Al PP 'le viene grande' la sede de Génova

Asier Martiarena
Pablo Casado, en su última comparecencia en la sala de prensa del PP pagada con dinero negro. EFE
Pablo Casado, en su última comparecencia en la sala de prensa del PP pagada con dinero negro. EFE

La renovación que el PP está escenificando no solo es una cuestión de caras e ideas. Y haciendo suya la frase de que “la mujer del César no solo debe ser honrada; sino también parecerlo“, el lavado de imagen también incluirá la mudanza de su sede. Al menos si es Soraya Sáenz de Santamaría quien sale elegida como nueva presidenta del PP, quien ya ha deslizado la posibilidad de vender la emblemática sede nacional del PP en la madrileña calle Génova, por considerar que quizá sea “demasiado“.

Ese enigmático “demasiado” tiene varias interpretaciones. Una es demasiado… ‘indecente’. Porque por mucho que la dirección del PP se renueve, seguirán reuniéndose en una sede que fue reformada con mordidas. Según ha acreditado la Agencia Tributaria, el PP pagó algo más de 1,7 millones de euros en dinero en negro por las obras de reforma de su sede nacional en la calle Génova. Solo en 2006 consta que se emplearon 750.095 euros procedentes de “fondos ajenos al circuito económico legal” para las obras en la planta baja.

Según Hacienda, “la existencia de dos certificaciones finales para algunas obras de reforma, cuya diferencia no figura consignada en factura, implicaría que no se repercutió sobre las mismas” el IVA, mientras que las cantidades percibidas “fuera del circuito de facturación” no se “integraron en el resultado contable” de los correspondientes ejercicios, por lo que no quedaron “sujetas a tributación por el Impuesto de Sociedades”.

¿Con qué cara vas a hablar de renovación ante un atril, un plasma y una sala de prensa financiada con dinero negro? Mariano Rajoy descartó mudarse y minimizó el problema. Pero las primarias han alertado a los candidatos que han tenido que escuchar a muchos de sus militantes cómo les pedían contundencia de verdad en materia de regeneración. Así lo ha resumido Sáenz de Santamaría en una entrevista en la Cope: “Como me lo ha planteado mucho afiliado de base, hay que darle una vuelta porque esa gente también tiene mucha visión de futuro y de cómo puede ser nuestro partido en el futuro con generosidad, humildad y volviéndonos a construir de abajo a arriba”.

Pero ese demasiado puede ser demasiado… grande. El PP sigue siendo el partido mayoritario en España pero en los últimos tiempos ha visto reducida su capacidad de acción de manera galopante. A la pérdida del Gobierno central hay que sumar que los populares no gobiernan ni en Madrid ni en Barcelona. De hecho, tan sólo controlan dos de las 10 ciudades más importantes del país: Málaga (6ª) y Murcia (7ª).

Y en cuanto a gobiernos regionales, en mayo de 2015 el PP perdió seis de las 10 comunidades que presidía. Le quedan Madrid (aunque el caso Cifuentes les deja en una debilidad máxima), Galicia, Murcia, La Rioja y Castilla y León.

Por no hablar de la militancia. Hasta hace unos meses el PP nos hizo creer que era el partido europeo con más militantes. 869.000 llegaron a decir. Finalmente resultó que el número estaba más que inflado y que apenas 66.384 estaban al corriente del pago de sus cuotas y se inscribieron para votar en las primarias.

Ante este panorama, el PP se plantea seriamente vender la sede de la calle Génova 13. La sede de los sobres, de Correa, de Bárcenas… está tasada en 50 millones de euros. ¿Algún interesado?