El primer ojo biónico está listo para ser probado en humanos

Rodrigo Orellana
·2 min de lectura

Un revolucionario dispositivo desarrollado por investigadores australianos,que permitirá restaurar la visión de personas que sufren ceguera cortical, está próximo a ser probado en humanos.

Así lo anunciaron los responsables del proyecto Cortical Frontiers de la Universidad de Monash, que llevan más de una década trabajando en un instrumento de visión cortical.

Los investigadores desarrollaron implantes electrónicos inalámbricos en miniatura, que se colocan en la superficie del cerebro y que tienen la capacidad de restaurar la visión.

Realizados en ovejas, los estudios preliminares demostraron que la tecnología podría ayudar a pacientes con afecciones neurológicas que, de otro modo, no tendrían alternativas de tratamiento.

Ojo biónico en humanos
Universidad de Monash

La ceguera cortical es la pérdida de visión producto de una lesión en las áreas cerebrales relacionadas con la función visual, pero donde el ojo mantiene intacta sus capacidades.

Según los investigadores, muchas personas clínicamente ciegas tienen los nervios ópticos dañados, lo que impide que las señales se transmitan desde la retina al “centro de visión” del cerebro.

El sistema de visión biónica de Gennaris permite revertir este daño.

Al menos en el papel, el proyecto se asemeja a la iniciativa Neuralink de Elon Musk, que promete combatir enfermedades neurológicas a través un chip que se implanta en el cerebro.

Cómo funciona

Gennaris comprende un arnés personalizado con una cámara y un transmisor inalámbrico, una unidad de procesamiento de visión, un software, y un conjunto de placas de 9 por 9 mm que se implantan en el cerebro del paciente.

La escena capturada por la cámara de video en el casco se envía al procesador de visión, similar en tamaño a un teléfono inteligente, donde se extrae la información útil.

Los datos ​​se transmiten de forma inalámbrica a un circuito dentro de cada placa implantada. Esto convierte los datos en un patrón de pulsos eléctricos, que estimulan el cerebro a través de microelectrodos, tan delgados como un cabello.

El sistema crea un patrón visual a partir de combinaciones de hasta 172 puntos de luz (fosfenos), que proporciona información para que el individuo navegue en ambientes interiores y exteriores, además de reconocer la presencia de personas y objetos a su alrededor.

“Las prótesis para la visión cortical tienen como objetivo restaurar la percepción visual de quienes han perdido la visión mediante la aplicación de estimulación eléctrica a la corteza visual, la región del cerebro que recibe, integra y procesa la información visual”, afirmó Arthur Lowery, director del Monash Vision Group.

Los investigadores esperan una segunda etapa de financiamiento del proyecto, que será anunciada a fines de 2020, lo que les permitirá iniciar las pruebas en humanos y comercializar el proyecto, adelantó el profesor Marcello Rosa.

“Con una inversión adicional, podremos fabricar estos implantes corticales en Australia a la escala necesaria para progresar a los ensayos en humanos”, afirmó el investigador.