La oferta de ayuda de Israel a Líbano quedará probablemente en nada

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Mano tendida para unos, gesto hipócrita para todos. La oferta de ayuda humanitaria de Israel a Líbano tras la devastadora explosión el martes en Beirut tiene pocas posibilidades de concretarse, a raíz de las ásperas relaciones entre ambos países.

Inmediatamente después de la explosión en el puerto de la capital libanesa, que dejó más de 150 muertos y 5.000 heridos, miradas acusadoras se posaron sobre Israel, país vecino técnicamente en guerra con Líbano.

Según las autoridades libanesas, la tragedia fue provocada por varias toneladas de nitrato de amonio almacenadas en un depósito.

Los militares israelíes ofrecen un tradicional "sin comentarios". Luego una fuente gubernamental afirma que "Israel no tiene nada que ver con este incidente", antes de que el Estado hebrero proponga una ayuda humanitaria al país con el que no tiene relaciones diplomáticas.

"Israel se acercó a Líbano a través de contactos de seguridad y políticos internacionales para ofrecer una ayuda humanitaria y médica al gobierno libanés", anuncia el gobierno israelí en momentos en que los hospitales de Beirut se encuentran desbordados por la llegada de los heridos.

La oferta no fue comentada por el gobierno libanés, que recibió ayuda de muchos países.

Uno de ellos fue Francia, que ejerció un mandato sobre Líbano desde la década de 1920 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial y conserva lazos profundos con el país.

Otro fue Irán, aliado del movimiento chiita Hezbolá, fuerza política y militar libanesa en conflicto abierto con Israel.

Según fuentes gubernamentales y diplomáticas en Jerusalén, Israel ha intentado, hasta el momento en vano, hacer llegar material médico a Líbano a través de la ONU, y enviar personal médico a Chipre, donde podrían ser tratadas víctimas de la explosión.

"Es un gesto humanitario (...) que puede acercar a las dos naciones", estima Amos Yadlin, exjefe de inteligencia militar israelí. "La única razón por la cual no hay paz es porque Irán tomó el control del país a través de su supletorio Hezbolá e inventa pretextos para mantener el conflicto", dijo a la prensa.

- "Explotar la catástrofe" -

Traumatizados por la explosión, los libaneses prestaron poca atención a la oferta de Israel, cuando no la criticaron de manera abierta.

"Israel debería intentar dejar de explotar la catástrofe para lavarse las manos de sus crímenes contra el Líbano", afirma en ese sentido un internauta.

En Beirut, se conserva un amargo recuerdo de la intervención israelí en Líbano en 1982 y de la guerra entre el Estado hebreo y Hezbolá de 2006, sin contar el espinoso tema del regreso de cientos de miles de refugiados palestinos que viven en Líbano.

Y la tensión sigue siendo fuerte entre los dos países tras disparos de artillería israelíes a fines de julio en un sector fronterizo luego de, según Israel, una tentativa de infiltración de "terroristas" desde Líbano.

"Israel ha combatido el terrorismo proveniente de Líbano durante décadas, pero no tenemos nada contra el pueblo libanés", asegura el empresario israelí Erel Margalit, quien dijo haber pedido al presidente francés Emmanuel Macron que informase de la oferta de Israel durante su visita del jueves a Beirut.

En los últimos meses, y frente a la crisis económica y financiera en Líbano, responsables israelíes apoyaron la idea de una plan de ayuda internacional para salvar al vecino, pero a condición de reformas que disminuyan la influencia de Hezbolá.

Si la oferta israelí no encontró eco favorable en Líbano, la iniciativa del alcalde de Tel Aviv de iluminar la alcaldía con los colores de la bandera libanesa no halló consenso en Israel, donde una parte de la clase política y de la población consideran al país vecino, y no solo a Hezbolá, como enemigo.

Se trató de un gesto excesivo, según una parte de la derecha israelí.

El editorialista del diario Haaretz, Gideon Levy, denunció el "despreciable espectáculo de hipocresía".