Nueva Madrid, la ciudad de EE.UU. que fue española solo 22 años

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Al oír hablar de Madrid lo lógico es que la mente viaje rápidamente a la capital española, pero a más de 7.000 kilómetros de distancia de la Puerta del Sol hay un enclave estadounidense que también se puede dar por aludido. Se llama Nueva Madrid y tiene un pasado en común con la primera, aunque cabe decir que fue bastante breve.

La ciudad hoy en día se encuentra en el estado de Misuri, en pleno centro del país, y es una urbe poco poblada (algo más de 3.000 habitantes) que se asienta sobre la Falla de Nueva Madrid, que es la zona de actividad sísmica más activa del este de Estados Unidos. 

Cartel de entrada al condado de Nueva Madrid, cuya capital es la ciudad de Nueva Madrid. (REUTERS/Shannon Stapleton)
Cartel de entrada al condado de Nueva Madrid, cuya capital es la ciudad de Nueva Madrid. (REUTERS/Shannon Stapleton)

Aunque ya no quedan excesivos indicios de la presencia española en el lugar, lo cierto es que para conocer sus orígenes hay que retroceder atrás en el tiempo, concretamente a finales del siglo XVIII.

En esa época, España tenía bajo su dominio vastas zonas del actual Estados Unidos (llegó a controlar más del 50% del territorio) y entre ellas estaba Luisiana, que había sido cedida por Francia en el Tratado de París de 1763. 

Así, en 1778 el gobernador Bernardo de Gálvez fundó la ciudad de Nueva Madrid, que en sus primeros momentos estuvo poblada por soldados y gobernantes, así como por unos dos mil estadounidenses que se ocupaban fundamentalmente de las actividades agrícolas y ganaderas. El nombre que recibió la urbe fue en homenaje a la capital española, aunque hoy los lazos ya han desaparecido más allá de la denominación.

La historia colonial española sobre Nueva Madrid se remontó a poco más de dos décadas. En el año 1800 España cedió nuevamente Luisiana a Francia (incluyendo la nueva urbe) y tres años más tarde todo este territorio pasó a manos estadounidenses. Y así ha seguido siendo los últimos 200 años.

Un periodo de tiempo que ha estado marcado fundamentalmente por el subsuelo. Y es que el hecho de que la ciudad se sitúe sobre una zona de gran actividad sísmica ha provocado varios terremotos. Los dos principales se produjeron en 1811 y 1812 y dejaron la urbe completamente devastada y tuvo que ser reconstruida.

Escuela actual en Nueva Madrid. (Visions of America/Education Images/Universal Images Group via Getty Images)
Escuela actual en Nueva Madrid. (Visions of America/Education Images/Universal Images Group via Getty Images)

Actualmente, los sismólogos estiman una probabilidad superior al 90% de que se produzca un gran seísmo antes de 2055.

Más allá de los terremotos, la urbe ha prosperado con el paso de los años. De ser en sus inicios un lugar de cultivo de algodón ha pasado a ser una ciudad industrial que no pierde de vista al turismo.

Más turistas en el futuro

A pesar de no disponer de grandes atractivos para el visitante, lo que sí hay es espacio para nuevos habitantes, ya que la densidad de población alcanza los 265 habitantes por kilómetro cuadrado, lo que supone cuatro veces menos que la ciudad española (840 habitantes/km cuadrado).

Es por este motivo por el que Nueva Madrid intenta recuperar negocios y convertirse en un lugar turístico. Y parte de su estrategia está muy relacionada con las caravanas. Tanto es así que acaban de inaugurar un nuevo parking para este tipo de vehículos, el tercero en la urbe, que se sitúa frente al río.

Dada la alta demanda de caravanas durante la pandemia, la ciudad considera que los propietarios de los vehículos pueden mudarse a sus casas rodantes y convertirse en residentes de Nueva Madrid.

“Pueden traer aquí su caravana y tener un buen lugar en el que quedarse a un precio razonable”, ha señalado el alcalde a la cadena KFVS 12.

Así pues se abre una ventana de oportunidad para esta pequeña ciudad estadounidense, cuya historia ha sido muy diferente a la de la capital española. Un pasado en común que se va difuminando a medida que van pasando las décadas.

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