La odisea asturiana para conseguir que su lengua sea oficial

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Emilio Ordiz vive desde hace años en Madrid, pero cada vez que vuelve a casa de sus padres en El Entrego, en la cuenca minera asturiana, “cambia el chip”. Básicamente, aparca el castellano para hablar en asturiano, el idioma que siempre ha hablado con su familia, con sus amigos o en el mercado. En realidad no le hace falta volver a Asturias para utilizar esa lengua. “En el grupo de WhatsApp con mis padres, de cada cien palabras, 90 las escribimos en asturiano”, cuenta este joven de 26 años.

Como periodista, Ordiz está al tanto de que estos días su región es noticia porque la lengua asturiana está cerca de lograr la cooficialidad en el Principado, y por las ampollas que esto levanta en una parte de la derecha. Curiosamente, en su grupo familiar de WhatsApp no se habla mucho del tema. “Tengo la sensación de que la polémica no existe tanto entre la gente, porque la lengua es algo que ya tenemos interiorizado”, dice.

Xosé Antón González Riaño, presidente de la Academia de la Llingua Asturiana (ALLA), tiene una teoría parecida. Entiende que “en el contexto español” hay gente que “considera como un exotismo o una novedad la cuestión lingüística en Asturias”, pero nada más lejos de la realidad. Desde el siglo XI existen documentos jurídicos redactados en asturiano, desde el XVII se escribe literatura moderna en asturiano, y desde el XVIII Gaspar Melchor de Jovellanos reclamaba la creación de una Academia de la Lengua Asturiana, que finalmente se erigiría en 1980, un año antes de la firma del Estatuto de Autonomía asturiano.

La polémica no existe tanto entre la gente. Tenemos interiorizada la lengua

Declarar cooficial esta lengua sería, por tanto, un trámite previsto en la Constitución española, que en su Artículo 3.2 establece que “el castellano es la lengua española oficial del Estado” y que “las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”.

Dicho texto es el que está ahora en boca y mente de los políticos. Para establecer la cooficialidad del asturiano que respalda más de la mitad de la población y que el actual presidente del Principado, Adrián Barbón (PSOE), llevaba en su programa, se necesita reformar el Estatuto de Autonomía. Y para ello deben estar de acuerdo tres quintas partes del Parlamento regional.

Las cuentas salen por los pelos, con el ‘sí’ recién anunciado del diputado de Foro Asturias Adrián Pumares, que ha sido noticia estos días por ser víctima de una campaña de acoso orquestada por Vox para coaccionar su voto y evitar que apoyara la oficialidad del asturiano.

Medio millón de hablantes y una mayoría favorable

Todas las personas entrevistadas por El HuffPost para este reportaje lamentan que un sector de la derecha y la extrema derecha conviertan el debate lingüístico en algo ideológico, cuando la mayoría de la población asturiana lo entiende como algo propio y cultural, y busca la protección de las lenguas al margen de sus tendencias políticas.

Según la III Encuesta Sociolingüística de Asturias de 2017, el 65% de la población considera el asturiano o bable como el habla vernácula de Asturias, el 53% equipara esta lengua a las demás lenguas regionales oficiales en España, y el 53% apoya la oficialidad del asturiano. Se estima que unas 100.000 lo hablan como lengua nativa, y que otras 400.000 lo usan como segunda lengua, lo cual equivale a la mitad de la población del Principado, de un millón de habitantes. Un 91% de la población respalda la presencia del asturiano en las escuelas, la mayoría como asignatura optativa.

La ley de 1998, un antecedente que no siempre se cumple

Actualmente el asturiano ya está presente en los colegios, aunque sólo en parte. La Ley de uso y promoción del bable/asturiano aprobada en 1998, cuando gobernaba el PP, establece entre otras cosas que el Principado “garantizará la enseñanza del bable/asturiano en todos los niveles y grados, respetando no obstante la voluntariedad de su aprendizaje” y se compromete a que el uso o el estudio de la lengua “en ningún caso podrá ser motivo de discriminación de los alumnos”.

Iván Llera, presidente de la Iniciativa pol Asturianu, cuenta que a su organización, dedicada a la reivindicación lingüística, llegan cada año padres y madres a denunciar que el centro educativo de sus hijos los presiona para que “no cojan asturiano”. “Les dicen que van a estigmatizar a los críos y se van a reír de ellos”, explica Llera.

Manifestación del 16 de octubre en Oviedo.  (Photo: Jorge Peteiro/Europa Press via Getty Images)
Manifestación del 16 de octubre en Oviedo. (Photo: Jorge Peteiro/Europa Press via Getty Images)

El aprendizaje de la lengua es, oficialmente, “voluntario”, pero los colegios están obligados a ofrecerlo siempre que lo solicite un alumno. En algunos pueblos asturianoparlantes, como Ponga, el de Iván Llera, o El Entrego, el de Emilio Ordiz, lo raro es no estudiar asturiano en Primaria. En las ciudades, la cosa cambia. Lucía, por ejemplo, una arquitecta de 29 años de Gijón, nunca estudió bable, y no recuerda a nadie que lo hiciera en el “colegio de monjas” al que asistía. “Era una optativa que nunca alcanzaba el número de alumnos”, cuenta.

Iván Llera explica que lo del “cupo mínimo” fue “una invención que luego tumbaron los tribunales”. Aun así, muchos de los alumnos que sí dan asturiano en primaria dejan de estudiarlo en secundaria —este fue el caso de Llera y Ordiz—, pues la asignatura compite con otras optativas como Francés o Cultura Clásica. Y entonces el asturiano sale perdiendo.

Dos lenguas, distintas variedades

Con todo, y según la Encuesta Sociolingüística de 2017, un 34% del millón de asturianos considera el asturiano su lengua familiar, frente al 42% que cita el castellano, y un 20% de la población menciona a ambas como su lengua de la infancia. La comprensión entre asturianoparlantes y castellanoparlantes tampoco es un problema. “Son dos lenguas romance muy próximas”, explica Xosé Antón González Riaño, presidente de la Academia. Tan próximas que a veces los asturianos las combinan, y como resultado surge el ‘amestao’, la variedad que Emilio Ordiz suele utilizar con su familia.

Al margen de esto, el asturiano tiene tres variedades dialectales según la zona en la que se habla: asturiano central —mayoritario—, oriental y occidental. Una particularidad del asturiano que suelen destacar los lingüistas es la existencia de un tercer género, el neutro, para sustantivos no contables, que da lugar a sintagmas como la xente vieyo, la ropa sucio, la madera mojao, el lleche cuayao o el agua claro.

Manifestación del 16 de octubre en Oviedo por la oficialidad del asturiano y del gallego-asturiano.  (Photo: Europa Press News via Europa Press via Getty Images)
Manifestación del 16 de octubre en Oviedo por la oficialidad del asturiano y del gallego-asturiano. (Photo: Europa Press News via Europa Press via Getty Images)

Aparte, está el eonaviego o gallego-asturiano, otra lengua distinta próxima al gallego que hablan unas 40.000 personas en la región, y que también será declarada oficial en su territorio según lo expuesto por el Gobierno de Barbón. “Aunque la hable sólo el 4% de la población, el eonaviego es una lengua tan asturiana como el asturiano”, apunta González Riaño.

La oficialidad del asturiano no tiene por qué replicar a la de otras comunidadesXosé Antón González Riaño, presidente de la Academia de la Llingua

El periplo asturiano hasta lograr la oficialidad de sus lenguas se está haciendo largo, pero parece que la meta está ahora más cerca que nunca. Con la disposición favorable de 27 de los 45 diputados del Parlamento para reformar el Estatuto de Autonomía 20 del PSOE, 4 de Podemos, 2 de IU y 1 de Foro Asturias, el presidente Barbón podrá llevar a cabo su promesa de la oficialidad lingüística, algo que la Federación Socialista Asturiana se comprometió a apoyar en 2017 después de 40 años de negativa. La Cámara asturiana espera sacar adelante antes de verano esta reforma, que después tendrá que ser refrendada por el Congreso y el Senado de España.

Reclaman “humildemente” que se aplique la Constitución

Los términos de la oficialidad están aún por afinar, pero el Ejecutivo de Barbón siempre ha hablado de “protección, voluntariedad y no imperatividad”. “La oficialidad del asturiano no tiene por qué replicar a la de otras comunidades”, señala Xosé Antón González Riaño.

Como presidente de la Academia de la Llingua Asturiana, González Riaño sólo reclama “humildemente” que Asturias aplique “la previsión constitucional” del artículo 3.2, sin necesidad de copiar otros modelos autonómicos. “Tenemos que buscar nuestra propia vía”, razona.

Se trata de garantizar que quien quiera pueda hablar asturiano. Es la única manera de que se conserveIván Llera, presidente de Iniciativa pol Asturianu

Iván Llera, de la Iniciativa pol Asturianu, coincide: “Lo que ha dicho el Gobierno es que el modelo de oficialidad va a estar adaptado a la realidad de Asturias y siempre basado en la voluntariedad”. “Se trata de garantizar que quien quiera hablar en asturiano lo pueda hacer”, resume. Llamada a la calma, por tanto, a quienes ven en la oficialidad una imposición amenazante para los castellanoparlantes.

“Se recurre mucho al tema de que si para presentarse a las oposiciones de Asturias va a ser obligatorio el asturiano, pero el presidente del Principado ya dijo que bajo ningún concepto”, comenta Llera. “Lo que se está pidiendo, en todo caso, es que se valore saber asturiano, no que se pida como requisito”, dice.

La deuda también es “sentimental”

Iván Llera está acostumbrado a escuchar que la cuestión lingüística debe separarse de lo emocional, pero no puede evitar pensar en el asturiano también como algo “sentimental”. “Son nuestras raíces, es mi vínculo con mis abuelos. Es la forma con la que siempre me he relacionado con mi familia, y por lo tanto sí es una cosa de tripas, de corazón”, reflexiona.

Emilio Ordiz se identifica con ese planteamiento, por eso sólo puede sentir estupor cuando desde las posiciones más críticas tratan de desacreditar el asturiano tachándolo de “lengua inventada”. “Yo no voy a dejar de hablar asturiano con mis padres porque la gente diga que es una lengua inventada”, replica. “Ese relato de que en Asturias no se habla asturiano es mentira”, critica.

Honestamente, Ordiz cree que la vida cotidiana de su familia no cambiará en la práctica al aprobarse la oficialidad, pero al mismo tiempo se pregunta cuál sería hoy su nivel académico en asturiano si hubiera seguido estudiándolo en el instituto o incluso en la universidad. Lo que más echa en falta Iván Llera, por su parte, son más contenidos en asturiano en los medios de comunicación, principalmente un espacio informativo diario. “Al final, tienes la tele en castellano, los estudios en castellano... En casa notamos que ahora utilizamos menos algunas palabras que antes sí usábamos”, reconoce. En su opinión, “la gente quiere que se apruebe la oficialidad precisamente porque es la única manera de que se conserve”, defiende Llera. Ordiz concuerda con él: “Entiendo que se trata de preservar una cultura, y eso siempre me va a parecer bien”.

Ese relato de que en Asturias no se habla asturiano es mentira. No voy a dejar de hablar asturiano porque la gente diga que es una lengua inventadaEmilio Ordiz, periodista

Xosé Antón González Riaño considera que con la oficialidad del asturiano se garantizará “una presencia mucho más equilibrada” en los medios de comunicación donde hasta ahora es prácticamente anecdótica, en el ámbito institucional y en el ámbito escolar. “Para una comunidad tan pequeña, hacer oficial una lengua minoritaria y minorizada es un intento por mantener una vieja cultura”, afirma.

Pese a su no oficialidad y a los intentos de represión sufridos especialmente durante el franquismo, la lengua asturiana sigue hoy muy viva, como sus defensores. Cada 7 de mayu, coincidiendo con la celebración del Día de les Lletres Asturianes, se convoca una manifestación por las calles de Oviedo en defensa del asturiano. Este año, la cita se repitió el 16 de octubre para respaldar la propuesta del Gobierno del Principado, y fue multitudinaria.

Del mismo modo que la lengua, este tipo de marchas también tienen años de historia. “La primera manifestación que se realizó en Xixón en el tardofranquismo, en plena transición democrática, fue una que reunió a miles de personas en el año 76 para reclamar la autonomía y el asturiano en las escuelas”, cuenta Xosé Antón González Riaño. Han pasado 45 años desde entonces, pero el presidente de la Academia lo recuerda perfectamente porque él estuvo ahí.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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