La ola de calor de Europa aumenta la contaminación por ozono

El viejo continente atraviesa uno de los climas extremos más cálidos que ha padecido en el último siglo, lo que ha desatado cientos de incendios forestales y récords de temperaturas en países como Reino Unido. Sin embargo, existe otro efecto del que poco se habla: los gases de ozono, que se están quedando atrapados cerca de la superficie terrestre.

Pavimentos derritiéndose y personas nadando en el agua, desesperadas por las altas temperaturas. Esas son algunas de las imágenes que nos deja la ola de calor que atraviesa Europa y que es la segunda que padece en menos de un mes. De hecho, en junio de este año se registró la segunda temperatura media mensual más alta en la historia del viejo continente, mientras que ha sido el tercer junio más caliente en el mundo, según la Organización Meteorológica Mundial.

Esta ola de calor no solo está afectando a Europa. También se han registrado temperaturas más altas del promedio en el norte de África, América del Norte, Medio Oriente y gran parte de Asia. Sin embargo, en países europeos ha alcanzado niveles récord. Por ejemplo, Reino Unido superó por primera vez en la historia los 40º Celsius, por lo que las autoridades emitieron la primera alerta roja por razones climáticas. Hasta ahora, la temperatura más alta en suelo británico había sido de 38,7ºC, registrada en julio de 2019.

La situación es todavía más crítica en la Península Ibérica. Ciertos lugares de España y Portugal han superado los 46º Celsius. En este último país, entre el 7 y el 18 de julio, murieron 1.063 personas por encima del promedio, personas que la Dirección General de Salud portuguesa afirma que fallecieron como consecuencia a la ola de calor.

Si la temperatura del aire es alta, la del suelo lo es todavía más. Copernicus, que es el Programa de Observación de la Tierra de la Unión Europea, ha reportado casi 60ºC en suelo español y cerca de 50ºC en partes de Francia, lo que explica por qué algunos pavimentos se están derritiendo. Esto ocurrió por ejemplo en el aeropuerto de Luton, en Londres, que suspendió los vuelos durante unas horas el 18 de julio porque parte del asfalto de la pista de aterrizaje se deformó debido a las altas temperaturas.

Es preciso recordar que es normal que haya olas de calor extremo, pues hace parte de los patrones del clima del planeta. El problema es que ahora son más frecuentes, duran más y son más intensas. El responsable es, en gran medida, el calentamiento global.

Según los datos de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, desde hace unos años Europa ha padecido sus temperaturas más altas del último siglo. Mientras que Copernicus señala que el de este año ha sido el segundo junio más cálido en Europa, con 0,32ºC por encima de la media entre 1991 y 2020.

Incendios y contaminación por ozono, las consecuencias de la ola de calor en Europa

Las altas temperaturas están contribuyendo a tiempos increíblemente secos. Por ejemplo, la Península Ibérica atraviesa las condiciones más secas que ha tenido en mil años. Y el resultado final son cientos de incendios en el suroeste europeo, al punto que España, Francia, Reino Unido e Italia están catalogados en el nivel más alto de peligro de conflagraciones en la escala de Copernicus. De hecho, en tan solo 10 días se quemaron más de 40.000 hectáreas de territorio español, francés y portugués. Y al 20 de julio, España superaba las 190.000 hectáreas incendiadas durante todo el año.

Así, las temperaturas extremas, sumadas a los incendios, están contaminando el aire. La Organización Meteorológica Mundial explica que la ola de calor está funcionando como una tapa que atrapa los contaminantes en la atmósfera y, en efecto, el Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus ya reportó que la contaminación por ozono en el suroeste de Europa alcanzó niveles nocivos.

E problema es que, si bien cuando el ozono está en la estratósfera nos protege de los rayos ultravioleta del sol; cuando está más cerca de la Tierra, contribuye a la contaminación del aire. De acuerdo con los científicos, esto puede afectar la salud humana, la agricultura e incluso los ecosistemas.

De esta manera, se empeora el ciclo de la crisis climática. El calentamiento global está haciendo que las olas de calor sean más fuertes y más frecuentes; y esas mismas olas de calor están produciendo una contaminación que empeora las condiciones del planeta. Debido a ese panorama, la Organización Meteorológica Mundial advierte que las altas temperaturas serán cada vez más usuales por lo menos hasta el año 2060.

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