negociado por Rusia, puso fin a siete semanas de intensos combates en la república autoproclamada de Nagorno Karabaj, enclave montañoso disputado desde hace décadas entre estos dos países del Cáucaso.

Según el texto, cerca de 2.000 soldados rusos serán desplegados próximamente en toda la región separatista, alrededor de las antiguas líneas de frente de Martakert (norte) y Martuni.

La zona que rodea Stepanakert reviste de una particularidad, por la proximidad de los beligerantes y la importancia que cada bando le confiere: Stepanakert es la capital del enclave, Shusha es para Bakú una ciudad históricamente azerbaiyana.

Estas montañas son sobre todo estratégicas, pues tienen acceso a todo el Nagorno Karabaj bajo control armenio, o lo que queda de él.

En el cordón ruso que lleva a Shusha, algunos hombres se acercan a preguntar pos sus allegados, desaparecidos y de los que no tienen noticias. Numerosos cadáveres yacen aún en la carretera alrededor de Shusha, según un testigo.

El viernes por la tarde familiares de los desaparecidos esperaban para su recogida. "Hay francotiradores por todas partes", advierte uno de ellos.

hba/tbm/pop/pz/bc/es