Parando el virus del SIDA con unos anticuerpos especiales

Esquema de la reacción antígeno-anticuerpo. En gris el anticuerpo que protege frente a sucesivas infecciones, en color la proteína del VIH que se reconoce. Crédito: University of Zurich

Encontrar una cura para el SIDA sería una gran noticia. Pero mientras no llegue, es importante encontrar la manera de evitar que se den más casos. Es decir, encontrar una vacuna que impida que más gente se infecte. Y para eso se están siguiendo varias vías de investigación.

Una de ellas se explica en un artículo reciente. Y se basa en un hecho curioso, al menos a nivel estadístico: un porcentaje muy pequeño de pacientes con SIDA desarrollan anticuerpos que evitan nuevos contagios de todas las cepas del virus, y a partir de estos anticuerpos se espera poder crear una vacuna.

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Vamos por partes, porque la frase anterior tiene mucho más contenido de lo que puede parecer. Y por empezar por algún lugar, vamos a explicar qué es eso de un paciente de SIDA que evita otros contagios. Porque si es paciente de SIDA, ya estará infectado y no podrá volverse a infectar, ¿no?

El caso es que el VIH, el patógeno responsable del SIDA, tiene una cantidad enorme de cepas. Pequeñas variaciones genéticas en el virus hacen que éste sea distinto, y por eso una persona infectada con el VIH puede infectarse con otra cepa, cosa que no pasa con la mayoría de virus.

En general es así, pero un número muy pequeño de pacientes con VIH son capaces de desarrollar anticuerpos que impiden sucesivas infecciones. No les cura, pero evita que la infección vaya a más. Y aprovechar estos anticuerpos puede ser la clave para crear una vacuna.

Y hablamos de una vacuna, que no de un suero. Si cogemos los anticuerpos que genera un paciente infectado de VIH y los empleamos en otro paciente para tratar de mitigar la enfermedad, estamos creando un suero. En el caso del VIH no es una buena estrategia, porque impide nuevas infecciones pero no cura la que ya existe.

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Así que lo que buscan los investigadores es la manera de que una persona sana genere los anticuerpos que protegen contra todas las cepas del VIH, todas las variantes del virus. Para ello, lo que necesitan saber es cómo son capaces los que ya están infectados de crear los anticuerpos para todas las cepas.

Que es donde se complica la cuestión, y de manera notable. Primero porque el número de pacientes capaces de generar estos anticuerpos es muy pequeño. Pero también porque depende de la estructura del virus. En concreto de ciertas proteínas de la cubierta – envelope en inglés – que son muy difíciles de detectar y purificar.

Pero han realizado bastante avances. Ya conocen las características principales de los pacientes capaces de generar los anticuerpos – etnia, cepa original de infección, carga vírica y factores asociados con lo que están más cerca de poder desarrollarlo. Esperemos que no tarden mucho.