El parasol del telescopio espacial James Webb se desplegó con éxito en una compleja misión

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El escudo solar que protegerá al observatorio de la radiación solar se tensó perfectamente en una delicada operación que se maniobró en el espacio durante dos días. Servirá para mantener los instrumentos en un ambiente térmico estable. “Es un hito increíble, crucial para el éxito de la misión", afirmó el director del programa Webb. Servirá para explorar recónditos lugares del universo y sus imágenes estarán disponibles el próximo semestre.

Este martes finalizó una de las etapas más trascendentes del proyecto que comprende el telescopio James Webb luego de que el parasol espacial se desplegara correctamente en una misión compleja que culminó, tras dos días de desarrollo, alrededor de las 17 GMT.

Este elemento funcionará como protector de los rayos solares para los sensibles instrumentos del observatorio, los cuales podrán conservarse en una temperatura adecuada. Este importante paso en el programa se completó en dos instancias, uno para tensar las tres capas más cercanas al Sol y el otro para las dos más retrasadas.

Gregory L. Robinson, director del programa Webb en la agencia espacial estadounidense NASA, expresó por medio de un comunicado que desenrollar el parasol “es un hito increíble” y lo tildó de “crucial” para que la misión pueda ser exitosa.

"Miles de piezas han tenido que funcionar con precisión para que esta maravilla de la ingeniería se despliegue por completo”, añadió Robinson. Además, aseguró que el equipo logró una “hazaña audaz” por la complejidad de este objetivo.

Según había explicado previamente James Cooper –gerente del parasol del Webb en la NASA-, este procedimiento era engorroso porque fue muy difícil probar su efectividad en tierra. “Era desafiante porque hay interacciones complejas entre las estructuras”, remarcó.

El trascendente progreso fue transmitido en vivo por la NASA con la presencia de un experto que explicaba los pasos que se reproducían. En simultáneo también se emitían imágenes recibidas por el James Webb.

Tras esta etapa, una de las primeras desde que se puso en funcionamiento el Webb, la próxima será desplegar el espejo primario, que consta de más de seis metros y 18 hexágonos de berilio bañados en una capa de oro.

El parasol, con un tamaño aproximado al de una cancha de tenis, estará entre el Sol, la Tierra y la Luna, garantizando que el telescopio se conservará a -223° C. Además, los instrumentos de infrarrojo cercano (NIRCAM, NIRSpec, FGS/NIRISS) quedarán en -234° C y los de infrarrojo medio (MIRI) permanecerán en -266° C gracias a un refrigerador de helio o un sistema de refrigeración criogénica.

El telescopio James Webb, diseñado durante tres décadas, fue enviado al espacio el 25 de diciembre y sus primeras imágenes estarán disponibles en seis meses. Este proyecto confeccionado por las agencias espaciales de Estados Unidos (NASA), Europa (ESA) y Canadá (CSA) podrá sondear lugares recónditos y hasta ahora inaccesibles.

Con EFE

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