Teletrabajar desde un resort en Maldivas: la oferta de un hotel de lujo

M. J. Arias
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Impuesto por la situación de pandemia, el teletrabajo se ha convertido desde marzo en la única vía posible para muchos ciudadanos de seguir cumpliendo con sus obligaciones laborales y conservar su puesto. Otros, ni siquiera eso. No todos los trabajos son compatibles con el trabajo a distancia. Para quienes sí tienen esa opción (y pueden permitírsela económicamente), el complejo The Nautilus Maldives, en el Atolón Baa, ha lanzado un paquete de teletrabajo en sus instalaciones, según informa la CNN.

El Workstation Package, como se ha bautizado el combo que puede encontrarse en el apartado de ofertas de su web, ofrece la posibilidad de alojarse en una de sus 26 casas playeras con todo tipo de servicios para hacer de la estancia laboral mucho más placentera. Así, se incluye un asistente personal, clases de yoga, fitness y meditación además de un crucero al atardecer junto a los delfines en uno de sus yates de lujo.

Todo esto, salvo el asistente, parece tener poco que ver con la actividad laboral en sí ya que suena complicado asistir a una sesión de las ofertadas al tiempo que se responde correos de trabajo o se está conectado a una videoconferencia de esas que se han multiplicado durante el periodo de confinamiento.

¿El precio? Ahí está el problema para alguien con un sueldo medio. Una semana de estancia en este resort con las vistas de postal que ofrece el estar ubicado en una reserva de la biosfera es de 23.500 dólares (19.755 euros). Si se opta por la oferta de tres semanas, 21 noches en total, el precio asciende a 52.000 dólares (43.714 euros). La segunda opción sale más ‘económica’ ya que el coste de la noche es de 2.476 euros frente a los 3.357 euros por cada una si solo se está una semana.

En cuanto a las instalaciones, a través de su web, el complejo turístico se vende a sí mismo como “un tentador trozo de libertad en el impresionante atolón Baa de las Maldivas, una reserva de la biosfera de la UNESCO” y ofrece “una vida sin límites” asegurando ofrecer “regalos que el dinero no puede comprar: tiempo, libertad, refugio”.

Compuesto de 26 casas de playa y mar privadas, no hay horarios para acudir a ninguno de sus tres restaurantes y goza de conexión wifi (algo muy importante a tener en cuenta si se va allí a teletrabajar) desde cualquier punto. Además cuenta con dos bares y un spa.

Cerrado durante los meses más duros de la pandemia, reabrió al público el pasado 1 de septiembre, lanzó su paquete especial de teletrabajo el viernes pasado y explica que Maldivas actualmente están abiertas al turismo pero que para poder visitarlas se requiere de una PCR con resultado negativo realizada en los tres días anteriores a la visita desde el lugar de origen.

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