Palmicultores colombianos recibirán certificación de sostenibilidad

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San Martín (Colombia), 29 jul (EFE).- Un grupo de 42 palmicultores colombianos, que desde hace más de tres años implementa estándares globales de sostenibilidad económica, social y ambiental en la producción de aceite de palma, será certificado este octubre por la Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible (RSPO, por su sigla en inglés).

Así lo anunció este viernes la empresa Palmas del Cesar en el Sexto Encuentro de Proveedores de Fruta e Insumos, que se desarrolla en el municipio colombiano de San Martín, en el departamento del Cesar.

La certificación otorgada por la RSPO busca que el aceite de palma se produzca legalmente sin tener impacto ambiental, social ni económico.

El director del proyecto Palma Futuro de Partners of the Americas, Alejandro Torres, dijo a Efe que los países que estén alienados con los estándares de calidad adoptados por algunos países de la Unión Europea y Estados Unidos tendrán "una clara posibilidad de acceder a esos mercados".

El pequeño productor de palma de aceite, Luis Orlando Rivera, explicó a Efe que esta certificación le va a permitir acceder a más, algo que “a nivel económico es un plus”.

“Sino no certificamos el único mercado al que podemos acceder es el local”, dijo.

Por su parte, el gerente de la empresa Palmas del Cesar, Fabio Bejarano, aseveró que esperan que en abril de 2023 se certifiquen con la RSPO unos 60 pequeños palmicultores más, y que la meta para 2024 es que todos los 324 cultivadores que representan unas 10.000 hectáreas de palma sembradas, alcancen la certificación.

CRECIMIENTO SOSTENIBLE

La coordinadora de procesos transversales de Palmas del Cesar, Bibiana Dueñas, dijo que “el cultivo de palma ha tenido controversias en el pasado por crecimientos exponenciales, de pronto con prácticas que no han sido las adecuadas”.

La industria de la palma ha estado en el ojo de la polémica por las consecuencias ambientales y de salud que tiene, lo que le ha valido duras críticas de organizaciones sociales y el endurecimiento de las condiciones para su cultivo en las legislaciones nacionales de muchos países.

Frente a esto, han impulsado “la implementación de mejores prácticas en componentes sociales a través de la formalización laboral, de condiciones seguras en el trabajo, de un mejor relacionamiento con las comunidades” entre otros, continuó Dueñas.

En lo relacionado con el medio ambiente, Dueñas dijo que trabajan en la promoción de “manejos integrales de plagas y enfermedades que permitan esa minimización de uso de productos químicos principalmente franjas rojas, o los que están prohibidos por la Organización Mundial de la Salud”.

Según Dueñas, en Colombia el índice de deforestación que registra el cultivo de la palma no supera el 2 % de las tierras por fuera de la frontera agrícola.

(c) Agencia EFE

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