Los palestinos temen que sus prisioneros en Israel se contagien de coronavirus

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Los palestinos temen que sus prisioneros en Israel se contagien de coronavirus

Cuando el palestino Amir Naji fue liberado de una prisión israelí, el mensaje de las autoridades fue claro: prohibido besar a tu familia. Pero la emoción fue más fuerte y no pudo resistir abrazar a su madre.

Su padre en cambio se apartó. Y Amir, de 18 años, vestido con un traje de protección para evitar transmitir el nuevo coronavirus, guantes en las manos y una mascarilla, tuvo que saludar al resto de su familia a distancia. Después fue trasladado a un hotel de Ramala, en Cisjordania ocupada, con otros prisioneros palestinos recién liberados para cumplir con la cuarentena.

Ante la pandemia de COVID-19, las autoridades israelíes introdujeron una batería de medidas para prevenir la propagación en las prisiones, donde están detenidos más de 5.000 palestinos, especialmente la esterilización regular de las partes comunes, la toma de temperatura diaria del personal y la suspensión de las visitas de familias y abogados.

Hasta ahora, el Estado hebreo no registró ningún caso de nuevo coronavirus entre los detenidos. Pero los palestinos estiman por su parte que al menos un prisionero liberado ha contraído la enfermedad COVID-19, por lo que el ministerio de Justicia palestino pidió una investigación.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) abogó por la liberación de los reclusos de más de 65 años o con problemas de salud.

"La idea es reducir el número de detenidos en las prisiones y limitar la posible exposición [al virus] para las personas más vulnerables", explica David Quesne, jefe de la oficina del CICR en Jerusalén.

- "Sufrimiento multiplicado" -

Israel registró oficialmente cerca de 15.000 casos de nuevo coronavius, mientras que en los Territorios Palestinos --donde los tests son menos numerosos-- se han documentado unos 350 casos, la mayoría en Cisjordania.

En cambio, los palestinos temen que el virus se propague en su territorio a través de las decenas de miles de obreros palestinos que trabajan normalmente en Israel, o de los detenidos liberados de las prisiones israelíes.

Amir, por su parte, no fue liberado por las medidas relacionadas con la pandemia, sino porque cumplió su pena de un año por haber lanzado pierdas a soldados israelíes en una manifestación.

Y detrás de las puertas penitenciarias, dice, los presos temen que la epidemia acabe por alcanzarles.

"La vida de los prisioneros en las penitenciarías en Israel ya es difícil. Desde el comienzo de la pandemia, este sufrimiento se ha multiplicado", afirma el joven palestino, que también posee la nacionalidad estadounidense.

En las últimas semanas, decenas de reclusos fueron liberados de las cárceles israelíes según el Club de los Prisioneros Palestinos (CPP), una organización local.

Como Amir, todos pasaron un test de detección a su salida de prisión y, por precaución, tuvieron que pasar una cuarentena de dos semanas, indica Amani Sarahneh, una responsable del CPP.

Según ella, un hombre que pasó detenido a penas cuatro días en una cárcel israelí fue después diagnosticado con el virus. La investigación que pidió el ministerio de Justicia palestino es sobre este caso.

Pero las autoridades israelíes sostienen que el detenido estaba sano a su salida de prisión.

Contactados por la AFP, los servicios penitenciarios israelíes dicen que han tomado medidas para "prevenir la entrada y la propagación del coronavirus" en las cárceles, especialmente con la entrega de dos mascarillas por prisionero y con el confinamiento de dos semanas de los nuevos presos.