No leas las noticias enfadado… caerás más fácilmente en bulos y fake news

Javier Peláez
·3 min de lectura
Cuando estamos enfadados creemos más las noticias falsas
Cuando estamos enfadados creemos más las noticias falsas

Durante los últimos meses muchos de los factores decisivos en la desinformación han coincidido a la vez formando una tormenta perfecta para conspiraciones, bulos y noticias falsas. La aparición de un virus desconocido hasta el momento, un panorama económico y social agitado e incierto o la veloz circulación de una enorme cantidad de noticias han creado el caldo de cultivo más adecuado para una enorme proliferación de fake news. Esta semana, investigadores estadounidenses han publicado un estudio en Experimental Psychology sumando un importante factor a este ambiente enrarecido: nuestros sentimientos de enfado.

Las emociones influyen notablemente en la manera en que percibimos el mundo por lo que resulta importante tener en cuenta las conclusiones de este nuevo estudio que indican que leer las noticias cuando estamos enfadados hace que caigamos más fácilmente en informaciones falsas, mientras que si las leemos estando tranquilos y en un estado de calma distinguiremos mejor las dichosas fake news.

La pandemia de coronavirus se hace eterna, la tormenta filomena provocando el caos en pueblos y ciudades de media España, la ineficacia de los políticos para gestionar los problemas, la lentitud en la administración de las vacunas, las infinitas prohibiciones, limitaciones y confinamientos, las cifras de contagios y fallecidos creciendo de nuevo cada día… parece que la actualidad informativa se ha conjurado para mantenernos en un constante estado de enfado, y como la pescadilla que se muerde la cola, ese enfado nos influye negativamente a la hora de diferenciar noticias reales y noticias falsas.

Pero… ¿Cómo han conseguido comprobar ese determinado efecto de un estado emocional en un artículo científico? La respuesta es sencilla pero brillante: enfadando a los participantes del estudio.

Michael Greenstein y Nancy Franklin, investigadores y profesores de psicología en la Framingham State University, organizaron un evento en el que reunieron a ochenta personas. El estudio se desarrollaría en tres etapas, y en cada una de estas fases los invitados realizaban diferentes actividades, como por ejemplo ver unos minutos de una película, para al final responder a algunas cuestiones sobre lo que habían visto. Los investigadores dividieron a los participantes en dos grupos y en cada fase del experimento, cada uno de ellos realizó diferentes tareas. La mitad de esas tareas no representaban problemas y mantenían a los voluntarios en un estado de ánimo neutral, mientras que al segundo grupo se le obligó a realizar tareas que inducían a enfado o enojo. Con la mitad de los participantes en un estado alterado, los investigadores les dieron un cuestionario que contenía diferentes respuestas (algunas erróneas) sobre la película que habían visto.

Los resultados de este estudio son bastante claros: los voluntarios que se encontraban enfadados distinguían las respuestas correctas pero eran mucho más propensas a considerar correctas las respuestas falsas. El grupo de voluntarios que se encontraba calmado distinguía de igual manera las respuestas correctas, pero no caía en los puntos falsos y los distinguía con mayor facilidad que el “grupo enfadado”.

El estudio nos deja una moraleja clara: informarse no consiste en leer y aceptar la información que se nos brinda, sino que incluye un ejercicio individual descartando sesgos, errores y datos falsos, y cuando estamos enfadados ese juicio entre lo cierto y lo falso se hace más complicado. Es un círculo vicioso al que hay que estar bien atento: las noticias falsas están diseñadas para apelar a nuestros sentimientos y conseguir que nos indignemos o nos enfademos por algo erróneo, aquellos que las diseñan saben bien que si consiguen alterarnos, enfadarnos y mantenernos enojados tendremos más probabilidad de creerlas…

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Referencias científicas y más información:

Greenstein, M., & Franklin, N. “Anger increases susceptibility to misinformation” Experimental Psychology, 67(3), 202–209. (2020). DOI:10.1027/1618-3169/a000489