Objetivo 90%: dónde está el ‘techo’ de la vacunación en España

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Una sanitaria vacuna a una joven en Ogíjares (Granada).  (Photo: Álex Cámara via NurPhoto via Getty Images)
Una sanitaria vacuna a una joven en Ogíjares (Granada). (Photo: Álex Cámara via NurPhoto via Getty Images)

El Gobierno se marcó el objetivo de acabar agosto con el 70% de la población vacunada frente al covid. Y lo cumplió. Cuando el presidente, Pedro Sánchez, anunció el hito, felicitó a la población y a los profesionales sanitarios, pero reconoció que no era suficiente para frenar la pandemia en el país. “Ahora, a por el 90%”, dijo entonces.

Desde hace meses, los expertos advierten de que un 70% de la población inmunizada no basta para alcanzar la inmunidad de rebaño, a diferencia de lo que se pensó en un principio. Ahora epidemiólogos y vacunólogos abogan por no marcarse porcentajes que finalmente puedan resultar delusivos. Apuestan, simplemente, por seguir “vacunando, vacunando y vacunando”, apuntaba hace unos días a este periódico Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología.

El mensaje de ‘vacunar a toda costa’ es bastante claro. Lo que no está tan claro es cuándo España llegará a su máximo, es decir, dónde estará el porcentaje tope en el que ya no sea posible captar a más población susceptible de vacunarse, y quiénes son las personas que de momento han rechazado el pinchazo.

Una campaña exitosa... que algún día tocará techo

A pesar de que la campaña de vacunación en adolescentes —a los que se presuponía más reticentes— está siendo un éxito, y a pesar de que las comunidades están abriendo al máximo las posibilidades de vacunación, las autonomías almacenan actualmente un total de 7,5 millones de dosis sin poner.

Si se mira solamente la población a vacunar —los mayores de 12 años, pues para los menores aún no hay vacuna aprobada—, el 88% ya tiene al menos una dosis en España, una cifra bastante elevada si se compara con la media de la Unión Europea, que estima que el 77,6% de los adultos (mayores de 18) tiene al menos una dosis y el 70,7%, la pauta completa. En España, los adultos que han completado su pauta son el 80,8%.

En algunos grupos de edad ya empezamos a ver el techo

Los expertos tienen asumido que, en algún momento, España llegará a su ‘techo’. “Ya empezamos a verlo en algunos grupos de edad”, comenta Javier Padilla, médico de familia especializado en Salud Pública. “Salvo los mayores de 60 años, ningún grupo tiene una cobertura vacunal por encima de 95%, y creo que va a ser muy difícil llegar por encima de esa cifra”, reconoce.

Una enfermera calma a una niña que va a vacunarse en Granada, el 3 de septiembre de 2021. (Photo: Álex Cámara via NurPhoto via Getty Images)
Una enfermera calma a una niña que va a vacunarse en Granada, el 3 de septiembre de 2021. (Photo: Álex Cámara via NurPhoto via Getty Images)

Entre los mayores de 80 años, Sanidad registra un 100% de población vacunada, porcentaje que se reduce a un 98,6% entre los de 70 a 79; y a un 96,3% con pauta completa para quienes están en la sesentena. De ahí, va bajando (84,7%, 70,5%, 67,2%), hasta el 52,5% en el caso de los adolescentes de entre 12 y 19 años. Estos tienen ‘pase’ todavía porque la vacunación para ellos se abrió en último lugar; además, en porcentaje de primeras dosis (el 77,8% ya tiene al menos una puesta) sobrepasan a los grupos de edades inmediatamente superiores: entre los veinteañeros, el 75,4% tiene una dosis, y la tasa de los treintañeros es sólo dos décimas mayor (75,6%).

No hay nada que demuestre todavía que el techo será más bajo en jóvenes que en mayores

Javier Padilla considera que esto se puede achacar a las vacaciones, que pueden haber tenido un “impacto mayor” entre la población de 20 a 40 años que entre los menores de edad, más supeditados a sus progenitores. Además, Padilla apunta que los menores generalmente seguirán el patrón de vacunación de sus padres, y si estos se han vacunado, ellos también lo harán.

Pedro Gullón, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, coincide en señalar que las vacaciones han producido un descenso en el ritmo de vacunación, pero al mismo tiempo admite que, “en algún momento”, la vacunación “tendrá un techo”. “No hay nada”, sin embargo, que demuestre todavía “que ese techo será más bajo en jóvenes que en mayores”, sostiene el epidemiólogo.

“Va a costar mucho detectar a los rezagados”

“Por ahora, tampoco se está yendo profundamente a la búsqueda de personas”, dice Gullón, ya que sólo “se les llama [para una repesca], o directamente se dejan centros de vacunación abiertos sin cita previa”. Para Javier Padilla, va a “costar mucho detectar a esos rezagados o reticentes”; además, recuerda el médico, “siempre habrá un pequeño grupo de población que no se quiera vacunar”, por mucho que se les llame.

Siempre habrá un pequeño grupo de población que no se quiera vacunar

Cada comunidad hace su repesca particular de no vacunados, pero no hay un estudio exhaustivo a nivel nacional que explique los porqués de estas personas. Cataluña anunció la semana pasada que realizará un millón de llamadas, enviará miles de SMS e intensificará las acciones en la atención primaria y en “barrios, calles y grupos” donde la tasa vacunal sea menor.

La secretaria de Salut Pública catalana, Carmen Cabezas, reconoció que entre los grupos de personas no vacunadas están aquellas que “no le dan importancia a la enfermedad” y no van a vacunarse por “apatía”, dijo en referencia a los más jóvenes. “Por eso enviamos mensajes por las redes sociales y colaboraciones con influencers”, anunció Cabezas. El propio Ministerio de Sanidad también ha lanzado una campaña en plataformas como YouTube, Instagram o TikTok para animar a los jóvenes a vacunarse.

Personas marginalizadas y ‘pijos hippies’: quiénes son los reticentes

Los expertos consultados por El HuffPost dudan de que los jóvenes sean el grupo que muestre más reticencias. Gullón piensa más bien en “personas que tienen dificultades o miedo a acceder al sistema sanitario, por un lado, y personas con resistencia vacunal, por otro”. El primer grupo lo conformarían personas marginalizadas, de entornos sociales difíciles, posiblemente migrantes sin papeles que prefieren no acudir al sistema sanitario por miedo, o que no tienen acceso a los medios o al idioma para saber dónde y cuándo pueden vacunarse. Los segundos, apunta Gullón, serían “personas de altos ingresos afines a terapias alternativas y con desconfianza en el sistema público”; una especie de “pijos hippies”, aclara.

Pero eso no es todo. Existe al menos un tercer grupo que no está yendo a vacunarse, y es por motivos laborales. Según recoge eldiario.es, a mediados de agosto se llevó a cabo un operativo de captación de rezagados en la Rambla del Raval de Barcelona, y se constató, además de una brecha digital e idiomática, que un 43% de los menores de 40 años a los que pincharon no se habían vacunado todavía porque no les venía bien por horarios laborales o porque les daba miedo tener efectos secundarios y no poder asistir a su puesto.

Además, Gullón sospecha que puedan surgir otros grupos reticentes “vinculados a la ideología política”, aunque “todavía es pronto” para definirlos. El epidemiólogo considera que la reticencia a la vacuna del covid es “distinta” a la que puede existir ante el resto de vacunas (lo que tradicionalmente se ha llamado ‘movimientos antivacunas’) por ser esta pandemia algo excepcional con respecto a las enfermedades y epidemias que hasta ahora conocíamos.

Muchas personas piensan que las vacunas infantiles en España son obligatorias, y no lo son; es que, simplemente, vacunarse es la opción más normal

“Una de las cosas que hacen que una campaña de vacunación tenga éxito es que la vacuna se considere la opción normal, que todo te empuje a vacunarte”, explica Pedro Gullón. El epidemiólogo comenta que esto es lo que ocurre a día de hoy con la vacunación infantil en España. En general, los progenitores no se cuestionan la inmunización o no de sus hijos, porque confían en que es lo que tienen que hacer cuando se lo plantean los pediatras. “Tanto es así que muchas personas piensan que las vacunas en España son obligatorias, y no lo son; es que, simplemente, vacunarse es la opción más normal”, abunda Gullón. Y eso es lo que se intenta lograr ahora.

Si en España no ha habido un gran rechazo, no lo forcemos ahora

Viendo que hasta ahora la campaña está siendo “un éxito”, Javier Padilla no cree que la obligatoriedad sea la vía para incentivar la vacunación en España. En Francia, donde desde hace tiempo hay 11 vacunas infantiles obligatorias porque ya había reticencia vacunal, se implantó este verano el pasaporte covid para entrar a bares y otras actividades sociales. Hubo protestas, pero la estrategia funcionó, porque forzó a la gente a vacunarse, y ahora el 73% de la población tiene al menos una dosis.

En España, sin embargo, “no hemos tenido que hacer ninguna estrategia de ese tipo”, comenta Padilla, y, “salvo alguna comunidad que ha coqueteado con la idea, los gobiernos han entendido que si algo funciona sin implementar ninguna medida de coerción, es contraproducente llevarlas a cabo”, afirma el médico, que señala que de ese modo se podría “generar más rechazo”.

En las vacunas infantiles, la cobertura en España está actualmente en torno al 95%. Vistas las cifras de inmunización que se están alcanzando frente al covid —y teniendo en cuenta que hay 5,3 millones de niños menores de 12 años que todavía no se pueden pinchar—, Padilla sostiene que el país podría llegar al 95% de personas vacunadas. Alcanzar un porcentaje así sería “un éxito”, asegura el m; pero al mismo tiempo admite que lograrlo será “muy difícil”.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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