Pablo Casado pica el anzuelo de Vox y pide medidas que antes calificaba de totalitarias

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MADRID, SPAIN - DECEMBER 28: The leader of the PP, Pablo Casado, in a plenary session in the Congress of Deputies, on 28 December, 2021 in Madrid, Spain. The Lower House today hosts the last plenary session of 2022 in which the General State Budget (PGE) of 2022 is addressed, after the Senate voted in favor of including an amendment. The public accounts will be finally approved today for its entry into force on January 1. (Photo By Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)
Pablo Casado. Foto: Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images.

¿Recuerdan el Pablo Casado que desmontó a Santiago Abascal durante la moción de censura a Pedro Sánchez en 2020? Pues apenas queda nada de él. A pesar de besar la lona aquel 22 de octubre, el líder de Vox ha ido, cual gota malaya, modulando el discurso del presidente del PP hasta acercarlo a sus postulados. Completando la ‘totalitarización’ del dirigente popular en este inicio de 2022, y haciendo aún más ajustada la pugna entre las dos derechas durante el próximo año electoral que dará comienzo en febrero con las autonómicas de Castilla y León.

Hay decenas de ejemplos del cambio de piel de Casado, pero el más clarificador, él que no admite ninguna duda, se aprecia en Twitter. Ha sido @Rafiklalin, el alias del empresario y expolítico Rafa Cuiña, quien ha unido las dos caras del líder del PP -la moderada y la afilada- para ilustrar su transformación.

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En la imagen de la izquierda, se observa una captura de una noticia de ayer mismo por la que "el PP propone la creación de un cuerpo de inspectores que vigile el uso del castellano en los colegios de Cataluña". Y en la derecha, se recupera un tuit del propio Pablo Casado cuando, en 2019, calificaba de "intolerable una 'policía lingüística en los colegios" tildándola como "una práctica totalitaria con el fin de espiar a nuestros hijos y ver en qué idioma hablan". "Eso se veía en las películas de la Stasi", se lamentaba para criticar la ley de Educación impulsada por la entonces ministra Isabel Celáa.

¿Qué ha cambiado en este tiempo? Pues que con la fecha de caducidad de Ciudadanos cada vez más próxima, Vox es la verdadera amenaza electoral del PP y Casado no va a dudar en opinar y decir lo mismo que la extrema derecha si eso le va a reportar el más mínimo beneficio. Así que se ha apresurado a enarbolar la bandera de la polémica lingüística en Cataluña por la decisión judicial de fijar un 25% de castellano en la enseñanza.

A veces se queda sin argumentos, y asegura que hay profesores que tienen "instrucciones" para "no dejar ir al baño a niños si hablan castellano". Pero anécdotas al margen -aunque los servicios jurídicos de la Generalitat están analizando estas acusaciones-, lo que queda claro es que Casado es otro.

El caso es que Casado quiere empezar el año madrugándole a Vox cualquier iniciativa y ayer mismo registró en el Congreso una proposición de ley para crear y regular un Cuerpo de Alta Inspección Educativa del Estado.

¿Logrará sacarla adelante? Pues depende de lo lejos que quiera llegar. Porque la Ley educativa ya contempla una figura "que velará por los derechos educativos de todos los alumnos, incluidos los lingüísticos, en cualquier lugar del territorio español". Pero si Vox le aprieta, lo mismo pide micrófonos ocultos para saber en qué idioma piden ir al baño los alumnos a los que supuestamente se les niega esa posibilidad.

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