La ONU presiona a los rivales libios para crear un nuevo gobierno de unidad

Agencia EFE
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Túnez, 9 nov (EFE).- La cuarta ronda de negociaciones entre los gobiernos rivales en Libia arrancó hoy en Túnez bajo el auspicio de la ONU, en un ambiente de optimismo y con el objetivo de elegir un nuevo gobierno de unidad transitorio que gestione el país hasta que se puedan celebrar una nueva elecciones legislativas.

Un deseo que expresó con entusiasmo la enviada especial interina del Naciones Unidas para Libia, Stephanie Williams, y que acogieron con reservas diplomáticos y responsables locales e internacionales al señalar que se basa en el mismo plan que ya fracaso en 2015 y dudar de si es posible la estabilidad sin un compromiso total de los dos países más implicados en el conflicto: Turquía y Rusia.

Ankara, principal apoyo del Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli desde 2015 (GNA) -con el que ha cerrado en los últimos meses acuerdos de cooperación económica, política y militar- y Moscú, que respalda al gobierno no reconocido en el este tutelado por el mariscal Jalifa Hafter- mantienen negociaciones paralelas al margen de la ONU.

"Cualquier plan de estabilidad debe contar con Turquía y Rusia, o se corre el riesgo de que ocurra lo mismo que en 2015", origen de la división actual, explicó a Efe uno de los responsables libios reunidos en el norte de la capital tunecina.

UNA OPORTUNIDAD HISTÓRICA

En un hotel de lujo, fuertemente custodiado por razones sanitarias y de seguridad, se reunieron este lunes más de medio centenar de representantes libios, procedentes de distintas regiones del país, a quienes dio la bienvenida el presidente tunecino, Kaïs Said.

"Os pido concentraros en la unidad de Libia, porque no hay espacio para la división en el país. Hay quienes hablan del este y del oeste, pero el pueblo libio es uno solo. La solución pasa porque el pueblo libio reconquiste su soberanía", afirmó.

En la misma línea se pronunció Williams, quien recordó que el tránsito hasta esta cuarta ronda "no ha sido un camino de rosas" e instó por ello a los congregados a exprimir toda su valentía para aprovechar "este raro momento de optimismo" y no perder "una oportunidad histórica".

"En las conversaciones de hoy vamos a completar el trabajo iniciado hace más de tres años bajo (mi predecesor) Ghasam Saleme, con el diálogo entre el Parlamento (en la ciudad oriental de Tobrouk) y el Consejo Supremo de Estado" en Trípoli, y el que llevaron a cabo las potencias internacionales "durante la Conferencia de Berlín el pasado enero", aseguró Williams.

"La hoja de ruta que vamos a diseñar es fruto de todas esas consultas. Lo que hemos escuchado de forma constante es que la actual situación no puede continuar. El pueblo libio está cansado de luchar, de la inestabilidad, de tener sus vidas en riesgo", agregó.

"Están cansados de los cortes de suministro eléctrico y la escasez de combustible. de no poder visitar a sus familias o viajar fuera de su país. De tener que migrar para vacunar a sus hijos", insistió.

UN NUEVO GOBIERNO DE UNIDAD TRANSITORIO

Por eso, subrayó la diplomática estadounidense, la prioridad debe ser "salir de este diálogo con nuevas instituciones unificadas que pongan fin esta absurda e ineficiente división. Instituciones que garanticen la seguridad, el suministro de productos básicos y permitan vivir con dignidad".

"Y cuyo final deben ser unas elecciones democráticas que permitan concluir una transición que parece interminable y que debe comenzar con la creación de un nuevo gobierno de unidad que lidere el camino hacia esos comicios", destacó.

"El nuevo gobierno tendrá como misión establecer las condiciones necesarias para que la consulta pueda celebrarse. Pero debe también buscar la forma de lanzar un programa de reconciliación nacional, combatir la corrupción y restablecer los servicios públicos. Y las mujeres deben formar parte del corazón de ese gobierno", recalcó.

Williams lidera un nuevo esfuerzo diplomático que arrancó a principios de octubre en la ciudad costera egipcia de Hurgada tras más de 18 meses de combates en torno a Trípoli que han causado la muerte a más de 2.000 personas, unas 400 de ellas civiles.

Hace dos semanas, el Comité militar 5+5 aceptó en Ginebra un alto el fuego que fijo la línea del frente en la ciudad de Sirte, que da acceso al Golfo del mismo nombre, corazón de la industria petrolera libia, y que permitió reanudar las exportaciones de crudo, bloqueadas desde febrero.

En la zona mantienen sus posiciones bélicas, sin embargo, las tropas del GNA -apoyadas por oficiales turcos y miles de mercenarios sirios contratados por Ankara- y las fuerzas bajo el mando de Hafter, asistidas por soldados de fortuna rusos y apoyadas por Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Francia.

Javier Martín

(c) Agencia EFE