"Olvidados" en el acuerdo de Brexit, los músicos británicos están que trinan

Callum PATON
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Entre "preocupados" e "iracundos", los músicos británicos alzan la voz contra el acuerdo posbrexit que el gobierno de Boris Johnson firmó con la Unión Europea (UE) y que según estos grandes "olvidados" amenaza el futuro de su profesión.

Desde el final del periodo de transición posbrexit, el pasado 1 de enero, los artistas británicos deben obtener una visa para permanecer más de 30 días en la UE, un trámite que puede costar cientos de libras y más de una batalla administrativa.

La situación es "absolutamente escandalosa", denuncia la mezzosoprano Sarah Connolly, que está enojada con el gobierno por no haber negociado un acuerdo que permita a los artistas viajar a Europa sin visado.

"Creo que tenemos derecho a estar enfadados", dice a la AFP esta premiada cantante británica, subrayando la importancia de tener una extensa experiencia por los teatros del continente para hacer carrera.

A sus 57 años, ella ya ha actuado en los teatros de ópera más prestigiosos del mundo, pero cree que eso habría sido "imposible" sin poder actuar ampliamente en Europa.

"He enarbolado con mucho orgullo la bandera británica en todos estos lugares", asegura, y "es una pena que nuestro gobierno no esté orgulloso de nosotros".

Las nuevas normas dificultan los viajes de los músicos a la UE para hacer giras, pero también el transporte de su material de puesta en escena.

- Notas discordantes -

Para Deborah Annetts, directora de la Incorporated Society of Musicians, la falta de disposiciones específicas para los artistas en el acuerdo de Brexit fue una "fuente de creciente preocupación".

"Sentí que nos habían olvidado" viendo que ambas partes se pasaban la pelota durante la negociación a finales del año pasado, afirma.

El Reino Unido considera responsable a la UE por mostrarse inflexible durante las conversaciones, pero Bruselas recuerda que Londres quería precisamente con el Brexit acabar con la libre circulación de ciudadanos europeos en su territorio.

La semana pasada, el primer ministro británico aseguró que compartía la frustración de los artistas y añadió que su ejecutivo estaba "trabajando duro" para resolver el problema con los distintos gobiernos de la UE.

"Algunas [negociaciones] están mucho, mucho más avanzadas que otras", explicó Boris Johnson, añadiendo que "en otras todavía hay que progresar".

Por el momento, los efectos devastadores de la nueva política quedan ocultos por el revés asestado al sector cultural por la pandemia, afirma Annetts, pero advierte del "cambio cultural que se está produciendo".

"Los músicos británicos son vistos ahora como problemáticos", afirma, temiendo que esto tenga consecuencias "masivas" para la industria creativa del Reino Unido y su influencia internacional.

- La próxima generación -

Dave O'Higgins, un saxofonista de jazz que realiza giras por Europa con regularidad, ve la nueva situación como una fuente de incertidumbre.

Este músico londinense, que tiene pasaporte irlandés, no se ve directamente afectado por la necesidad de un visado para viajar a la UE, pero la nueva situación afectará a su forma de cobrar y a la posibilidad de vender discos u otros artículos al margen de sus conciertos.

Y los viajes sí son un problema para los demás miembros de su banda. "Voy a tener que compartir esta suerte con ellos", dice el músico, que formó parte del grupo Matt Bianco en los años 1980.

"Con el aumento del papeleo, los costes administrativos y posiblemente los visados individuales para cada país", recorrer Europa podría "no ser rentable", se lamenta.

Pero a sus 56 años, O'Higgins se preocupa sobre todo por el impacto que esto tendrá en la próxima generación, declarándose "desesperadamente triste" por los jóvenes artistas británicos afectados primero por la pandemia y luego por las consecuencias del Brexit.

El coste de la obtención de una visa es a veces superior a los honorarios pagados por un recital de debut en el continente, señala el tenor Nicky Spence, que lo califica de "muy difícil económicamente" para los jóvenes.

"Las oportunidades son ya muy escasas y por eso trabajas con pasión", dice este escocés, "pero no debería ser tan duro intentar sacar adelante esta carrera".

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