El método que mejor funciona si te ha entrado agua en el oído

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Cuando se nos mete agua en el oído solemos saltos a la pata coja y sacudir la cabeza como posesos. Pero eso es justo lo que no hay que hacer. Los otorrinos nos cuentan cómo ponerle remedio a esta molestia tan común en verano sin dañar tus oídos

(Foto: Getty)
El secador puede ser tu aliado si eres propensa a acumular agua en los oídos. Por supuesto, a una distancia prudencial para no quemarte. (Foto: Getty)

Esta dolencia es muy habitual en verano cuando se pasa mucho rato bañándose en el mar o en la piscina, y no es exclusiva de los amantes de los deportes acuáticos. De hecho, es muy habitual ver a la gente haciendo todo tipo de piruetas y maniobras absurdas para intentar sacar el agua que se les ha quedado metida en el oído.

Si se queda dentro puede producir inflamación e incluso una infección por culpa de una humedad excesiva, tal y como lo señala una publicación en American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery Foundation.

Pero esta no es la única causa de esa inflamación del canal auditivo, sino que suele deberse a la combinación de una pequeña lesión en el oído junto con la presencia de humedad, que a su vez puede ser consecuencia del baño, aunque también es habitual que una ducha, un lavado de cabeza o el uso de bastoncillos de limpieza sean detonantes del problema.

De la típica otitis

“Este tipo de infecciones son muy frecuentes durante el verano y consisten en la infección e inflamación del epitelio que recubre el conducto auditivo externo”, advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). “Este epitelio o piel, que protege de la infección de bacterias y hongos”, añaden, “sufre una maceración como consecuencia de la humedad y el calor, lo que facilita la actuación de los gérmenes”.

Por muy cómodo que resulte, los otorrinos desaconsejan el uso de los bastoncillos para eliminar los resto de agua o cera. (Foto: Getty)
Por muy cómodo que resulte, los otorrinos desaconsejan el uso de los bastoncillos para eliminar los resto de agua o cera. (Foto: Getty)

Los principales síntomas derivados de este tipo de otitis son: dolor, molestias al masticar o bostezar, picor, sensación de taponamiento, una leve pérdida de audición y percepción de humedad en el oído, a veces en forma de supuración.

Es posible que el oído externo se ponga rojo o se hinche y que los ganglios alrededor del oído aumenten su tamaño y duelan. También que haya un poco de supuración del oído.

Las zambullidas o bucear bajo el agua derivan en un repentino cambio de presión y nuestros oídos al compensarlo, producen la sensación de taponamiento”, añade Jesús Hervás, responsable del área de audiología de Alain Afflelou. “Por eso en verano son muy habituales infecciones como la otitis. Uno de los motivos es la combinación de humedad, al no drenarse bien el agua del oído, con el calor”, añade Hervás.

Es más común en niños ”porque tienen los conductos del oído más pequeños, lo que facilita en ocasiones la retención del agua”, destaca el doctor Manuel Manrique, especialista en Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra y presidente de la Comisión de Otología de la SEORL, y en personas con sudoración excesiva.

A la lesión crónica

Pero algunas personas tienen lo que se conoce como 'oído de surfista' y pueden desarrollar exostosis, lo que hace que el agua les entre muy fácilmente en el oído. El motivo es que la continua exposición al agua y a fuertes vientos puede provocar en ocasiones un crecimiento anormal del hueso del canal auditivo.

El crecimiento anormal del hueso implica que se estreche el propio conducto auditivo, dificultando el drenaje de agua, cerumen y otros posibles residuos que puedan introducirse. El resultado es que aumenta el riesgo de infecciones de oído. Y si éstas son recurrentes pueden incluso ocasionar la pérdida de audición permanente. La exostosis provoca molestias, dolor, infecciones e incluso puede derivar en una otitis aguda.

Las gotas ayudan a tratar una infección bacterial; pero los especialistas advierten de que algunos espráis pueden cambiar el PH de la piel del conducto y reducir sus mecanismos de defensa. Por eso debes consultar con el especialista antes de aplicar cualquier remedio casero. (Foto: Getty)
Las gotas ayudan a tratar una infección bacterial; pero los especialistas advierten de que algunos espráis pueden cambiar el PH de la piel del conducto y reducir sus mecanismos de defensa. Por eso debes consultar con el especialista antes de aplicar cualquier remedio casero. (Foto: Getty)

Hay muchas formas de sacar el agua de los oídos:

  • Inclinar la cabeza hacia un lado y presionar con la palma de la mano. Para hacerlo correctamente, los otorrinos recomiendan seguir este paso a paso: colocar la cabeza ladeada hacia abajo, de manera que el oído quede paralelo al suelo, y la palma de tu mano sobre este oído afectado. A continuación debes presionar suavemente hacia dentro y hacia fuera, creando así un efecto de vacío. Esto provocará un movimiento de bombeo y el agua terminará saliendo

  • Tirar del lóbulo de la oreja. Este remedio es muy útil cuando el agua se encuentra muy profunda, pero para que sea eficaz tienes que saltar mientras estiras el lóbulo de la oreja, así abrirás el conducto auditivo.

  • Aplicar un paño caliente. También una solución efectiva. Consiste en colocar el trapo caliente e inclinar la cabeza hacia el lado obstruido durante 30 segundos. Puede que necesites repetir esta operación cuatro o cinco veces hasta que salga el agua.

  • Probar con gotas de vinagre y alcohol. El secreto está en utilizar la misma cantidad de los dos elementos, por lo que te será muy práctico utilizar un cuentagotas. Deja que actúe un par de minutos y voltea la cabeza para ayudar a que salga el líquido. Puedes hacer lo mismo aplicando unas gotas de alcohol boricado a saturación preparado en farmacias, que consigue absorber el agua. Aplícalo en tu oído, déjalo actuar unos cinco minutos, manteniendo la cabeza inclinada. Pasado ese tiempo, gira la cabeza para que el líquido salga y habrás solucionado el problema.

  • Aplicar calor para que el agua se evapore. Puedes usar un secador de pelo, colocándolo a una distancia prudente (unos 20 cm), con su potencia más baja y una temperatura no demasiado alta, para evitar que se queme la piel, moviéndolo hacia delante y hacia atrás. Después de unos minutos tu oído quedará totalmente seco.

No se trata de ir probando todos estos trucos y remedios populares. Cualquier de ellos es válido, pero lo fundamental es hacerlo de forma segura, sin exponer el canal auditivo a lesiones. Sobre todo hay que tener especial cuidado si hay un problema previo en el tímpano o cualquier parte del oído.

De entre todas estas soluciones, los otorrinos se inclinan por la última: utilizar un secador de pelo a una distancia prudencial, a fin de no quemarse, para secar el oído. Este es a su criterio el método menos agresivo. En caso necesario, “usar un secador de pelo a la temperatura y velocidad más bajas puede ayudar”, confirma el doctor Ignacio Arruti González, jefe de ORL del complejo Hospitalario de Navarra.

Y es que los especialistas no son partidarios de los saltos, ni las ‘sacudidas’ de cabeza, y mucho menos de introducir objetos para evacuar el agua estancada, ni siquiera aunque se haga con mucho cuidado con la esquina de la toalla.

En caso de no tener éxito con ninguno de ellos, es recomendable visitar a un médico especialista para evitar que el agua atrapada pueda provocar algún tipo de dolencia mayor. Además, desde la SEORL recomiendan seguir estos consejos para proteger tus oídos durante el verano y evitar molestias:

1. Mantén los oídos limpios y secos

Los oídos se deben mantener limpios y secos para prevenir posibles infecciones auditivas. “Lo más adecuado sería usar tapones fabricados a medida, que cierran el canal auditivo al paso del agua y reducen así la probabilidad de padecer otitis”, indica Hervás. Si no llevamos protectores auditivos, tras el baño es recomendable secar bien la parte externa de los oídos y al entrada del conducto con la toalla y siempre sin introducir nada por el conducto auditivo. Un gesto que, según audiólogos expertos, también deberíamos incorporar a nuestra rutina diaria tras ducharnos.

2. No la tomes con la cera. Uno de los aspectos que pueden favorecer la aparición de otitis es la ausencia de cerumen que también actúa como protector del conducto auditivo, “de ahí que lo recomendable sea no extraerlo de forma sistemática. En aquellos casos en los que la persona tiene tendencia a formar tapones que ocluyen de cera o queratina de forma completa el conducto, es importante que la limpieza sea realizada por un profesional sanitario antes de la llegada del verano”, explica el doctor Manrique. El uso de bastoncillos u otros objetos tampoco se aconseja porque pueden irritar la piel y hacer que la cera quede impactada en la parte más profunda del oído, desprotegiendo la zona, “lo que complica aún más el problema”, insiste. Además, también debe evitarse el rascado introduciendo determinados instrumentos en el conducto auditivo

2. Equilibra la presión

Bostezar, incluso imitar ese gesto, o masticar chicle contribuirá a equilibrar la presión de los oídos. El movimiento de los músculos ayudará a solucionar el oído taponado.

3. Usa la fuerza de la gravedad como aliada

Si a pesar de secar los oídos sigues notando molestias, recuéstate sobre una toalla limpia y seca del lado que te incomode, únicamente por la zona externa. La combinación de esta postura con el calor natural que se genera ayudará a drenar el agua que quede en el conducto auditivo y ayudará a destaponar los oídos.

4. Prohibido introducir cuerpos extraños

Los oídos son una estructura muy sensible por lo que, para evitar daños que pueden ser irreversibles, nunca hay que recurrir a bastoncillos u otros objetos para destaponarlos. Los cuerpos extraños pueden provocar lesiones en esta zona tan sensible y, además, al retirar el cerumen, los oídos quedan más vulnerables ante infecciones.

5. Evita corrientes de aire

Cuando el baño no es posible, el aire acondicionado puede convertirse en una solución frente al calor sofocante. Las corrientes que genera, a baja temperatura, pueden incidir en nuestros oídos provocando dolores y molestias, por lo que habría que evitar el aire frío directo

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