ONG vinculan al presidente Rajapaksa a crímenes de guerra en Sri Lanka

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Nueva Delhi, 11 may (EFE).- En plena ola de violencia en Sri Lanka tras meses de protestas pacíficas desatadas por la crisis económica, un informe publicado este miércoles por dos ONG condenó el papel del presidente de Sri Lanka, el militar retirado Gotabaya Rajapaksa, durante "las brutales operaciones contra los insurgentes" a finales de los años 80.

Rajapaksa, artífice de una cruel ofensiva que puso fin en 2009 a casi tres décadas de guerra civil y acusado repetidamente de encarnar la brutalidad del conflicto, llegó al poder en 2019 como un héroe militar con la promesa de bonanza económica y mayor seguridad tras los atentados yihadistas que en abril de ese año mataron a 269 personas.

El presidente ha resistido hasta ahora a las exigencias de dimisión de los manifestantes, que culpan a su Gobierno de llevar al país a una grave crisis económica que ha provocado una espiral de inflación, así como escasez de combustible y alimentos.

O SABÍA DE LOS CRÍMENES O DEBERÍA SABERLO

Un documento conjunto de la ONG Proyecto Internacional de la Verdad y Justicia (ITJP, en inglés) y la organización Periodistas para la Democracia en Sri Lanka subrayó el papel cómplice del dirigente con los abusos durante las operaciones en los años 80 contra la formación insurgente Janata Vimukti Peramuna (JVP), actualmente un partido democrático.

"Gotabaya Rajapaksa sabía, o debería haber sabido, que los soldados bajo su mando eran responsables de masivas y sistemáticas violaciones de derechos humanos", afirmaron las organizaciones.

El actual presidente fue el coordinador militar del distrito central de Matale entre 1989 y 1990, bastión de los insurgentes marxistas del JVP, pertenecientes a la mayoría cingalesa al contrario que los separatistas Tigres Tamiles.

"Era un periodo de crímenes atroces en masa, cuando cadáveres decapitados plagaban los campos y las cabezas eran exhibidas en picas al borde de caminos y sobre puentes", subraya el informe.

CIENTOS DE DESAPARICIONES

Al menos setecientas personas desaparecieron en la zona bajo el control de Rajapaksa, según los hallazgos de una comisión presidencial, mientras que una investigación gubernamental en los años 90 recogió más de mil denuncias de este tipo en Matale.

"En un considerable número de casos los denunciantes nombraron a Gotabaya Rajapaksa" como un personaje clave en las desapariciones de sus familiares, en un conflicto que según el informe dejó entre 40.000 y 60.000 muertos.

El distrito de Matale se convirtió en el foco de atención en noviembre de 2012, cuando fue descubierta una fosa común con 154 cadáveres cerca de donde estuvo instalado el campamento militar entre 1989 y 1990.

Identificados inicialmente como pertenecientes a la época en la que Rajapaksa era responsable del distrito, el informe denunció la falta de "esfuerzos genuinos" por comprobar la identidad de las víctimas por parte de los sucesivos gobiernos.

"Gotabaya Rajapaksa estaba completamente al corriente de las circunstancias en las que las fuerzas de seguridad bajo su mando perpetraban los crímenes, y fracasó a la hora de tomar las medidas necesarias (...) para prevenir estos crímenes", condenó el informe.

EL PODEROSO CLAN RAJAPAKSA

El actual presidente se unió al ejército esrilanqués en 1971 y participó en ofensivas como la "Operación Liberación", desplegada para liberar el territorio norteño de Vadamarachchi de los Tigres de Liberación de la Patria Tamil (LTTE) en 1987.

Después de retirarse y vivir varios años en el extranjero, Gotabaya regresó al país en 2005 y asumió el mando de la secretaría de Defensa de Sri Lanka durante los diez años en los que su hermano mayor, Mahinda Rajapaksa, dirigió el país.

Ambos hermanos han sido acusados de delitos contra los derechos humanos, especialmente tras la sangrienta ofensiva dirigida por Gotabaya que puso fin a tres décadas de guerra civil.

Tras cinco años alejados del poder, el clan Rajapaksa retomó las riendas del país tras la victoria de Gotabaya en las elecciones presidenciales de 2019.

La familia fue acaparando ministerios, siendo la cartera de Finanzas ocupada por el también hermano Basil Rajapaksa la de mayor perfil, pero las multitudinarias protestas y la ira pública contra el clan por la nefasta gestión de la crisis han obligado al presidente a dejar caer uno a uno a sus familiares.

Mahinda Rajapaksa se aferró al puesto de primer ministro hasta el pasado lunes, después de que sus partidarios atacaran a los manifestantes pacíficos instalados desde hace semanas en la capital, provocando una espiral de choques en todo el país que han causado ocho muertos y más de 200 heridos.

Gotabaya, el teniente coronel retirado de 72 años acostumbrado a dirigir operaciones militares con mano de hierro, sigue firme en su puesto de presidente y ha repetido los llamamientos a formar un Gobierno de unidad nacional.

En su calidad de ministro de Defensa, el presidente ordenó ayer a las fuerzas de seguridad disparar en el acto contra cualquier persona "involucrada en actos de saqueo o causando daño a la vida", desatando el temor a una nueva espiral de violencia en el país.

(c) Agencia EFE

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