Por qué debes controlar tu peso más que nunca en tiempos de coronavirus

Mónica De Haro
·6 min de lectura

Un estudio confirma el importante y negativo efecto que tiene el sobrepeso en el pronóstico de las personas que desarrollan la Covid-19 y por qué tienen mayor riesgo tras la infección

Las personas con sobrepeso son más vulnerables al Covid-19, y según uno de los últimos estudios de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO). Una relación de ida y vuelta que preocupa a los expertos y sobre la que nos alertan. (Foto: Getty)
Las personas con sobrepeso son más vulnerables al Covid-19, y según uno de los últimos estudios de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO). Una relación de ida y vuelta que preocupa a los expertos y sobre la que nos alertan. (Foto: Getty)

La covid-19 causada por la infección del SARS-CoV-2 se considera una de las principales pandemias de los últimos años. En España la mortalidad por covid-19 varía entre un 2-6 por ciento, pero datos recientes apuntan a que el 80 por ciento de los pacientes con forma grave de infección por Covid tienen obesidad, según un estudio de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO).

Un dato que viene a confirmar una de las creencias más extendidas desde que estalló la pandemia, que el exceso de peso es un factor de riesgo que aumenta la severidad de la infección por coronavirus y empeora el pronóstico de la enfermedad.

Los motivos:

  • Incrementa significativamente la necesidad de hospitalización.

  • Eleva la necesidad de ventilación mecánica en relación directa con la severidad de la obesidad.

  • Agrava la infección por Covid-19 y la letalidad del virus.

Así te afectan los kilos de más

Múltiples mecanismos podrían explicar la relación entre obesidad y covid-19, tal y como han demostrado otras investigaciones. Se sabe que la obesidad puede alterar las respuestas inmunitarias, como se ha demostrado con el virus de la gripe, lo que conduce a una defensa debilitada del huésped y una mayor probabilidad de una tormenta de citocinas con covid-19.

Por otro lado, la obesidad disminuye la función pulmonar a través de una mayor resistencia en las vías respiratorias y más dificultad para expandirse los pulmones. Cuando los pacientes con obesidad necesitan ser ingresados ​​en unidades de cuidados intensivos, es un desafío mejorar sus niveles de saturación de oxígeno y ventilarlos.

“La obesidad se asocia con una disminución del volumen de reserva espiratoria y de la capacidad funcional del sistema respiratorio. En personas con obesidad abdominal, la función pulmonar se ve aún más comprometida si se encuentran acostados boca arriba porque la grasa disminuye los movimientos del diafragma y dificulta la ventilación”, explica el doctor Alberto Cormillot.

Además, dentro del amplio espectro de síntomas provocados por la Covid-19, un porcentaje considerable de pacientes presentan algún tipo de fallo hepático.

Tener el hígado graso es un problema de salud adicional vinculado a la obesidad que hace que las personas que lo sufren sean aún más vulnerables a la infección. De hecho, la obesidad de grado I aumenta un 27 por ciento el riesgo de morir por covid y si hay también daño hepático, el pronóstico es peor.

Así lo concluye el estudio, liderado por el laboratorio de Molecular Metabolism que coordina el investigador del Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas de la Universidad de Santiago de Compostela (CiMUS) Rubén Nogueiras, y que acaba de ser publicado en Journal of Hepatology, una de las de mayor impacto en su área.

La obesidad puede ser un objetivo potencial y un reservorio viral del SARS-CoV-2 antes de que se propague a otros órganos. (Foto: Getty)
La obesidad puede ser un objetivo potencial y un reservorio viral del SARS-CoV-2 antes de que se propague a otros órganos. (Foto: Getty)

Qué tiene que ver con el hígado graso

La enfermedad esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) o hígado graso con inflamación, caracterizada por inflamación y fibrosis hepática, está asociada a la obesidad y afecta a 1.900 millones de personas en el mundo.

El estudio, en el que también han participado investigadores del CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición-CIBEROBN y del Liver Disease de Malu Martínez Chantar (CIC bioGUNE y CIBER de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD), ha demostrado que, en los pacientes con obesidad y esteatohepatitis no alcohólica, se identifica una expresión más elevada de la enzima ACE2, el receptor celular del virus, y de la molécula Tmprss2, una molécula que facilita la unión de las membranas del virus y la célula. Lo que viene a decir que si tienes el hígado graso, eres mucho más vulnerable al covid-19.

En estas personas se ha detectado una expresión elevada del receptor celular del virus que actúa como “una maquinaria de entrada del virus muy eficaz, aumentando su vulnerabilidad en caso de infección”, aseguran los doctores Nogueiras y Martínez Chantar, del CiMUS.

“El Sars-Cov2 utiliza como receptor celular a la enzima conversora de angiotensina 2 (ECA2), localizada en la membrana celular de las células epiteliales alveolares, añade el doctor Francisco José Tinahones, presidente de la SEEDO. Pero este receptor también se localiza en otros tejidos, como el adiposo, muy habitual en pacientes obesos y diabéticos, lo que podría convertir al tejido adiposo en un reservorio del Sars-Cov2 que favorezca la diseminación viral prolongada”.

Además, la secreción anormal de adipocinas y citoquinas (como la interleucina 6, el TNF-alfa o el interferón gamma), que se presenta en la obesidad (produciendo una inflamación crónica de bajo grado) afecta a la función inmune, y podría estar relacionada con la tormenta de citoquinas que se produce en los casos severos de la Covid-19. Y esta respuesta inflamatoria exagerada que desencadena la Covid-19 en algunos individuos, y que empeora su pronóstico de forma determinante, puede verse favorecida por la obesidad.

En este mismo estudio se ha identificado que esta maquinaria de entrada del virus no está elevada en pacientes con obesidad y esteatosis (un estadio más leve que la esteatohepatitis) ni en pacientes con obesidad y diabetes tipo 2, enfermedades que también están muy ligadas.

Estos hallazgos "sientan las bases para entender por qué los pacientes con patología hepática presentan una mayor susceptibilidad a la infección por Sars-CoV-2, así como un peor pronóstico tras la infección", explica María J. González-Rellán, coautora del artículo. "Nuestro ánimo es que este conocimiento permita empezar a explorar posibles medidas de profilaxis y tratamiento adaptado a pacientes con estas características, actualmente inexistentes. Por el momento, una mayor conciencia sobre el riesgo que corre este grupo de personas puede ayudar a prevenir situaciones de contagio", subraya.

Además, "aportamos otro dato muy importante, que es que existe una correlación positiva entre el grado de daño en el hígado y la susceptibilidad a ser infectado. Ello implica que el simple hecho de no tener un hígado sano ya puede ser un condicionante para el desarrollo de la enfermedad, incluso en etapas tempranas", advierte la científica del CiMUS.

Por todo los expertos advierten de que la obesidad supone un alto riesgo de complicaciones graves de la covid-19 en virtud del mayor riesgo asociado de enfermedades crónicas a las que se asocia y de las que es la causa. La obesidad y el incremento de la adiposidad provocan resistencia a la insulina y dislipemia, y constituyen una causa confirmada de diabetes y enfermedades cardiovasculares. Estas patologías se asocian también con un peor pronóstico (especialmente la diabetes tipo 2, que se ha relacionado con formas graves de la infección)

Razones de peso que evidencian la necesidad de concienciar a la población española para que empiece a controlar su peso también desde casa especialmente en estos momentos, concluyen los autores.

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