Onna-bugeisha, el cuerpo de élite japonés formado por mujeres samuráis

Hemos leído y escuchado hasta la saciedad numerosísimas historias protagonizadas por valientes guerreros samuráis que lucharon en el Japón feudal. Un cuerpo de élite que, con los años, se ha convertido en sinónimo de valentía, entrenamiento y concentración, debido a la perfección a la hora de batallar de éstos.

Onna-bugeisha, el cuerpo de élite japonés formado por mujeres samuráis (imagen vía Wikimedia commons)

Pero, como tantísimas veces, la Historia ha vuelto a ser injusta con las mujeres, y en este caso centrándose más en el perfil más complaciente y sumiso de las féminas niponas (como son las universalmente conocidas como ‘geishas’) y no al papel fundamental que tuvieron un gran número de japonesas en las guerra a lo largo de los siglos.

Muchas han sido las culturas de distintas partes del planeta y de periodos de la historia en las que ha habido mujeres entrenadas para la lucha, como pueden ser las ‘gladiatrix’ (mujeres gladiadoras en el circo romano) o un ‘ejército de amazonas africanas’ (en el Reino de Dahomey) que fueron muy temidas.

[Te puede interesar leer: Gladiatrix, mujeres en el circo romano]

Y es que los guerreros samuráis no fueron solos a las batallas, tal y como nos han contado la mayoría de libros de historia, las películas, novelas o series de televisión, sino que a menudos estuvieron acompañados de sus esposas, hermanas o hijas que también habían sido entrenadas como guerreras y que formaban parte de un selecto y perfecto cuerpo de élite conocido como ‘Onna-bugeisha’.

Una de las condiciones para ser una guerrera Onna-bugeisha era el formar parte de una samurái, por lo que cualquier mujer no podía serlo, por muy buenas actitudes que tuviese en el manejo de las armas y en el conocimiento de las artes marciales.

El arma más común utilizada por estas guerreras samurái era la ‘naginata’, una especie de lanza cuya punta era curva en lugar de acabar en una punta recta. También existe constancia del uso de arcos y flechas

Pero resulta curioso que haya constancia de mujeres guerreras en Japón algunos siglos antes de que existiese la figura del samurái (creado alrededor del siglo X) y que tras la creación de ese cuerpo de guerreros se vinculase a éstos el de las Onna-bugeisha.

[Te puede interesar leer: El temido ejército de amazonas del Reino de Dahomey]

Las primeras constancias de guerreras samurái datan de aproximadamente el siglo II de nuestra Era y  existen algunas crónicas que hablan de la emperatriz Jingū a la que se considera la primera Onna-bugeisha, quien tras haber enviudado del emperador Chūai lideró el ejército que invadió Corea con éxito.

Fue tal la fama de buenas guerreras que incluso durante el periodo Edo (que abarca del año 1603 al 1868) se crearon varias escuelas en el País del Sol Naciente dedicadas a la formación y adiestramiento de mujeres para convertirlas en perfectas guerreras samuráis. La mayoría de esas academias de formación militar fueron creadas por mujeres, quienes eran las encargadas de impartir las clases de adiestramiento.

A pesar del importante peso en la historia militar de Japón de las Onna-bugeisha, a partir de 1868, con el inicio de la Era Meiji, las guerreras samuráis quedaron prácticamente en el olvido.

Fuente de las imágenes: Wikimedia commons

[Te puede interesar leer: Hua Mulan, la legendaria heroína china]