Un documento explosivo revela cómo varios países están intentando tapar los efectos del cambio climático

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Cada seis o siete años, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), organismo de la ONU que evalúa la ciencia del cambio climático, elabora un informe sobre la situación en el que se recoge el estado de la cuestión desde el punto de vista científico, se establecen medidas a tomar y se publica un análisis pormenorizado de la situación. Los países tiene opción a leerlo antes de su publicación remitiendo después sus alegaciones sobre los puntos con los que no estén de acuerdo. En la BBC han tenido acceso a esos documentos emitidos por las naciones y de ellos se desprende, según el canal británico, que un número considerable de Gobiernos “rechazan las recomendaciones de acción de la ONU”.

La filtración de estos documentos se ha producido poco antes de que se celebre la COP 26 en Glasgow. (Foto: Getty Images)
La filtración de estos documentos se ha producido poco antes de que se celebre la COP 26 en Glasgow. (Foto: Getty Images)

La filtración, señala el citado canal británico, se produce poco antes de que tenga lugar la cumbre climática COP26 el próximo mes de noviembre. De la información publicada sobre estas apreciaciones y peticiones realizadas por algunos países al IPCC se desprende su interés en minimizar el impacto de algunas de las medidas sugeridas por el mismo para controlar el cambio climático que irían asociadas en muchos casos a sus intereses económicos y el modelo productivo o de consumo de cada país. El objetivo sería, apuntan en la mencionada información, cambiar el contenido de ese informe, que plantea cómo tratar el cambio climático y las medidas a poner en práctica.

Así, por ejemplo, Arabia Saudita, Japón y Australia habrían pedido la ONU que minimice la urgencia en la retirada del uso de combustibles fósiles. En este sentido, un asesor del Ministerio de Petróleo de Arabia Saudita demanda que se eliminen “frases como 'la necesidad de acciones de mitigación urgentes y aceleradas a todas las escalas”. Un alto funcionario australiano pone en duda que sea necesario cerrar las centrales eléctricas de cabrón. Como señal la BBC, Arabia Saudita es uno de los mayores productores de petróleo y Australia, uno de los líderes del mercado de exportación de carbón.

Desde la India, un científico del Instituto Central de Investigación de Minería y Combustibles de este país, segundo consumidor a nivel mundial de carbón, cree que este seguirá estando muy presente en el mercado de la producción de energía. Y desde la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se ha pedido a la ONU que “elimine 'el activismo de los grupos de presión, proteja los modelos comerciales de extracción de rentas, evite la acción política’".

Preguntada por la BBC, argumenta que “el desafío de abordar las emisiones tiene muchos caminos, como lo demuestra el informe del IPCC, y debemos explorarlos todos. También debemos utilizar todas las energías disponibles como soluciones tecnológicas limpias y más eficientes para ayudar a reducir las emisiones, asegurando que nadie se quede atrás”. 

Desde Brasil y Argentina, dos potencias en cuanto la producción cárnica y cultivo de piensos, han presentado argumentos en contra de reducir el consumo de carne con el fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Y algunas de las naciones más ricas se muestran contrarias a la ayuda económica a las menos ricas para poder cumplir con las iniciativas para reducir los efectos del cambio climático. En la reunión de Copenhague en 2009 se acordó que los países desarrollados invertirían 100 mil millones al año destinados a financiar la lucha contra el cambio climático en países en desarrollo para 2020. Desde la BBC recuerdan que esto no se ha cumplido.

Otro de los puntos controvertidos es la energía nuclear, con la petición de algunos países de que el informe no sea tan negativo sobre su papel. Desde India acusan directamente al IPCC de “sesgo en contra de la energía nuclear” y aseguran que se trata de una “tecnología establecida con buen respaldo político, excepto en unos pocos países”. Para República Checa, Polonia y Eslovaquia la energía nuclear puede tener un papel mucho más positivo que el que se recoge en el texto.

El informe elaborado por el IPCC, que defiende que los comentarios de los gobiernos son fundamentales, es solo un borrador. Una vez recogidas todas estas peticiones, matizaciones y sugerencias por parte de los distintos países, los autores del informe definitivo deben estudiar, desde un punto de vista científico, si tienen cabida o no. Pero, aclara este organismo a la BBC, no solo no están obligados a incluirlos si consideran que no se sostienen científicamente, sino que “nuestros procesos están diseñados para protegernos de los grupos de presión, de todos los sectores. El proceso de revisión es (y siempre ha sido) absolutamente fundamental para el trabajo del IPCC y es una fuente importante de la solidez y credibilidad de nuestros informes”.

Expertos consultados por la cadena aseguran que “no hay absolutamente ninguna presión sobre los científicos para que acepten los comentarios. Si los comentarios son de cabildeo, si no están justificados por la ciencia, no se integrarán en los informes del IPCC”.

Los documentos ahora filtrados son más de 32.000 y recogen los argumentos esgrimidos tanto por gobiernos como por empresas y partes interesadas en contra de algunas partes del informe de la ONU. El denominador común en muchos de ellos es que minimizan los posibles efectos positivos en la lucha contra el cambio climático de algunas de las medidas propuestas.

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