Qué puede pasar cuando la lava llegue al mar

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Los ríos de lava no dejan de avanzar en su camino de destrucción en la isla de La Palma. Desde que el domingo por la tarde el volcán Cumbre Vieja entrase en erupción, se han sucedido las réplicas, la lluvia de materiales volcánicos y la diversificación de los caminos que ha tomado la lava.

Ahora, las preocupaciones se multiplican. Esos ‘ríos’ se dirigen al mar, después de haber reducido su velocidad desde los cuatro kilómetros por hora iniciales, a los 400 metros en la actualidad. Su contacto con el agua se preveía para cerca de las 21:00 (20:00 hora canaria), de acuerdo con los análisis iniciales. Sin embargo, el frenazo en la velocidad de avance retrasará el momento del encuentro.

Los técnicos han explicado que la lava sigue bajando a la altura del núcleo de Todoque rellenando espacios y en algunos puntos se desborda pero a una velocidad menor de la prevista por lo que no llegará a la costa en las próximas horas cómo se preveía.

Es, será, un fenómeno tan espectacular, como peligroso. El momento del contacto generará un cambio drástico en la temperatura del magma (de unos 1.075 grados centígrados), lo que conllevará su sedimentación, proceso que generará una emisión muy fuerte de vapor y gases a la superficie.

“Hay un proceso de enfriamiento muy rápido. Es como si metiéramos un vaso de cristal muy caliente en agua muy fría, el cristal se rompería. Pues con la lava pasa algo parecido”, ha explicado el geólogo y divulgador científico Nahúm Méndez en Al Rojo Vivo (laSexta).

Es como si metiéramos un vaso de cristal muy caliente en agua muy fría... el cristal se rompería. Pues con la lava pasa algo parecidoNahúm Méndez, geólogo y divulgador científico

La reacción química puede provocar detonaciones con la expulsión masiva de gases como ácido clorhídrico y otros tóxicos, así como de partículas “que nos pueden golpear y nos pueden matar”, ha añadido Méndez, en caso de contacto. Por ello, los responsables y especialistas piden guardar una distancia prudencial y no presenciar el “espectáculo natural” desde cerca, como sí ha ocurrido con la erupción, con turistas colapsando carreteras utilizadas por los servicios de emergencias.

Sin embargo, el geólogo ha reconocido que la situación está controlada minuto a minuto “por un equipo de los mejores del mundo; debemos de estar muy contentos del equipo científico que tenemos”. Apunta que desde antes de la erupción se está analizando cada señal que emite el volcán: las visuales, la temperatura, la sismicidad interior para saber su evolución... “Creo que podemos estar seguros de que su trabajo será fundamental para conocer las causas”, ha rematado.

Un fenómeno conocido

Lo que se estima que ocurra esta noche de lunes en La Palma es un fenómeno ya bautizado como laze, un término inglés que une ‘lava’ y ‘neblina’ (haze). El Servicio Geológico de Estados Unidos las describe como “nubes espesas con mezcla de gas caliente corrosivo”, perjudiciales para el ser humano al irritar la piel y los ojos y causar problemas respiratorios. Incluso, el impacto de algunos de estos restos podría generar graves daños. Las laze pudieron vivirse tras la erupción del volcán Kilawea en la isla de Hawai en el verano de 2018.

Pero el riesgo no se circunscribe únicamente a los seres humanos; este choque químico y térmico pone en riesgo el ecosistema de la zona, tanto terrestre como submarino, así como las posibles embarcaciones que faenen en los alrededores.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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