El paisaje de la ciudad turística engullida por el mar

Cada año el mar penetra seis metros en Atafona, un pueblo de pescadores de unos 6.000 habitantes situado a unos 250 kilómetros de Río de Janeiro, en Brasil. Solía ser un importante destino turístico, pero la fuerza de las olas ha dibujado un paisaje apocalíptico con más de 500 edificios destruidos por el avance del océano Atlántico.

El cambio climático ha acelerado la paulatina desaparición de Atafona, aunque el problema comenzó hace ya más de 40 años. El río Paraíba do Sul, que desemboca en la ciudad, llega cada vez con menos agua debido al desvío de su caudal para la minería, la agricultura y otras actividades. Sus sedimentos servían antes como obstáculo al Atlántico, pero con menos arena, las playas de la localidad han dejado de regenerarse de forma natural, cediendo terreno al mar. Además, la construcción en la costa ayudó a empeorar el problema.

Las autoridades han estudiado varios planes para tratar la desaparición de Atafona, pero por el momento ninguno se ha llevado a cabo. Mientras, el mar sigue avanzando y los edificios de la ciudad turística quedando engullidos bajo el agua.

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