Palestinos arriesgan su vida para trabajar clandestinamente en Israel

Por Majeda EL-BATSH
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Obreros palestinos pasan iligalmente a Israel por un agujero en la barrera que separa al Estado hebreo de Cisjordania, el 20 de noviembre 2019

Al caer la noche, las siluetas se cuelan silenciosamente por el agujero de una barrera fronteriza intentando escapar de los guardias y sus perros. Son miles los palestinos que se arriesgan a ser detenidos intentado pasar a Israel para trabajar clandestinamente y dar a los suyos, en Cisjordania, de qué vivir.

Younes, con la cara estriada y la barba gris, espera para pasar. "Llegué a las tres de la mañana y me encontré con patrullas policiales esperándonos", explica el hombre, de 55 años, prefiriendo callar su nombre.

En ese día, unos pocos centenares de ellos intentaron deslizarse por el agujero de dos metros de ancho en la barrera que separa a Israel de Cisjordania, territorio palestino ocupado por el Estado hebreo desde 1967.

Después deben evitar a los guardias fronterizos israelíes, esconderse en los arbustos de la colina de enfrente y finalmente aterrizar en un estacionamiento. Allí, taxis conducidos por árabes israelíes les esperan para llevarlos a su trabajo.

A un kilómetro del agujero por el que Younes intenta pasar, los que tienen la suerte de tener un permiso de trabajo esperan ser registrados en el cruce de Mitar, entre Beersheva, en el sur de Israel, y el sur de Cisjordania.

Protegidos con anoraks en medio del frío de la madrugada, esperan con los rostros marcados por la fatiga y bolsas pequeñas con su comida y sus ropas de trabajo en la mano.

Según el Banco Central de Israel, cerca de 70.000 palestinos tienen permiso para trabajar legalmente en Israel. Para obtener este preciado sésamo, los palestinos deben demostrar que tienen un empleador en Israel.

Miles más trabajan clandestinamente en Israel, principalmente en el sector de la construcción.

-Por un trozo de pan-

Consciente de los riesgos, Amir, de 20 años, se escabulle para ayudar a su familia. "Sólo queremos vivir dignamente", dice.

En Israel, los salarios son más altos de lo que podría esperar en Cisjordania, donde el desempleo se aproxima al 15%. "La policía me arrestó cuatro veces", explica el joven, quejándose de haber estado detenido durante varias horas y haber sido golpeado.

El portavoz de la policía israelí Micky Rosenfeld, interrogado sobre las acusaciones de violencia durante las detenciones, afirmó a la AFP que esas afirmaciones eran "inexactas". "Todas las actividades de la policía fronteriza se realizan siguiendo órdenes y protocolos estrictos", añadió.

Tayseer, de 38 años, logró entrar en Israel y evitar a la policía. "Se ganan 130 shekels por día (unos 34 euros) y se pagan 50 shekels (13 euros por el transporte) para pasar. Nos quedamos en el trabajo una semana o más, y luego volvemos a casa", precisa.

A veces los empleadores recortan sus salarios, sabiendo que no podrán protestar. "No nos dan descanso porque saben que trabajamos sin permiso", añade.

-Vida amarga-

A finales de octubre, cuando cruzó ilegalmente la barrera, Khaled Amro no sabía que la había cruzado por última vez. Este palestino de 50 años se cayó de un edificio en construcción cuando subía al tejado en Ramla, en el centro de Israel, según su hermano Muntaser.

Según él, a Khaled se le denegó un permiso de trabajo porque fue detenido durante la primera intifada (levantamiento palestino, 1987-1993). "Era el cabeza de familia, con tres hijos a cargo. Y no hay trabajo en Cisjordania", comenta Muntaser.

El caso de Khaled Amro no es un caso aislado. Según Dakhil Abou Zaid Hamid, miembro del sindicato israelí Histadrut, la mayoría de las 81 personas que murieron en un accidente laboral este año en Israel eran árabes. Y alrededor de la mitad de los fallecidos trabajaban en obras.

En el sur de Cisjordania, Younes debe renunciar a cruzar hoy. El día se acerca y la policía israelí sigue allí. Algunos lograron pasar, pero 80 fueron detenidos, según la policía. Pero volverá a intentarlo, "tan pronto como pueda", afirma.