Por qué la pandemia mermará nuestro interés por ir a la moda

La industria textil se enfrenta a importantes pérdidas a causa de la crisis sanitaria: EY y Boston Consulting Group estiman que el sector retrocederá entre un 35% y un 40% este año, entre 5 y 10 puntos más que en el resto del mundo, dada la gran dependencia del turismo y la mayor incidencia del COVID-19 en España.

El cierre de las tiendas tras la declaración del estado de alarma en marzo dejó al descubierto los puntos débiles del sector: es muy intensivo en mano de obra (representa el 4% del empleo en España frente al 2,8% de aportación al PIB), maneja stocks a seis meses vista y el alto precio de los alquileres de los locales tiene un gran impacto para su cuenta de resultados. Unos costes que no todas las tiendas van a poder asumir, puesto que la venta online apenas llega al 10% del total, según la Asociación Nacional del comercio textil (Acotex). Es más, el informe de EY y Boston Consulting Group afirma que solo un 2,5% de las empresas tiene caja suficiente para cubrir los gastos operativos durante un mes y únicamente un 0,3% durante un mes y medio. 

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Puede que con el coronavirus, no vuelvas a ver de la misma forma las tiendas de ropa y la moda. . (AP Photo/Petros Karadjias)

Las grandes compañías todavía tienen esperanzas, ya que sus establecimientos en otros países donde el coronavirus ha tenido menor impacto ya han empezado a levantar el cierre esta semana. Además, el comercio online está creciendo en estos últimos días de confinamiento, como consecuencia de los descuentos de entre el 20 y el 50% que las marcas han aplicado sobre la mayoría de sus prendas. Durante las primeras semanas de confinamiento, la población apenas compraba por Internet por miedo al contagio y a las consecuencias de la crisis en el empleo, pero en la última semana se está recuperando el nivel de facturación por el canal online.

Son malos tiempos para la ‘fast fashion’

Aunque las tiendas físicas puedan abrirse a partir de mediados de mayo o junio, nadie duda acerca del cambio que van a experimentar la moda y el consumo. No solo por las pérdidas en el sector, sino porque nuestra forma de comprar también va a ser distinta. La crisis del coronavirus, en cierta forma, ha supuesto un toque de atención al consumismo.

Estas últimas semanas se ha hecho evidente que no necesitamos tener mucha ropa para poder vivir bien y que compramos prendas que ni siquiera necesitamos. Todo apunta a una mayor racionalización del consumo y a la adquisición de productos más duraderos. Es posible que, a partir de ahora, demos más valor a la ropa atemporal, que nos dure muchos años, y evitemos la moda rápida o ‘fast fashion’. Algunos cambios que ya se barajan son la mayor duración de las colecciones y su adecuación a la climatología, además de ofrecer artículos básicos a un precio asequible en todas las tiendas.

Los grandes beneficiarios serán, a la larga, la sostenibilidad y el comercio online. La primera, porque la población se está empezando a dar cuenta de lo contaminante que es la industria textil y lo simple que es ayudar al medio ambiente invirtiendo en productos de calidad; la segunda, porque se prevé que las ventas por Internet supongan un 40% del total de aquí a 10 años. 

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