El nuevo papel de Echenique: ¿postureo incendiario para la supervivencia de Podemos?

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El portavoz de Podemos en el Congreso, Pablo Echenique.
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No lo puede evitar, lo lleva dentro. Pablo Iglesias apenas va a cumplir esta semana sus primeros seis meses como vicepresidente del Gobierno segundo del Gobierno de coalición. Poco tiempo comparado con los ocho años en los que, desde la Tuerka y La Sexta Noche, fue afilando el colmillo para abrir un boquete en el bipartidismo político nacional hasta "asaltar los cielos". Por eso a veces se le escapa un zarpazo. Como cuando a finales de mayo se encaró con el portavoz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, en la Comisión para la Reconstrucción Económica y Social formada en el Congreso y que acabó con el uno abandonando la sala y con el otro pidiendo disculpas: "Ayer dije la verdad, pero me equivoqué", señaló al día siguiente el vicepresidente del Gobierno.

Fue una frase que pasó desapercibida, pero que en realidad resume a la perfección la reasignación de tareas que ha habido en el partido morado. Iglesias no se estaba disculpando por acusar a Espinosa de los Monteros de "ser el representante de una fuerza política con quien, aunque a veces parece que quieran dar un golpe de Estado, estoy dispuesto a dialogar porque los han votado muchos españoles". Se estaba excusando por haber sido él quien verbalizara esa idea. Porque por un momento olvidó su papel de vicepresidente y ejerció de portavoz del grupo confederal UP-EC-GeC en el Congreso de los Diputados. Un rol que pertenece a Pablo Echenique, quien a su vez también está amoldándose al mismo. Especialmente en twitter.

Un simple repaso de su cuenta en las últimas semanas permite recopilar mensajes del tipo: "De los creadores del todo es ETA, llega todo es Cubazuela del Norte. "A las 20:00 suena la solidaridad, el agradecimiento, la empatía y el amor. A las 21:00 suena el odio." O como cuando señaló a un periodista con su foto al más puro estilo ‘matonista’ de las cloacas del Estado.

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La jugada les está saliendo mejor o peor, pero Podemos no la va a variar. Con su entrada oficial en "la casta", Pablo Iglesias debe articular un mensaje diferencial en el PSOE, pero sin resultar desafinado con el Gobierno de coalición firmado con los socialistas. Pero Podemos no debe perder su seña de identidad con la que se ha colado en el mismísimo Consejo de Ministros. Por eso Echenique es el encargado de mantener movilizado y alerta a su electorado. Haciendo visible el diferencial para que el PSOE no engulla electoralmente a Podemos como acostumbra a suceder tras las primeras legislaturas de los gobiernos de coalición.

Si nos fijamos un poco en los últimos nombramientos de Podemos tras el último Consejo Ciudadano de la formación, la estrategia va más allá de Echenique. El partido morado ha colocado a Isa Serra, condenada a 19 meses de prisión por un delito de atentado contra agentes de la Policía durante un desahucio -el día de los hechos no fue ni identificada ni detenida-, en la ejecutiva como portavoz del partido. Condena al margen, contra la que recurrirá Podemos al entender que “hay un interés político tras ella”, Serra es una de las dirigentes más combativas, aunque, de momento, ha circunscrito sus actos a Madrid, donde es diputada regional.

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Podemos ha entendido que debe tener un tono desde sus cargos en el Gobierno, y otro como grupo partido. Echenique, y Serra van a endurecer el tono comparándolo con el primer Podemos, en el que Iglesias ejercía toda la presión y los Errejón o Bescansa eran el perfil más amable.

No todo el mundo en el PSOE está a gusto con el rearme dialéctico de Podemos y con su lucha mediática con Vox. Pero tampoco pueden quejarse demasiado y le interesa un Podemos fuerte. Menos que ellos, obvio, pero fuerte para seguir amarrando votos en las próximas votaciones en el Congreso y, sobre todo, para intentar retener la presidencia del país en el futuro.

Este mismo fin de semana se han topado con un argumento de peso: El PSOE con un 28,3% en intención de voto y 121 escaños encabeza las encuestas seguido del Partido Popular con un 25,4% y 111 escaños, según el último barómetro de GAD3 para ABC. Vox con un 11,2% y 33 escaños, Unidas Podemos con un 10,5% y 27 escaños, y Ciudadanos con 7,6% y 13 escaños se sitúan a continuación entre los principales partidos de ámbito nacional. La coalición de izquierdas necesita mantener en tensión a los suyos. Y Podemos ya está entrenando cómo hacerlo.

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