País Vasco quiere dejar de echar flúor al agua corriente, pero una ciudad de Alaska hizo lo mismo y no salió bien

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Aunque puede que una buena parte de la ciudadanía no lo sepa, es una práctica común que el agua corriente contenta fluor. Un añadido que se extendió a finales de la década de los ochenta como medida de prevención de caries entre la población. Ahora, el Gobierno del País Vasco quiere poner fin a la fluoración del agua corriente en base a los datos que demuestran el descenso del promedio de caries. El Consejo Vasco de Dentistas, señala El correo, no están de acuerdo y hay un precedente en Juneau, la capital de Alaska, que les daría la razón.

En el País Vasco quieren anular el decreto que regula la medida de añadir fluor al agua corriente. (Foto: Getty Images)
En el País Vasco quieren anular el decreto que regula la medida de añadir fluor al agua corriente. (Foto: Getty Images)

En 1988, cuando se implementó en Euskadi la fluoración del agua, nueve de cada diez menores de 14 años tenía, según los datos publicados por el citado diario, caries. La media, además, era alta, de cuatro dientes afectados. Se puso entonces en marcha un programa de salud bucodental que cubría hasta los 15 años y se comenzó a añadir fluor al agua empezando por Álava. Después siguieron Gipuzkoa y Bizkaia. Más de tres décadas después la media de caries ha caído al 0,56% y esta fluoración, según las autoridades vascas, es prescindible.

Itziar Larizgoitia, directora de Salud Pública y Adicciones, está de acuerdo con su retirada y cita en sus declaraciones a favor que un estudio entre los escolares de la región ha mostrado que la media ha caído por debajo del 1%. Además, ha hecho hincapié en que el 26% de la reducción de esta afección dental se debe a productos de higiene bucales y que el fluor en el agua potable solo tiene una incidencia del 15%.

Esta retirada de la medida comenzó a moverse hace algún tiempo, pero la pandemia ha dilatado los procesos. En algunos lugares del País Vasco ya se paralizó la fluoración del agua en enero de este año. La intención del Gobierno vasco es derogar el decreto de 1988 para que deje de ser efectivo en toda la región. Los dentistas, por su parte, no están de acuerdo y han mostrado su oposición a través del Consejo Vasco de Dentistas que, además, ha pedido que si sale adelante la derogación se monitorice “la situación para detectar posibles variaciones en los indicadores de salud bucodental”.

El fluor en el agua corriente y sus beneficios es un tema recurrente que lleva décadas entre la comunidad científica y dental, como recordaba hace un tiempo Xataka. El debate se remonta a los años 30, cuando se descubrió que el agua podía contener fluoruro y, hecho el descubrimiento, empezó a plantearse si sería beneficioso para la población añadirlo donde no lo hubiera. En los cincuenta se siguió adelante con la idea y en España se puso en práctica a finales de los ochenta.

Con el paso de las décadas la higiene bucal ha ido a más, la población tiene más conciencia en ese sentido, más medios y los hábitos han cambiado. En 2007, la capital de Alaska, Juneau, estudio los datos, vio que estos había mejorado notablemente y decidió eliminar el fluor de sus aguas. Lo hicieron sin avisar y cuando la población se enteró hubo que hacer un consejo que votó. Tras la polémica, se optó por dejar el fluor fuera. 

Unos años después, Jennifer Meyer, de la Universidad de Alaska Anchorag, decidió realizar un estudio para averiguar en qué manera había afectado la decisión. La conclusión a la que llegó validaría el rechazo de los dentistas vascos. Lo que hizo Meyer fue dividir a sus objetos de estudio en dos grupos. Por un lado, 853 no adultos que tuvieron, como señalaba Science Alert, una “exposición óptima de fluoración en el agua” antes de 2003. Por otro, un segundo grupo compuesto por 1.052 menores una década después, 2012. Para valorarlo, se tuvieron en cuenta sus requerimientos a Medicaid, el programa de seguros de salud del Gobierno de Estados Unidos.

El resultado fue que los niños del primer grupo sufrieron de media 1,55 caries por año frente a las 2,52 de los del segundo grupo, con especial incidencia en el ratio de cero a seis años. Eso, traducido en dinero, resultó, según declaró entonces la autora del estudio, en que “al eliminar el fluoruro del suministro de agua ... la compensación es que los niños experimentarán un procedimiento de caries adicional por año, a un costo aproximado de 300 más por niño”. En euros sería unos 254 euros, aunque ese precio dependería del seguro dental en España. 

En su artículo, los autores del estudio en Alaska, incidían en que “estos resultados respaldan la evidencia actual de que incluso en las condiciones modernas con pasta dental fluorada, enjuagues y profilaxis aplicada profesionalmente” la fluoración del agua corriente está asociada “con beneficios para la población, incluida la rentabilidad y la prevención de caries”. 

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