Tres orejas para la solvencia, sin profundidad, de El Juli en San Sebastián

El diestro Julián López "El Juli" sale a hombros tras cortar dos orejas a su segundo de la tarde, este jueves en la plaza de toros de Illumbe de la capital donostiarra, durante la Feria de la Semana Grande de San Sebastián, en la que ha compartido cartel con Pablo Aguado y el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza. EFE/Javier Etxezarreta

Paco Aguado

San Sebastián, 15 ago (EFE).- La puerta grande del coso de Illumbe se ha abierto por segunda tarde consecutiva de esta Semana Grande para dar paso a hombros a Julián López "El Juli", que cortó tres orejas a su buen lote de toros de Domingo Hernández, aunque gracias a unas faenas de mayor solvencia que profundidad.

Ese acusado contraste entre la poca hondura de su toreo y el gran oficio de quien lleva ya veinte años en la primera fila se ha visto más aún con su segundo toro, un voluminoso y excelente ejemplar que embistió con una calidad suprema por el pitón derecho.

Juli, que ya le había cortado una oreja a su noble pero muy medido primero por un trasteo de desigual ajuste, le hizo a este otro una faena solvente, sí, en la que tiró de su sobrada capacidad para dominar la situación, pero también sin la entrega, la sinceridad y la hondura que pedían a voces las largas y templadas arrancadas del astado.

A pesar de su alzada, el de Domingo Hernández descolgaba hasta la arena su largo cuello para no levantarlo hasta el final de cada embestida, mientras que Juli le iba aplicando un muleteo templado y largo, sí, pero muy lineal, sin el ajuste y la entrega necesarias para estar a su altura.

Incluso, en varias de las tandas de pases, el veterano espada se situó muy en la pala del cuerno para ligarlas, colocando además en posición muy oblicua la muleta para los cites, con un alivio técnico que resultaba casi un agravio para tan noble y bravo comportamiento del enemigo.

Solo en la parte final del trasteo, en un apretón de efectismos y pases circulares de ida y vuelta, logró el madrileño calentar a los tendidos lo suficiente como para que, tras una estocada defectuosa, se le concedieran esas dos generosas orejas que le facilitaron la salida a hombros.

Otro de los toros destacados en la lidia a pie fue el tercero, igual de alto y voluminoso que el de Juli, pero también de largo y descolgado cuello ante la muleta. La diferencia es que este resultó más exigente por tener un punto más de raza que pedía ser sometida por abajo, a esa altura a ras de arena a la que siempre quería embestir.

Después de que Iván García lo mostrara y lo atemperara en una brega magistral, Pablo Aguado, su matador, se dio a un largo empeño por encauzar esa desbordante movilidad, sin llegar a conseguirlo por completo, no tanto por falta de apuesta sino porque no siempre acertó a manejar los vuelos del engaño al nivel que pedía el de Garcigrande.

Ya con el sexto, más medido de fuerzas, el sevillano intentó con desigual acierto encontrar el pulso suficiente para equilibrarlo, aunque sí que llegó a deja destellos del arte de su toreo, como había hecho antes en un excelente quite por verónicas al toro del triunfo de EL Juli.

Abriendo plaza actuó el rejoneador Hermoso de Mendoza, que tuvo que poner mucho de su parte para lucir con el parado primero, pero que cuajó a su segundo una faena torerísima, de mucho mando y temple sobre sus monturas, y que tuvo sus únicos fallos a la hora de clavar el rejón de muerte, con el que perdió un más que seguro y merecido triunfo.

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FICHA DEL FESTEJO:

Dos toros, despuntados para rejones, de los hierros de Carmen Lorenzo (1º) y Eel Capea (4º), justos de presencia, parado uno y con movilidad el otro; y cuatro de Domingo Hernández. Salvo el 2º, con el hierro de Gargigrande, que fue más bajo y fino, lucieron abundante volumen y alzada, aunque sin gran aparato en las cabezas. Dos de ellos, 3º y 5º dieron excelente juego, con raza uno y con gran calidad el otro; los otros resultaron manejables pero escasos de fuerza.

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, con casaca grana y plata: rejonazo muy trasero (palmas); cuatro pinchazos y rejonazo contrario (ovación).

El Juli, de nazareno y oro: estocada desprendida trasera (oreja); estocada desprendida trasera (dos orejas). Salió a hombros.

Pablo Aguado, de marfil y oro: estocada delantera contraria y siete descabellos (ovación tras aviso); media estocada baja delantera y descabello (silencio tras aviso).

Entre las cuadrillas destacó la soberbia brega con el tercero de Iván García, que saludó después tras banderillear al sexto.

Segundo festejo de abono de la Semana Grande de San Sebastián, con algo menos de tres cuartos de entrada (unos 8.000 espectadores), en tarde de mucho calor en el coso cubierto. EFE

pa/ps