Pandemia viral estropea preparativos del Año Nuevo chino

Sébastien RICCI
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Vuelos anulados, estaciones de tren más vacías que de costumbre y llamados a permanecer en casa. El miedo a nuevos brotes de coronavirus en China trunca los planes y estropea los preparativos de las vacaciones del Año Nuevo lunar.

Esta fiesta, que da lugar a una semana de vacaciones (del 11 al 17 de febrero este año), es para muchos chinos la única ocasión para visitar familiares.

Este período crea tradicionalmente una gran afluencia en los transportes, y muchos viajeros anticipan su partida de varias semanas en esta gigante migración, la más grande del mundo.

Pero a 40 días de la entrada de China en el Año del Búfalo, el poder comunista llama a la población a quedarse en casa, en un contexto de degradación de las condiciones sanitarias por el coronavirus.

En Pekín, "la situación epidémica es grave y compleja", dijeron el jueves las autoridades sanitarias, desalentando todo desplazamiento fuera de la ciudad salvo en caso de necesidad".

Varios barrios se han visto más afectados en las últimas semanas, en particular con el descubrimiento de un foco de contagio con la variante inglesa en los suburbios meridionales.

Pekín, corazón del poder político, está también bajo presión a un mes de la gran reunión anual del Partido Comunista Chino (PCC), que ya se había pospuesto varios meses el año pasado debido a la epidemia.

China, donde la enfermedad apareció a finales de 2019, la ha contenido en gran medida desde la primavera boreal pasada gracias a los confinamientos, el seguimiento de los desplazamientos, la filtración drástica de las personas procedentes del extranjero y las pruebas de detección.

Una estrategia rentable según las cifras oficiales que apenas registran dos muertes de covid-19 desde mayo pasado.

- Dinero y vales de compra -

Pero la aparición de nuevos focos de contaminación, en el norte y en la región limítrofe de Pekín, provocó una respuesta drástica de las autoridades.

Desde el jueves, el gobierno impuso una prueba de detección a la llegada a Pekín de todo viajero, así como un período de observación de 14 días durante el cual se exigirán otras dos pruebas.

En cuanto a las personas procedentes de las zonas llamadas "de riesgo", simplemente carecen de oermiso para ir a la capital.

Estas nuevas normas buscan disuadir los desplazamientos. Como resultado, desde el jueves se han cancelado cientos de vuelos hacia y desde Pekín, según el sitio especializado Variflight. Y se ha pedido a las compañías aéreas y al operador ferroviario que reembolsen a sus clientes en caso de desistimiento.

Por miedo al virus, muchos pobladores hacían cola para hacerse la prueba, a pesar de un viento glacial, constató la AFP.

La ciudad de Hangzhou (este), sede de varios gigantes de la tecnología, ofrece a sus habitantes 1.000 yuanes (155 dólares) si renuncian a cualquier desplazamiento.

Yiwu (este), conocida por su gran mercado de productos de exportación, recompensa a sus administrados con vales de compra y ofrece actividades gratuitas para ocupar a los niños.

Por su parte, las plataformas de video en línea prevén la gratuidad de una parte de su catálogo, mientras que los principales operadores telefónicos de Pekín ofrecerán un paquete de internet de 20 gigabytes a sus suscriptores durante las fiestas.

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