El papa concluye emocionado su histórico viaje a Irak

Catherine MARCIANO
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El papa Francisco regresó este lunes de su histórico viaje a Irak, una visita que si bien le resultó muy agotadora para sus 84 años, tuvo una fuerte trascendencia religiosa por su encuentro con el gran ayatolá Alí Sistani.

Es "un hombre humilde y sabio", aseguró el papa acerca del líder religioso de los musulmanes chiitas. Encontrarlo hizo "bien al alma", confesó durante la rueda de prensa de casi una hora a bordo del avión que lo trajo de regreso a Roma.

El pontífice argentino, que quiso apoyar a los cristianos de Irak -el 1% de la población contra el 6% hace 20 años- no ocultó su emoción al rezar en silencio en las ruinas de una iglesia en Mosul, por los mártires, los perseguidos, los olvidados.

"Cuando me detuve frente a la Iglesia destruida, no tenía palabras", reconoció el papa quien sobrevoló la ciudad en helicóptero y constató "una crueldad tan increíble".

Ante los más de 70 periodistas que lo acompañaron en el vuelo, Francisco rememoró uno de los momentos más tocantes de su viaje de tres días, cuando escuchó el testimonio de una mujer que había perdido a su hijo durante los atentados de los yihadistas y que estaba dispuesta a perdonar a sus enemigos.

"Me conmovió mucho su testimonio, una mamá que ofrece su perdón en esas circunstancias ... Un ejemplo a seguir", dijo.

El papa recordó a los periodistas una experiencia similar vivida durante su visita en 2017 en Colombia, en ocasión de los encuentros entre víctimas y victimarios tras los acuerdos de paz.

"Uno sabe condenar (...) pero perdonar a los enemigos es Evangelio puro", comentó.

El pontífice, que realizó su primer viaje al exterior en quince meses a pesar de la pandemia de coronavirus y de las amenazas de atentados, quiso ante todo enviar un mensaje de paz y reconciliación en un país azotado por las guerras y la violencia.

- El deber de peregrinar -

"Creo que fue un mensaje universal, sentí el deber de hacer esta peregrinación de fe y penitencia, y de encontrarme con un grande, un sabio, un hombre de Dios. Esto se veía simplemente escuchándolo", añadióen referencia al gran ayatolá Alí Sistani

"Fue muy respetuoso durante nuestro encuentro y me sentí honrado. Nunca se levanta para saludar a un visitante, pero se levantó para saludarme dos veces", contó el papa.

Francisco, que firmó hace dos años un importante documento con el gran imán sunita de Al-Azhar, en Egipto, no firmó un documento con el gran ayatolá chií en Irak, representante de la otra gran rama del islam.

Sin embargo, recalcó que se están preparando "otros pasos" para el acercamiento con el islam y citó al ayatolá Sistani patra quien "los hombres son o hermanos por religión, o iguales por creación".

Francisco a su vez es consciente de las críticas que lanzan algunos sectores contra sus aperturas, sobre todo por parte de los ultratradicionalistas.

"Hay algunas criticas de que el papa no tiene coraje, que es un inconsciente y está haciendo pasos contra la doctrina católica, con un riesgo de herejía. Son riesgos, pero estas decisiones se toman siempre en oración, en diálogo, pidiendo consejo. Esas elecciones no son un capricho", explicó.

El pontífice reconoció también que el viaje a Irak fue "mucho más" agotador que otras visitas al extranjero, ya que se le vio cojeando debido a la dolorosa ciática que sufre y que lo ha obligado a cancelar en el pasado varios compromisos.

El papa explicó que visitará Argentina "cuando se dé la oportunidad" y recordó que pensaba viajar a su país en 2017, visita que tuvo que cancelar.

"Cuando se dé la oportunidad se deberá hacer. Argentina, Uruguay y el Sur de Brasil, ya que hay una similitud cultural", recalcó.

"Lo quiero decir, para que no se hagan fantasías de patria-fobia", enfatizó.

El papa, quien fue vacunado contra el covid-19 así como todas las personas que lo acompañaron en el avión, confesó que la propagación de la epidemia lo preocupaba.

"Pensé tanto, recé tanto. Y al final, tomé la decisión, libremente, pero venia de adentro", reveló Francisco.

Refiriéndose a otros viajes que desea realizar, el papa adelantó que desea visitar Líbano, "un país que sufre" así como Hungría.

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