La patrona del mar intenta volver a la normalidad

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Ferrol, 16 jul (EFE).- El telón de fondo no es el mismo que dos años atrás, aunque empieza a parecerse, y es más agradable a la vista que el de 365 días antes. El Día del Carmen, la gran fiesta de la patrona del mar, se celebra este viernes en toda la costa con actos condicionados por las restricciones derivadas de la situación sanitaria, pero la covid-19 no aprieta tanto como en el verano del 2020.

Por lo pronto, la Armada ha propiciado la entrada de público a su cita central de esta jornada en Ferrol.

La institución militar ha abierto las puertas de su histórica Puerta de La Cortina, que da acceso al Arsenal ferrolano desde el barrio de Ferrol Vello, hasta completar el aforo disponible, 60 plazas.

En realidad, fue el segundo evento de una mañana que el departamento castrense inició con una misa en la cercana iglesia de San Francisco.

Ya en la explanada de la Sala de Armas, se llevó a cabo el habitual homenaje a fallecidos vinculados con las Fuerzas Armadas y se impusieron condecoraciones.

El almirante jefe del Arsenal Militar, Ignacio Frutos, presidió esta ceremonia ocho días después de su incorporación al cargo, el más importante de la Armada en la ciudad. Autoridades civiles, caso del alcalde de Ferrol, Ángel Mato, se han sumado a la conmemoración.

Los festejos han venido acompañados de una novedad, la estancia en la localidad de una imagen de la Inmaculada Concepción en peregrinación desde mayo pasado por diferentes puntos de España.

La talla ha sido expuesta durante el oficio religioso en San Francisco y su recorrido rememora la aparición que la Virgen María habría protagonizado en Zaragoza en el año 40 después de Cristo.

Visitó a Santiago Apóstol a orillas del Ebro como finalización a un largo viaje desde la actual Turquía y desde la capital aragonesa ha arrancado, precisamente, esta iniciativa. La imagen continuará su camino hasta Compostela, a donde llegará el próximo 25 de julio, el Día de Santiago y de Galicia.

La bandera nacional luce en esta jornada en todas las instalaciones con que cuenta en Ferrol la Armada al ser su patrona. También lo es de diferentes cuerpos de seguridad en países americanos gracias al enlace histórico entre el otro lado del Atlántico y España.

Más allá de la tradición militar, la Virgen del Carmen es la más querida en los puertos y por todas las gentes del mar.

Es el caso de Cariño (A Coruña), donde la precaución ha obligado a suspender su emblemática procesión marítima, a la que suplen varias misas y una ofrenda floral.

En el entorno del salvaje cabo Ortegal, se arrojaron al agua desde un barco las flores que recuerdan a quienes no sobrevivieron a la ferocidad del océano.

Su vistosa Danza de Arcos tendrá que esperar al 2022 para honrar a la virgen y recuperar la normalidad que robó la covid-19.

Raúl Salgado

(c) Agencia EFE

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