La oposición a la reforma de las pensiones en Francia pierde fuerza en las calles

María Elena BUCHELI

Una marcha en París el 16 de enero de 2020, en el 43º ddía de huelga contra la reforma del sistema de las pensiones en Francia

"Determinados", decenas de miles de manifestantes volvieron a gritar su rechazo contra la reforma de las pensiones del presidente Emmanuel Macron este jueves en las calles en Francia, pero la capacidad de convocatoria del movimiento ha perdido fuerza tras seis semanas de movilización.

Unas 187.000 personas manifestaron en calma en todo el país, según cifras comunicadas por el ministerio del Interior. Eso representa muchos menos que las 452.000 personas que salieron a protestar el pasado 9 de enero.

En París, el principal sindicato al frente de la movilización, CGT, afirmó que habían salido a la calle 250.000 personas, mientras que las cifras gubernamentales eran de 23.000 manifestantes.

Pese a la participación en baja, la determinación de los manifestantes seguía siendo latente. "La gente sigue muy determinada, obviamente hay un poco de cansancio" después de 6 semanas de movilización "es por eso que es importante que todo el mundo se movilice", dijo a la AFP Elisabeth, una manifestante de 50 años.

En la norteña ciudad de Lille, un grupo de médicos y enfermeros, opuestos a la reforma, lanzaron sus blusas blancas y azules frente a una oficina del seguro médico público. "No entendemos por qué el gobierno está atacando nuestro sistema autónomo, que funciona bien", dijo Juliette Grzeszak, una ortofonista.

La reforma de las pensiones, proyecto estelar de la presidencia de Macron, prevé fusionar en uno solo los 42 regímenes de pensiones actuales e instaurar un nuevo sistema de cálculo, por puntos, y atrasar hasta los 64 años la edad para cobrar una pensión completa, dos más que actualmente.

No obstante, frente a la oposición sindical, el gobierno retiró "provisionalmente" este segundo punto, pero exige a cambio que las organizaciones sindicales y patronales encuentren soluciones alternativas para garantizar el equilibrio del sistema de pensiones.

- Mejora en los transportes -

En esta nueva manifestación no participó la CFDT, mayoritario en el sector privado, que aceptó retomar las negociaciones con el gobierno después de que éste cediera temporalmente a una de las medidas más sensibles del texto.

Pese a los síntomas de erosión en las calles, el movimiento antirreforma goza aún de un amplia simpatía popular. Según una encuesta divulgada el miércoles, 47% de los franceses sigue apoyando el movimiento.

En los transportes públicos, punta de lanza de la movilización desde hace más de 40 días, el tráfico continuaba mejorando.

En los trenes de alta velocidad que conectan las principales ciudades de Francia el tráfico era casi normal y en el metro de París había una clara mejora, aunque varias líneas seguían funcionando parcialmente y algunas estaciones permanecían cerradas.

"Al inicio de la huelga era un infierno, durante varios días no había ni un solo tren. Pero la situación está mejorando poco a poco y hoy, aunque hay que seguir organizándose, es mucho más fácil", cuenta Julien Diep, de 30 años.

Varios puertos marítimos, incluyendo el de Marsella y el de Le Havre, los dos principales de Francia, estaban bloqueados desde el martes por huelguistas que rechazan la reforma de las pensiones.

"¡Es dramático!". "Hace muchísimo tiempo que no teníamos tantas huelgas. En diciembre tuvimos un 25% menos de escalas debido a las huelgas y ahora para enero estamos en una tendencia de 40% menos. Es enorme", dijo a la AFP la presidenta del grupo de armadores y agentes marítimos de Le Havre, Véronique Lépine.

Cuatro de las siete refinerías del país tenían problemas de envíos, indicó el ministerio de Transición Ecológica y Solidaria.

Algunos padres de familia se encontraron también con escuelas cerradas, con 6,6% de docentes en huelga en la primaria y 6,83% en la secundaria, según el ministerio de Eduación, frente a 18,81% y 16,49% el jueves pasado.

Mientras tanto, la reforma continúa su trayectoria y será presentada en Consejo de Ministros el 24 de enero antes de comenzar su gestión parlamentaria el 17 de febrero con vistas a su aprobación antes del verano.