Papeles de Pandora: Los Legionarios de Cristo crearon una red opaca con 295 millones de dólares

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Marcial Maciel, con el papa Juan Pablo II, en 2004.  (Photo: Tony Gentile via Reuters)
Marcial Maciel, con el papa Juan Pablo II, en 2004. (Photo: Tony Gentile via Reuters)

La congregación religiosa los Legionarios de Cristo creó una estructura
offshore con 295 millones de dólares en activos. En concreto, sacerdotes y empresarios cercanos a la institución crearon entre 2010 y 2011 el entramado opaco que aglutinaba inversiones en sectores como el inmobiliario, el tecnológico o el petrolero.

Es la conclusión a la que llega la investigación periodística que nace de los llamados Papeles de Pandora, elaborada por el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y publicada en España por El País y La Sexta.

En 2010 los escándalos por abusos sexuales por parte del fundador, Marcial Maciel ,y la opacidad de sus cuentas asolaban a la congregación. Así, El Vaticano, bajo el mandato de el papa Benedicto XVI, inició una investigación capitaneada por el cardenal Velasio de Paolis, que tenía la misión de sanear los Legionarios de Cristo y poner en orden su enorme patrimonio. Su informe final prometía renovar institución.

Pero mientras se realizaba este proceso, los Legionarios de Cristo montaban una estructura para absorber dinero a través de tres fideicomisos en Nueva Zelanda. En concreto, tres días antes del nombramiento público de De Paolis, la congregación abrió un fideicomiso irrevocable llamado The Retirement and Medical Charitable Trust (Fideicomiso Caritativo Médico y de Jubilación, RMCT). Este se nutría a la vez de otros dos: Salus Trust y AlfaOmega Trust, utilizados por la orden religiosa para invertir en cientos de proyectos en todo el mundo.

Inversiones en ‘unicornios’

En concreto, el dinero viajaba desde Nueva Zelanda hasta Reino Unido y una vez en el país británico, se repartía en diversas inversiones. Entre ellas están los principales fondos de capital riesgo en España, que impulsan empresas como Glovo, Cabify o Wallbox. Estas compañías eran consideradas por los religiosos como unicornios porque no cotizan pero su valoración supera los 1.000 millones de dólares y aportaron a ellas al menos 4,3 millones de euros entre 2015 y 2019.

No son las únicas inversiones de la congregación católica. También apoyaron a la compañía Samaipata, liderada por el fundador de la Nevera Roja, José del Barrio; a Arcano Partners, una empresa de asesoramiento financiero, o a Swanlaab, el fondo del grupo israelí Giza Venture Capital en España. Ninguna de estas empresas han hablado tras ser preguntadas sobre los mencionados fideicomisos neozelandeses alegando motivos de confidencialidad.

Además, entre las entidades gestoras de los fondos que se han beneficiado de las aportaciones de estos fideicomisos figura Seaya Ventures, fundada por la hija del expresidente de BBVA Francisco González, Beatriz González. Así, en solo seis años, Alfa Omega y Salus acumularon activos por valor de casi 300 millones de dólares.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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