Nueva York encara el futuro con pasión por el pasado

Por Thomas URBAIN
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Un hombre se ejercita a orillas del río Hudson, en Nueva York, el 8 de febrero de 2017

Un hombre se ejercita a orillas del río Hudson, en Nueva York, el 8 de febrero de 2017 

Museos, aplicaciones y bienes inmobiliarios: los neoyorquinos se están tomando un respiro del constante empeño renovador de la ciudad hurgando en el pasado, buscando confort y autenticidad en tiempos de cambios veloces.

El Museo de la Ciudad de Nueva York, la Sociedad de Historia de Nueva York y la Sociedad de Historia de Brooklyn han registrado niveles récord de visitantes en los últimos meses, a pesar de la feroz competencia en una ciudad plena de actividades.

La capital financiera y cultural de Estados Unidos -y la ciudad más poblada- sigue siendo sinónimo de construcción permanente, con rascacielos que se extienden por Manhattan, Queens y Brooklyn.

Brotando de las orillas del río Hudson, en el West Side está el mayor proyecto inmobiliario privado de la historia de Estados Unidos: un nuevo barrio llamado Hudson Yards que se está construyendo desde cero.

Nueva York sigue siendo más que nunca una ciudad que innova -colas espontáneas pueden llegar a rodear una manzana para comprar la última rosquilla multicolor de moda. Más de 100 nuevos restaurantes abren cada año, a pesar de que el 80% está destinado a cerrar sus puertas en el plazo de cinco años.

Pero los neoyorquinos también están ahora empeñados en redescubrir el pasado.

"En la última década nos hemos transformado en una ciudad muy diferente, mucho más claramente enfocada hacia la preservación", dice Louise Mirrer, presidenta de la Sociedad de Historia de Nueva York.

"Mucha gente ha comenzado a decir: ya basta, necesitamos congelar nuestra historia y preservarla para que las futuras generaciones conozcan qué sucedió en este barrio o en esa manzana", agrega.

- Buscando respuestas -

La Biblioteca Pública de Nueva York lanzó en 2015 una aplicación, "oldNYC", que se ha hecho popular por permitir acceder a fotografías antiguas de casi todas las calles de Manhattan y compararlas con la realidad actual.

El deseo de los neoyorquinos de empaparse del pasado se está trasladando también a la propiedad inmobiliaria, señala Jonathan Miller, de la compañía de tasaciones Miller Samuel. El apetito por lo nuevo no ha disminuido, pero cada vez más proyectos urbanos integran elementos del pasado en su diseño arquitectónico, sostiene.

"Las nuevas construcciones tienen más detalles ornamentales, ventanas más grandes, alturas de techos más importantes", elementos inspirados en la moda de la preguerra, explica.

"Los consumidores están cómodos con el pasado", dice. "No es tan ajeno a su vida y están conectados a él", añade.

El ritmo acelerado de la sociedad -estimulado por internet y las redes sociales- y el énfasis en el aquí y ahora está motivando a muchos a tener una mirada más vasta del tiempo. "Notamos por cierto que en estos días las personas prestan cada vez más atención a la historia", asegura. "Observan la historia para encontrar explicaciones y respuestas a un mundo que parece confuso e incierto".

- Conectar el pasado y el futuro -

Sarah Henry, subdirectora del Museo de la Ciudad de Nueva York, dice que el pasado ha sido utilizado de diferentes maneras en diferentes momentos. "El interés cambia, particularmente en momentos de estrés o crisis", sostiene.

Y recientemente hubo muchos de esos momentos -los atentados del 11 de septiembre de 2001, la crisis financiera de 2008 y ahora la elección del magnate inmobiliario de Nueva York Donald Trump como uno de los presidentes más impopulares de la historia.

"No hay una relación fija entre Nueva York y su pasado. Es algo que siempre se está reconstruyendo, reconsiderando, reinventando. Esa es una de las cosas que le da forma a esta ciudad y a este museo", afirma Henry.

"En un momento de gran diálogo nacional y controversias es muy importante ser capaces de ver los hechos o nuestra historia y de basar nuestra conversación específica en datos e información", opina Henry. "Proporciona una mirada más amplia de la ciudad y del país que nos permite estar más informados acerca de adónde vamos y de dónde hemos estado. Nuestra misión es conectar el pasado con el futuro", agrega.

Deborah Schwartz, presidenta de la Sociedad de Historia de Brooklyn, cuenta a la AFP que ésta es una tendencia positiva adoptada por los museos en general.

Como nunca antes, los museos están intentado vincular el pasado con temas contemporáneos y "hacer relevante la historia", precisa.

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