Si mi obra es buena: ¿por qué no gano el concurso?

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<span class="caption">Ceremonia de entrega del Premio Planeta 2021.</span> <span class="attribution"><a class="link rapid-noclick-resp" href="https://www.premioplaneta.es/docs/prensa.html" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:Arduino Vannucchi/Premio Planeta">Arduino Vannucchi/Premio Planeta</a></span>
Ceremonia de entrega del Premio Planeta 2021. Arduino Vannucchi/Premio Planeta

Cuenta la leyenda que Charles Chaplin se presentó a un concurso de imitadores de sí mismo y fue descalificado. Se ha escrito mucho sobre la veracidad del tema, pero lo interesante es que podría haber sucedido porque, en realidad, en un concurso así no se busca al Chaplin original sino a su mejor imitador.

Aficionados, estudiantes, profesionales, artistas e incluso investigadores se presentan a concursos por motivos diversos en los que muy pocos son los premiados. Más allá del talento del autor y la calidad de la obra (y del sempiterno argumento «Este premio es una estafa» o del famoso «está amañado»), es importante identificar aquellos errores comunes que descalifican en las primeras fases de todo concurso para así aumentar las posibilidades de ganar.

Multitud de oportunidades

La editorial Alfaguara afirma que recibió 2 428 manuscritos para su premio de novela del 2021, la editorial Planeta anunció que al Premio Planeta 2021 se presentaron 654 obras, y en la última edición del certamen World Press Photo se valoraron 74 500 imágenes. Estos son premios muy competitivos y de prestigio, pero en concursos locales o de menor impacto, las cifras de participación pueden ser también exorbitantes.

Por ejemplo, en los últimos jurados de los que formamos parte se presentaron más de 3 000 participantes a un concurso de cortometrajes y cerca de 500 cuentos en otro literario. Es imposible que el jurado tenga capacidad material para valorar en profundidad todas las obras. Por tanto, desde el inicio del proceso se ha de reducir el número de obras que serán valoradas.

¿Cuáles serán los primeros criterios de selección? Los más sencillos, los puramente técnicos. A continuación se detallan tres aspectos básicos para conseguir ser seleccionado y, por tanto, para optar a ganar un premio.

Formato y modo de entrega

Cada concurso tiene sus especificaciones técnicas sobre cómo se debe presentar una obra. Por ejemplo, en un certamen de fotografía se suele detallar que los archivos vayan en un formato JPEG o TIFF y el número de píxeles. En uno de escritura, que sea en Word o PDF. Sea cual sea el tipo de concurso y el formato que pidan, debe asegurarse de entregar el documento del modo indicado.

Asimismo, los requisitos de un concurso pueden incluir rellenar una ficha, adjuntar una plica o un certificado de autenticidad, incluir subtítulos o que la obra esté en un determinado idioma, que se envíen copias en papel o impresos con matasellos anterior a un día concreto. Es importante cumplir con las dimensiones de una fotografía, o con el número de copias, la encuadernación y la extensión en literatura.

Es aconsejable hacer una lista con todos los requisitos y revisarla varias veces durante el proceso; la última, justo antes de enviar la obra. Puede parecer increíble, pero los nervios juegan malas pasadas y hay quien se olvida de incluir cosas como los datos de contacto.

El tema y los valores

Si hemos presentado una obra siguiendo todos los requisitos de formato y modo de entrega, habremos pasado la primera criba.

Sin embargo, si se trata de un premio o un concurso popular, antes de llegar al jurado final habrá un comité que seleccionará solo aquellas obras que puedan competir. Este comité hace una criba teniendo en cuenta cuestiones básicas como la ortografía en literatura, la exposición correcta en fotografía o un sonido de calidad en obras audiovisuales o musicales, pero también suele escoger un número determinado de obras que se pasan al jurado teniendo en cuenta, sobre todo, si se corresponden con la temática del concurso y la identidad del premio.

Aunque pueda resultar difícil de creer, en concursos donde se pide una visión positiva de algo (uso de móviles, redes sociales, pacientes, etc.) nos hemos encontrado obras críticas en las que, por ejemplo, se recogen los aspectos más oscuros y dramáticos del tema.

Este tipo de concursos suelen estar organizados por asociaciones, fundaciones o instituciones que quieren transmitir visiones positivas con las que identificar su misión y valores. Por tanto, es clave no solo que la obra se centre en el tema propuesto en las bases sino también en el enfoque si se indica.

En este sentido, ayuda buscar información sobre el organismo que convoca el premio, su visión y misión, sus valores y los trabajos premiados con anterioridad. Una obra excelente puede estar descartada porque no responde a la temática o al enfoque.

El jurado

El paso siguiente, si la obra sigue seleccionada, será el jurado. Si se mencionan sus nombres, la información sobre sus perfiles ayudará a decidir qué presentar. Además, el jurado acostumbra a tener unos criterios para valorar los trabajos. Uno de ellos suele ser la originalidad. Otros pueden ser la calidad técnica (iluminación en fotografía y audiovisual, la estructura en literatura, etc.) y el estilo (composición, uso del lenguaje, etc.). Y de nuevo tocará puntuar la adecuación temática, pero esta vez como valoración que se suma a la nota final de la obra.

Si la obra cumple todos los requisitos, es de calidad y aun así no gana el premio, no hay que rendirse. Se mejora con el tiempo y la experiencia. Las modas influyen, así como las tendencias más conservadoras o innovadoras de ciertos jurados y las cuotas políticas.

Ahora es difícil pensarlo, pero autores como Rudyard Kipling, Marcel Proust, Stephen King o J.K.Rowling fueron rechazados varias veces por diarios y editoriales antes de publicar sus obras. El historial de películas que han pasado a la posteridad sin ser nominadas o sin ganar el Óscar a mejor película es largo, baste con mencionar Ciudadano Kane o E.T.. Pero las hay que incluso no ganaron ninguno, como Psicosis.

Por tanto, sí: es posible que su obra sea buena, quizás excelente, pero que no haya ganado un concurso. Quizás el problema no es su obra sino el concurso que ha elegido o el modo en que ha presentado su candidatura.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Rebeca Pardo recibe fondos de MICINN y Fondos FEDER

Carla Gracia-Mercadé, profesora de Escritura Creativa no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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