La pandemia obliga a Grecia a ayudar a los toxicómanos sin techo

Marina RAFENBERG
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Al caer la noche, a dos pasos de la plaza central ateniense de Omonia, los toxicómanos se tambalean en el asfalto o se instalan en las escaleras de un edificio sombrío para drogarse.

La pandemia de coronavirus ha debilitado aún más la vida de los drogadictos sin techo, abandonados a su suerte durante años, y ha empujado a las autoridades griegas a actuar.

En una arteria casi desierta de Omonia, Christina, trabajadora sexual y drogodependiente desde hace 17 años, intenta en vano conseguir un cliente.

"Hace meses que no hay trabajo. Tuve que irme hace tres meses de mi estudio por falta de dinero para pagarlo", declara esta mujer de más de 40 años.

"Mi casa ahora son estas dos mochilas. Hay días en los que no como ...", dice suspirando, y reconoce que muchas veces sufre el síndrome de abstinencia porque es incapaz de procurarse una dosis.

En marzo, justo antes del confinamiento, dos oenegés, Voix Positive y Promitheus, comenzaron a hacer rondas para distribuir alimentos, mascarillas, guantes y jeringas limpias a los usuarios, tres veces por semana.

Y el 22 de abril, en pleno confinamiento, el hotel "Ionis" fue convertido en un hogar para drogadictos sin techo, una novedad en la capital.

Cofinanciado por el ayuntamiento, los organismos públicos de lucha contra la droga y varias asociaciones, este hogar dispone de 18 empleados, entre psicólogos, enfermeros y asistentes sociales.

Nikos Fitsialos, quien organiza las rondas junto con dos voluntarios, trae un refrigerio a Christina y le informa de que el albergue, situado en el barrio, tiene actualmente diez habitaciones libres.

"Estoy en lista de espera", responde ella.

- "Necesidades enormes" -

Atenas y Tesalónica, la segunda ciudad más grande de Grecia en el norte, cuentan con 12.000 consumidores habituales de drogas, según el centro nacional de documentación sobre las drogas.

"Las necesidades son enormes", afirma Nikos Fitsialos.

Con el confinamiento, entre marzo y principios de mayo, los centros de día para personas sin techo estuvieron cerrados y tampoco había comedores sociales.

E "incluso después del confinamiento, algunos restauradores, que solían darles las sobras, ya no trabajaban y los actores sociales estaban poco presentes en el terreno", recuerda Nikos Fitsialos.

En el vestíbulo del hotel Ionis cada residente indica el número de habitación a un vigilante antes de que se le tome la temperatura. Por el momento solo se han detectado dos casos de coronavirus.

El hogar, gestionado por el ayuntamiento y el organismo público antidroga (OKANA), acoge desde abril a entre 70 y 80 personas, que pueden quedarse hasta seis meses.

"Con la crisis sanitaria, el ayuntamiento se preocupó pronto por la situación de estos consumidores que estaban en la calle y reunió urgentemente, incluso antes de que se declarara la primera muerte por coronavirus en Grecia, a todos los que podían intervenir", explica Fotini Leobila, la responsable del hogar.

"En una semana, una vez que encontramos el lugar, tuvimos que desinfectarlo, poner rejas en las ventanas para evitar accidentes, encontrar personal, tener cámaras", enumera.

El alcalde de Atenas, Costas Bakoyannis, insistió en que se cambiara la legislación en el Parlamento porque los hogares para toxicómanos no estaban autorizados.

- "Un milagro" -

Para George Kalamitsis, presidente de la asociación Prometheus, "este hogar es un milagro en el contexto griego".

"La crisis sanitaria ha obligado a las autoridades a actuar rápidamente; los actores sociales llevaban 20 años pidiendo una estructura como esta", explica.

Según él, el coste de este tipo de proyectos era hasta ahora disuasorio para Grecia: "Sólo el alojamiento de 80 personas en este hotel, cuesta cada mes 38.400 euros" (45.000 dólares).

Unas 130 personas esperan conseguir una habitación en el Ionis, pero Fotini Leobila asegura que "pronto se liberarán plazas".

El ayuntamiento y OKANA prevén "la apertura de un segundo hogar para toxicómanos, una sala de consumo y unidades móviles de aquí a septiembre de 2021", precisa.

"Pero se acerca el invierno y aumentarán las solicitudes de alojamiento. Hay que encontrar pronto soluciones para evitar una situación de emergencia ...", advierte.

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