De la ovación a la desconfianza: el camino hacia la reelección de Bukele en El Salvador

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De la ovación a la desconfianza: el camino hacia la reelección de Bukele en El Salvador

“Les aseguro que más de algún país desarrollado no estará de acuerdo con esta decisión, pero no son ellos los que deciden, sino el pueblo salvadoreño”. Así anunciaba Nayib Bukele, presidente de El Salvador, su intención de buscar la reelección en las próximas elecciones generales.

Lo hacía acompañado por su mujer, en el día de la Independencia de El Salvador y fuertemente ovacionado por su público. Desde la tribuna hacía tambalear la joven democracia del país cuya Constitución limita el mandato presidencial para evitar que los líderes se aferren al poder.

“94% de los salvadoreños votarían por Bukele para que continúe como presidente de El Salvador”, escribía en twitter el propio presidente citando una encuesta de TResearch, un centro de estudios mexicano. Y esta vez su público le ovacionó a base de likes.

Durante los tres años que lleva en el poder, son muchos los que han intentado descifrar la receta de la paradoja de Bukele. Un alto apoyo nacional acompañado de un fuerte escepticismo internacional.

“Él es efectivamente el líder con mayor popularidad de América Latina”, asegura Tamara Taraciuk Broner, subdirectora de la División de las Américas de Human Rights Watch. Llegó al poder con su plataforma populista y una promesa: acabar con uno de los principales problemas del país mejorando la seguridad ciudadana.

“Con una maquinaria propagandística monumental impulsada por el Gobierno que se dedica a propagar esta narrativa de “guerra contra las pandillas” y que desacredita a todo aquel que cuestione las medidas del Ejecutivo, Bukele ha logrado instalar la idea de que El Salvador está, por fin, dejando atrás el problema de las pandillas, lo que ha impactado positivamente en sus niveles de aprobación”, señala Taraciuk.

Publicista de profesión, Bukele no ha logrado reproducir la aprobación que le brindan los salvadoreños más allá de las fronteras del país. En choque constante con Estados Unidos y sin aliados en Europa, el “mandatario millennial” hace caso omiso de la crítica internacional y busca repetir mandato, una situación que no se da en el país desde la época de la dictadura militar.

Salvador Melendez/AP
Bukele participa en la clausura de un congreso de criptodivisas en El Salvador - Salvador Melendez/AP

El camino hacia la reelección

A pesar de que el anuncio oficial fue el pasado 16 de septiembre, Bukele comenzó a labrar el camino hacia su reelección años antes. El proceso se fue gestando a través de cuatro momentos clave.

Fue el 10 de febrero de 2020, cuando Bukele irrumpió en el Congreso -entonces controlado por la oposición- con un grupo de militares y policías armados para exigir a los diputados la aprobación de un préstamo para financiar el Plan de Control Territorial.

Ese mismo año, las elecciones legislativas le dieron el control de la cámara. Cincuenta y seis diputados obtuvo Nuevas Ideas, el partido de Bukele, lo cual le permitió prescindir de otros partidos, especialmente de la oposición, para tomar cualquier decisión.

La primera iniciativa aprobada fue la destitución de los jueces de la Sala de lo Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia. Su lugar fue ocupado por otros magistrados, entre ellos un exasesor del Ejecutivo de Bukele. El proceso fue ampliamente criticado y tachado de irregular.

“La Sala de lo Constitucional anterior había emitido varios fallos sobre la pandemia que Bukele desacató y hasta acusó a los jueces de ‘genocidas’", señala la subdirectora de Human Rights Watch.

Su sustitución dio lugar al cuarto y último paso. En septiembre de 2021, la recién estrenada Sala de lo Constitucional emitió un fallo que cambiaba el criterio establecido años antes. Más concretamente, en 2014 cuando Elías Antonio Saca, quien fue presidente entre 2004 y 2009, intentó volver a presentarse como candidato. Los magistrados declararon inconstitucional este movimiento.

La nueva Sala, sostuvo que la interpretación de 2014 es "errónea", de esta forma, hicieron una interpretación del texto en la Constitución que permite la reelección.

“Realizaron una particular interpretación de la norma del art. 152. Para los jueces, el mandato presidencial alcanza un máximo de diez años, que se pueden ejercer de forma consecutiva si el pueblo así lo decide”, sostiene Guillermo Ángel Cappelletti, abogado especialista en Derecho Procesal Constitucional y docente en la Universidad del Salvador.

“Esos magistrados entienden que el artículo no se viola con una posible participación de Bukele en los nuevos comicios, pues corresponde al cuerpo electoral decidir sobre la elección del presidente”, añade.

¿Qué dice la Constitución?

Diversos artículos de la Constitución prohíben la reelección presidencial inmediata, entre ellos el artículo 154. “Éste prevé que el período presidencial será de cinco años y comenzará y terminará el día primero de junio, sin que la persona que haya ejercido la presidencia pueda continuar en sus funciones ni un día más”, afirma Cappelletti.

Es precisamente esta última expresión, ni un día más, la que esclarece el debate para el experto. “No surge expresamente del texto constitucional la prohibición de una reelección inmediata, como sí contienen varias constituciones de países americanos. Sin embargo, esto se deduce sin mayor esfuerzo de las normas”, señala.

Además, el art. 88 de la Constitución establece la alternancia en el ejercicio de la Presidencia de la República como mecanismo indispensable. A su vez, el 152, según señala Cappelletti, prohíbe ser candidato a Presidente de la República al que haya desempeñado la presidencia por más de seis meses durante el periodo inmediato anterior, o dentro de los últimos seis meses anteriores al inicio del periodo presidencial.

“Lo que ha sucedido aquí es que el texto escrito de la Constitución se mantiene inalterable, pero se modifica radicalmente su sentido, al extremo que la norma pierde vigencia. Cuando una norma no es respetada por los propios órganos del Estado, se vulnera la seguridad jurídica”, zanja el experto.

¿Qué depara el futuro a El Salvador?

Tras terminar el discurso en el que anunciaba su reelección, Bukele se despidió subiendo a Twitter una fotografía en la que le daba un beso a su mujer. De fondo la bandera de El Salvador.

Semanas antes, también en redes sociales, sus aliados ya habían asegurado que presentaría su candidatura a la reelección. Por eso mismo, el anuncio del presidente salvadoreño no fue una sorpresa para nadie, tampoco para la subdirectora de Human Rights Watch.

“Bukele ha hecho todos los esfuerzos posibles por aferrarse al poder, incluyendo avasallar el Estado de derecho, debilitar la transparencia y la rendición de cuentas, atacando a la sociedad civil y a la prensa independiente. Ha seguido el manual de los líderes autoritarios de la región como Ortega en Nicaragua, Chávez en Venezuela, solo que a una velocidad alarmante”, asegura.

Para Taraciuk, la frágil democracia salvadoreña se encuentra en mayor riesgo que nunca de descender completamente hacia el autoritarismo. “En la medida en que la comunidad internacional no aumente la presión sobre el Gobierno de Bukele de forma inmediata es probable que el escenario empeore notablemente”.