Por qué Pablo Iglesias se ha equivocado en todas las decisiones importantes desde 2015

Por qué Pablo Iglesias se ha equivocado en todas las decisiones importantes desde 2015

El mayor logro político de Pablo Iglesias y Podemos es quizás haber creado al PSOE la mayor crisis de identidad de su historia. Eso fue en 2015 cuando Iglesias estaba convencido de que iban a superar -el siempre pospuesto sorpasso- al PSOE. Por entonces, el objetivo de Iglesias era apropiarse de la cantera de votos del PSOE y erosionar a Pedro Sánchez en su liderazgo.

En ese tiempo, junio 2015 Pablo Iglesias tuvo una escena de sofá con Alberto Garzón donde, además de faltarle el respeto diciéndole que era un izquierdista tristón, hizo declaraciones belicistas contra IU, llamándoles cenizos e incapaces. Por cierto, Podemos nació cuando IU, dirigida por Cayo Lara, rechazó a Pablo Iglesias –asesor de IU desde 2011–como candidato a las elecciones europeas de 2014.

Hasta finales 2015 tanto Iglesias como Podemos lo hicieron todo bien: capitalizaron el 15M del que no formaron parte; canalizaron la ira social; expusieron a la luz la incapacidad del PP y del PSOE frente al fatalismo económico; crearon y normalizaron en los medios un nuevo lenguaje (casta, ciudadanía, trío del bunker, etc.); agitaron la comodidad de las élites económicas; atrajeron la atención de los medios en prime time; etc. Lo que los llevó a un resultado electoral en noviembre de 2015 de 69 diputados mientras el PSOE caía a un mínimo de 90 diputados (perdiendo 20 sobre las anteriores elecciones) y donde el PP sólo obtuvo 123 diputados (los mismos que consigue Sánchez en 2019).

Desde entonces, noviembre de 2015, Iglesias se habría equivocado en todas las decisiones importantes que ha tomado. Veamos:

1) Cuando M. Rajoy rechazó intentar formar gobierno, en enero 2016, Sánchez llegó a un acuerdo con Rivera. Un pacto de gobierno que Iglesias boicoteó al tiempo que renunciaba a ser clave en la gobernabilidad y a imponer las medidas sociales más urgentes para el país, lo que podría haber sido un gran activo a su favor.

2) En ese momento fue cuando el discurso del bien común de Podemos pasó a segundo plano. Iglesias forzó la repetición de elecciones tras una consulta sin audiotorías a las bases. Negando la abstención de Podemos a Sánchez y Rivera y votando lo mismo que el PP, Iglesias contribuyó al statu quo. Lo que imposibilitó mejoras sociales o la derogación de leyes socialmente nocivas y lanzó a Ciudadanos a una deriva de derechas y a Rajoy a repetir como presidente del gobierno. En realidad, el objetivo de Iglesias era ganar las elecciones con la repetición electoral de junio de 2016.

3) Iglesias ya había afirmado a inicios de 2015“Este año comenzamos algo nuevo: vamos a ganar las elecciones al Partido Popular” y en 2016 Iglesias cree que sumando a los votos de Podemos los de IU, serán el partido más votado y él, presidente del gobierno. La aritmética electoral de Podemos con IU fracasa y juntos suman los mismos votos que Podemos en solitario en las elecciones previas. En política 1+1 no son siempre 2, sino 1.

4) Aquel no de Iglesias a Sánchez en 2016 facilitó el aumento de la cohesión entorno al PP y que Rajoy volviese a ser presidente del gobierno en octubre de ese año. Conviene recordar la mítica frase de Echenique con algo como no sabemos lo que ha pasado, vamos a estudiarlo y algo sobre preguntar a las bases… de lo que nunca más se supo.

5) En aquel momento comenzó la disidencia interna contra Iglesias, aunque los ceses directos de Iglesias dentro de Podemos ya habían comenzado, en marzo de 2016, con la destitución del Secretario de Organización, Sergio Pascual. A éste le seguirían otros disidentes: Alegre, Uriarte, Ubasart, Riobóo, J.M. López, Bescansa, Dante, Errejón, Espinar, Oliver, Casamayor, Guardingo, Monereo, etc.

6) Iglesias convirtió así, poco a poco, Podemos en su proyecto personal con Irene Montero, su pareja sentimental, como número dos del partido en febrero de 2017, marginando a Errejón al ámbito autonómico. El discurso de la gestión y participación horizontal se hace humo al tiempo que Iglesias impuso, con la ayuda de Echenique, el hiperliderazgo y la verticalidad en la toma de decisiones en el partido. Las dudas y la falta de auditorías fiables en las consultas a las bases, vendidas de forma hiperbólica como cima democrática, provocan la generación de una teoría de la conspiración.

7) Con el derecho a decidir Podemos consiguió votos autonómicos en la red confluencias, ideada por Errejón -más neomarxista que marxista como Iglesias-. Pero Iglesias se equivocó con su apoyo inicial al independentismo catalán y no entendió, o no quiso ver, que el independentismo no planteaba sólo un problema político o territorial, sino que provocó una crisis de convivencia desde un nacionalismo identitario excluyente y reaccionario. Dejando de lado la igualdad (de todos los catalanes), eje central en los valores de la izquierda.

8) En 2018 Iglesias se encontraba cada vez más en tierra de nadie. La red de confluencias estaba ya en descomposición; abierto el enfrentamiento de los líderes andaluces; abandonado el discurso del bien público por la defensa de los nacionalismos periféricos y la promoción de la falacia presencialista contra la Transición y el regreso al pasado y la actualización innecesaria del franquismo. En definitiva, toda una huida del presente al tiempo que Podemos se volcaba en la política identitaria.

9) Iglesias junto con los líderes independentistas catalanes han facilitado un caldo de cultivo, de manera no intencional, que ha terminado con la eclosión de la ultraderecha que ha conseguido una presencia institucional relevante.

10) La consulta a las bases de Iglesias y Montero para justificar la compra de un chalet burgués, sin admitir una profunda contradicción simbólica, fue la cima del autoritarismo consultivo para blindarse a las críticas.

11) Las negociaciones con el PSOE para formar un gobierno de coalición tienen un responsable en Iglesias, más preocupado por reclamar los sillones y puestos que por el bien común o la gobernabilidad. A lo que hay que sumar la estrategia de Sánchez que parece tener aún heridas y cuentas que saldar con Iglesias y, acaso, querer devolverle un boomerang desde 2015.

Como afirmé en esta columna en junio pasado estaríamos en un tobogán político que termina en otra repetición de elecciones. Aunque sea un análisis a toro pasado, Iglesias se habría equivocado en todas las decisiones importantes desde que votó lo mismo que Rajoy contra Sánchez y Rivera en 2015. Lo que tendrá serias consecuencias para Podemos con la red de confluencias rotas y Errejón haciendo cantera regional para el salto nacional.

Iglesias está en una situación cada vez más precaria, cada nueva elección muestra el declive de votos y representación. Si el PSOE convence al electorado de que ellos son el único voto útil de la izquierda, cada vez habrá menos sillas para Podemos cuando se detenga la música, por mucho que Iglesias y Montero tengan siempre sus sillas.


Post scriptum (12/09/2019 16:30):

La alcaldía del Ayuntamiento de Madrid la ha conseguido en 2019 el PP con un 22% menos de votos que Más Madrid, de Manuela Carmena. Pablo Iglesias pidió el voto para Carlos Sánchez Mato, de IU, contra su propia candidata de 2015, Manuela Carmena. Sánchez Mato solo consiguió 42.855 votos (180.727 menos que Vox) y ninguna ninguna representación en el ayuntamiento de Madrid, ni un solo concejal. Esos votos dirigidos hacia Más Madrid quizás hubiese impedido el acuerdo PP-Cs-Vox.