Pablo Costas, el marinero gallego secuestrado en Yemen: "Albares ha hecho algo; Laya, nada"

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Pablo Costas Villar, el marinero gallego retenido en Yemen durante 11 meses por una acusación de pesca ilegal, a su llegada al Aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez, este viernes.  (Photo: Rodrigo JiménezEFE)
Pablo Costas Villar, el marinero gallego retenido en Yemen durante 11 meses por una acusación de pesca ilegal, a su llegada al Aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez, este viernes. (Photo: Rodrigo JiménezEFE)

Pablo Costas, el capitán gallego del Cobija retenido en Yemen desde hace un año, ha regresado a España con ganas de “dar guerra”, dar a conocer la verdad y de no esconderse porque “no tiene nada que ocultar”.

En sus primeras declaraciones oficiales en España, el marinero ha criticado la labor de la gestión de la exministra de Exteriores, Arancha González Laya, y del consulado de España en El Cairo por su “falta de acción”. Del mismo modo, ha reconocido que está de vuelta gracias a una llamada del actual ministro, Juan Manuel Albares.

“El ministro de ahora (Albares) ha hecho algo, la de antes (González Laya) nada”, ha respondido durante una conferencia.

El patrón ha añadido que desde la movilización sindical siempre se había recomendado que su liberación dependía de movimientos en las altas esferas del ministerio y no de los consulados pidiendo documentos y resoluciones que no aparecían porque “no existen”. Pero que hasta ahora no les han entendido en sus reclamos.

Además, Costas ha dejado entrever que ha existido cierta complicidad entre el Gobierno español, Australia, a los que el se refiere como “sus captores” y otros países árabes. Para el gallego, las autoridades australianas querían “eternizar su secuestro” y ha añadido que fue víctima de “una farsa” en la que casi consiguen matarle.

“Si moría yo, mejor. Era el objetivo número 1 para los promotores de todo esto. Dirían ‘vamos a castigarlo’, y bueno eso es lo que hay. Con mi salud casi acabaron, pero con mi mente no”, ha denunciado.

Secuelas físicas y psicológicas

El encierro en el barco pesquero durante tanto tiempo le ha dejado dolores físicos por la falta de alimentos, de movimiento y de atención médica durante casi un año.

El marinero se queja de fatiga, dolores musculares y una dolencia en el costado. A esto se suman los cambios psicológicos. “He tenido mucho tiempo para reflexionar, soy una persona distinta”, ha asegurado.

En los próximos días, Costas regresará a Bueu (Pontevedra) para reencontrarse con sus familiares y vecinos que tanto le han apoyado y para realizarse los respectivos chequeos médicos.

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“No soy un delincuente”

Pablo Costas ha justificado que no realizó ninguna actividad de pesca ilegal, tal y como le acusaron las autoridades australianas y por la que tuvo que cumplir condena de tres meses en Yemen. Aunque nunca se llegó a ejecutar por falta de notificación.

“Yo no soy ningún delincuente, siempre he trabajado legalmente y todo lo que hay es presunto e injusto, con contradicciones, ausencia de notificaciones, documentos, papeles,...ni el Gobierno de España los puede tener”, ha explicado.

El marinero ha reiterado que puede dar la cara sin esconderse porque no ha hecho nada ilegal, que gracias a la solidaridad ciudadana está de vuelta a España y ha recordado que “le puede pasar a cualquiera” si no frenan el control que ejerce Australia en la zona.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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