Los pódcast también son para el verano (y estas son algunas recomendaciones)

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A juicio de los críticos, el título Las bicicletas son para el verano –la obra teatral que Fernando Fernán Gómez escribió en 1977– representa un juego, una diversión para pasar el rato con amigos durante ese periodo de asueto colectivo, pero también un símbolo de libertad y autonomía.

Desde una dimensión cultural, la misma analogía resulta extensible a la música, el cine y, por supuesto, los libros: ¿quién no asocia los meses estivales a la placentera evasión que proporciona la lectura en soledad o en compañía de una novela, un ensayo, unas memorias o una colección de poemas?

Ocurre, sin embargo, que en el entorno de conectividad digital y acceso inmediato a un casi infinito repertorio de propuestas de ocio y entretenimiento, el modo en que accedemos a esas historias cambia y se transfigura al tiempo que se renuevan los formatos, narrativas y gramáticas, por más que –como advierte Mª Jesús Espinosa de los Monteros–, siga intacta su aspiración a conmover e inspirar.

Y es aquí, en el cruce entre la radio, el audiolibro y lo escrito, donde ha emergido y se ha asentado el pódcast, una especie mediática híbrida que explora los límites de la comunicación oral y ha adquirido, en palabras de Jorge Carrión, la condición de “criatura digital nueva”.

Perfil de los oyentes

El auge de la denominada era de la audificación y el protagonismo recuperado por la voz y el sonido en un mundo abducido por pantallas se ha convertido en causa y efecto del crecimiento de este formato: unos 80 millones de estadounidenses (la cuarta parte de la población) escuchan pódcast con periodicidad semanal, según datos facilitados por Nielsen en junio de 2021.

¿Cuál es la edad de esos oyentes? El 42 % pertenecen a la Generación X (40-54 años), pero cerca de la tercera parte (31 %) son mileniales (25-39 años), y se constata un significativo ascenso en el tiempo dedicado por los adultos con más de 55 años, quienes ya representan el 16 % de ese mercado. Los géneros más demandados allí son la comedia, los pódcast de noticias, los de sociedad y cultura y el true crime (crímenes reales).

En España son los menores de 35 años quienes lideran la escucha de esta variante de audio (51 %), según revela el Digital News Report 2021. Este país se ha convertido en uno de los territorios de Europa Occidental donde más internautas dedican tiempo al pódcast: casi cuatro de cada diez (38 %), por encima de Noruega y Suecia (37 %), Italia (31 %), Francia (28 %), Alemania (25 %) o Reino Unido (22 %).

Al igual que en Estados Unidos, los mayores de 55 años (28 %) están menos familiarizados con este tipo de escucha bajo demanda. Y en cuanto a las temáticas, entre los de mayor popularidad se sitúan los especializados en noticias, ciencia, tecnología, economía y salud.

Algunas sugerencias

Más allá de sus similitudes con el medio hertziano –ambos se construyen sobre las palabras, músicas, efectos y silencios del lenguaje sonoro–, el pódcast responde a lógicas y niveles de producción diferentes. Las propiedades técnicas y expresivas de este formato –simple, desprogramado, portable e integrable en cualquier dispositivo conectado– favorecen, además, una escucha íntima, personalizada y comprometida, atributos que refuerzan su potencial comercial en el cada vez más competitivo ecosistema de la distracción.

Sobre tales ventajas resulta verosímil aventurar que, en cada vez más situaciones, el pódcast sustituirá a los libros –no a las bicicletas– como portadores de todo tipo de historias para disfrutar durante el estío.

Por ejemplo, las fascinantes ficciones producidas por Podium Podcast y disponibles cualquier plataforma: El Gran Apagón, Guerra 3, Informe Z o La esfera; o los intrigantes casos de true crime relatados por Mona León (¿Hablas miedo?) y Carles Porta (¿Por qué matamos?) en Audible o las reveladoras investigaciones XRey y El Rey del Cachopo en Spotify.

Cuánto se aprende sobre cultura audiovisual con El Descampao y con Todopoderosos, sobre cultura digital con Solaris, sobre leyendas y tradiciones con La Escóbula de la Brújula o sobre el futuro vaticinado a partir del pasado escuchando en Podimo la serie documental La matemática de la historia.

Las risas están garantizadas con Estirando el chicle o El bar de los Broder Tolquin, también con el deslumbrante Crímenes. El musical de la creativa factoría El Extraordinario.

Reconfortan las pautas de Molo Cebrián para mejorar nuestras habilidades sociales y personales en Entiende tu mente o Saliendo del círculo.

Y qué testimonios y lecciones de vida tan valiosos extraen de sus entrevistas Almudena Ariza (Plano Corto), Álex Fidalgo (Lo que tú digas) o Cristina Mitre (El podcast de Cristina Mitre).

Hay un pódcast para cada inquietud, interés y momento. Y todos caben en la maleta… ¡incluso sin necesidad de viajar!

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Luis Miguel Pedrero Esteban no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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