Atención turistas: París tiene un problema con el consumo de crack al aire libre

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El problema del consumo de crack en las calles y parques de París continúa su escalada con los vecinos de las zonas más afectadas y la oposición cargando contra la alcaldesa de la ciudad, Anne Hidalgo, con un plan en marcha para la habilitación de varios centros que, según le acusan desde la derecha, no servirá para atajar una problemática de hace años y muchos parches. El último, la construcción de un muro para 'contener' a los toxicómanos en la última zona donde han sido trasladados.

A comienzos de octubre, los vecinos de París afectados salieron una vez más a la calle contra su alcaldesa y para reclamar una solución eficaz. (Foto: Thomas COEX / AFP) (Photo by THOMAS COEX/AFP via Getty Images)
A comienzos de octubre, los vecinos de París afectados salieron una vez más a la calle contra su alcaldesa y para reclamar una solución eficaz. (Foto: Thomas COEX / AFP) (Photo by THOMAS COEX/AFP via Getty Images)

En las últimas semanas medios franceses como Le Figaro recogen cómo el consumo de crack al aire libre se ha convertido en un arma política arrojadiza. Hace unos días, desde la derecha, Pierre Liscia publicaba un mapa en su perfil en Twitter con las supuestas ubicaciones que manejaba el gobierno municipal para abrir nuevos centros en los que atender a los toxicómanos. Liscia señalaba que ese plan del Ayuntamiento “dispersa el problema en lugar de resolverlo” y acusaba a Hidalgo de querer “ocultar a los parisinos” las zonas donde abriría esos espacios de los que algunos hablan en términos de 'salas de consumo’. 

La versión oficial del Consistorio dirigido por Hidalgo es otra distinta. Consultada por Le Figaro, Anne Souyris, adjunta a cargo de la salud pública, intentaba mandar un mensaje de tranquilidad a los parisinos asegurando que “no se hará nada irregular” al tiempo que sentenciaba que “no vamos a hacer ninguna sala como la que describe la oposición. Queremos centros de atención integral, con sanitarios, instalaciones médicas y que, eso sí, tengan zona de consumo”.

El crack lleva tiempo en las calles de París, pero lo cierto es que en los últimos años, desde 2019, la problemática y los conflictos derivados de su consumo al aire libre ha generado una mayor tensión vecinal y política. Hace solo unos días se produjo un hecho que fue la gota que colmó el vaso de la paciencia para muchos. Como recoge el medio SWI, la construcción de un muro al noroeste de la ciudad para mantener separados a los consumidores de crack ha generado aún más polémica. 

Valérie Pécresse, presidenta de la región de la Isla de Francia, ha comentado que “se necesita una respuesta que no sea solo de seguridad, que no sea solo desplazar el problema. Se necesita una sanitaria: abrir un centro de desintoxicación”. Un muro que el ministro de Justicia, Éric Dupond-Moretti, ha definido como “una necesaria solución transitoria que responde a la urgencia y que no puede satisfacer a nadie” prometiendo que habrá otras soluciones “más precisas en los próximos días”. 

Y es que una de las principales críticas que se hace a las autoridades en relación al consumo de crack en las calles es que la política que se ha seguido ha sido la de ir moviéndolos de un lado a otro de la ciudad, principalmente en la zona noroeste de París, algo alejada de las zonas más turísticas. El muro ha sido la última medida, el último parche, desatando la indignación en la población de Pantin, que de pronto se encontró con que una de las pocas calles que la conecta con la capital había sido tapiada.

El muro construido para 'contener' a los toxicómanos en el parque y que no crucen a la localidad del norte de París, Pantin, ha despertado la indignación entre los vecinos.  (Foto: AFP / ALAIN JOCARD)
El muro construido para 'contener' a los toxicómanos en el parque y que no crucen a la localidad del norte de París, Pantin, ha despertado la indignación entre los vecinos. (Foto: AFP / ALAIN JOCARD)

En 2019 se evacuó la conocida como ‘colina del crack’, situada al norte de la ciudad, y los consumidores de crack se movieron unos dos kilómetros, hasta la plaza de Stalingrado, apodada después como Stalincrack. Hubo protestas vecinales, problemas de seguridad y diversos altercados que acabaron con la decisión, en mayo de este año, de volver a moverles de sitio. La policía acudió a expulsarles a un parque cercano. Los vecinos de la zona protestaron y, como informa RFI, los drogodependientes se dispersaron. 

Quienes viven en los barrios afectados por el problema y conviven con el consumo diario en la calle de Aubervilliers acusan al ministro del Interior francés Gérald Darmanin y a la alcaldesa de usar el problema como campaña mientras son ellos quienes sufren en primera persona las consecuencias de la situación. La primera vuelta de las elecciones presidenciales tendrá lugar el 10 de abril y este asunto se ha convertido en un arma arrojadiza de ida y vuelta.

Y mientras, como recoge RFI, un buen número de las asociaciones y organizaciones que trabajan con los toxicómanos para su rehabilitación apuestan por abrir salas especiales a las que estos puedan acudir. No solo para consumir, sino también para descansar y poder acceder servicios sociales. “Es la única manera de poder entrar en contacto con estas personas y proponerles un cambio en su manera de consumir. Lo primero que buscamos es que consuman de manera menos compulsiva y que lo puedan hacer en lugar supervisado”, defiende Leon Gomberoff, trabajador social de Aurore.

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