En Panamá, gremios y Gobierno vuelven a dialogar en la mayor crisis de las últimas décadas

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© REUTERS/Erick Marciscano

Mientras las protestas siguen en Panamá, en un movimiento que empezó desde hace más de dos semanas, el Gobierno y los gremios y sindicatos aceptaron sentarse en una mesa de dialogo este martes. Buscarán soluciones concretas para salir de la crisis que sacude al país, donde el alto precio de los combustibles y alimentos llevó a miles de panameños a manifestarse y bloquear carreteras.

Este martes, la Arquidiócesis de Panamá, que actúa desde la semana pasada como mediadora de la crisis, informó en un comunicado que se iniciaría la "mesa única de diálogo" con una reunión de las partes en la provincia de Coclé, al oeste de la capital.

El presidente panameño, Laurentino Cortizo, "reiteró que mantiene la disposición del Órgano Ejecutivo de participar en una mesa única, y que el Gobierno se trasladará a donde los movimientos sociales determinen para dialogar", describe el comunicado.

Según el Gobierno, la mesa de dialogo reunirá a miembros del ejecutivo y a los grupos que impulsaron la protestas, la Alianza Pueblo Unido por la Vida, la Alianza Nacional por los Derechos del Pueblo Organizado (Anadepo), y los grupos organizados de la Comarca Ngäbe-Buglé.

Este anuncio llega después de que el lunes las organizaciones sociales rompieran un acuerdo firmado entre el Gobierno y Anadepo, que tenía como objetivo desbloquear las principales vías del país a cambio de una rebaja del precio de los combustibles, y anunciaran que seguirán manifestándose. Las organizaciones sociales pedían una mesa de dialogó común.

La mayor crisis social en las últimas tres décadas

Desde hace más de dos semanas, Panamá se ha visto sacudido por una ola masiva de protestas en varias regiones del país. Los manifestantes salieron a las calles, bloquearon varias carreteras y llamaron a huelgas, provocando el cierre de escuelas públicas y la suspensión del transporte.

El bloqueo de rutas seguía al inicio de esta semana con cortes de tránsito en la ciudad de Panamá, cerrando los diferentes accesos a la capital y provocando atascos en el tráfico. Las protestas ya han generado pérdidas millonarias y desabastecimiento de combustible y alimentos en varias zonas del país, según varios gremios empresariales.

Estas protestas son las más grandes desde la caída del dictador Manuel Antonio Noriega en 1989.

Al origen de las protestas, la subida de los precios del combustible, que se incrementó un 47% en los últimos 6 meses, llegando a superar los 5 dólares por galón, antes de ser reducido por el Gobierno. La población sufre la inflación, que alcanzó una tasa interanual del 4,2% en mayo y del desempleo que llegó al 10%. Concretamente, los panameños han visto los precios de los productos de primera necesidad, alimentos y medicinas aumentar y llegar a ser más y más inalcanzables.

Varios organismos gremiales y sindicatos como la Alianza Pueblo Unido por la Vida y la Anadepo llamaron a manifestarse y piden una reducción de los precios de los combustibles y otros productos, pero también una reducción del gasto del Gobierno así como más transparencia en su manejo político.

En respuesta, el presidente Cortizo ya anunció la semana pasada varias medidas, como el congelamiento del precio de la gasolina, así como el de los precios de 10 productos básicos de la canasta familiar. También prometió reducir los gastos de los funcionarios y recortar en un 10% la plantilla de trabajadores públicos. Medidas que no convencieron a los manifestantes que decidieron seguir en las calles.

Pandemia, guerra en Ucrania y corrupción, entre las causas de la crisis

La pandemia y la guerra en Ucrania han influido en la inflación en muchos países del mundo, con la subida de los precios de los combustibles y América Latina se vio particularmente afectado. Según Naciones Unidas, el conflicto de Ucrania “ha agudizado los problemas de inflación, aumentado la volatilidad y costos financieros”, lo que afecta el crecimiento económico y la recuperación del empleo en la región.

Pero las recientes crisis -sanitaria y la guerra en Ucrania- solo agravaron problemas estructurales del país. El 20% de la población vive en condiciones de pobreza y la mitad trabaja en empleos informales. Panamá es el tercer país más caro del continente americano, según una encuesta internacional publicada recientemente. Es también uno de los más desiguales en el mundo con frecuentes escándalos de corrupción.

“El descontento social se generó desde que el propio presidente no cumplió con las promesas de campaña (…) hay una desatención de los compromisos sociales que el presidente propuso en campana (…) las actuaciones que se esperaban del Gobierno nunca se dieron”, explicó Alfonso Fraguela, exvicepresidente del Colegio Nacional de Abogados de Panamá, a France 24.

La corrupción es una de las mayores críticas dirigidas hacia el Gobierno. Según el cantante, activista panameño y ex ministro de Turismo Rubén Blades, la corrupción sistémica es la causa profunda de la guerra.

"La realidad es que vivimos bajo un paradigma administrativo que ha institucionalizado a la corrupción, creado leyes que inmunizan y protegen a funcionarios públicos corruptos, con un sistema Legislativo y Judicial dañado, actuando en consorcio para amparar y sostener la continuidad del mal que controla al país", sostiene el activista en su página web.

El presidente, a quien le falta un poco más de un año para terminar su mandato, tendrá que comprometerse con fuertes medidas sobre el precio de los combustibles, medicinas y productos esenciales para calmar esta crisis.

Con AFP y EFE

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