No soportó ser rechazado y arruinó la vida de su antigua amante

La campaña del ‘No es No’ le toca muy de cerca a Lauren Black, una madre soltera inglesa de 32 años de edad que de tener a un amante esporádico durante seis meses pasó a sufrir los efectos de un acosador incesante.

Black se cansó de su amante, Kenneth Stewart, de 42 años de edad, y le dijo que ya no quería seguir teniendo relaciones con él. Se desconoce con claridad qué parte del ‘No’ no entendió el individuo, porque desde entonces se dedicó a espiarla, a perseguirla, a enviarle multitud de mensajes diarios, a amenazarla, a difundir falsedades sobre ella con el objetivo de desprestigiarla e incluso de acorralar a su familia.

El decálogo de su obsesión tuvo diferentes fases.

Todo comenzó cuando comenzaron a hablar a través de Facebook en julio del año pasado. Aquel fue el primer acercamiento de seis meses de encuentros. Sin embargo, Stewart nunca aceptó ser rechazado. Desde entonces, sus comunicaciones a través de mensajes de texto eran constante y ni siquiera el silencio de Black fue suficiente para que él dejara de atosigarla con hasta 37 mensajes en un solo día, según informa el Daily Mail.

“La relación terminó cuando me envió vídeos de gente teniendo sexo. Intentó convencerme de que era yo quien estaba practicando sexo con otras personas. Eso me aterrorizó. Cuando dejé la relación, comenzó el acoso”, afirmó a la publicación.

Según el relato de Black, quien tiene una hija de 11 años, Stewart había instalado un localizador en su teléfono y en su coche y sabía a la perfección donde se encontraba su examante en todo momento.

“Solía ir a sesiones de rayos UVA y él siempre estaba fuera esperándome”, agregó.

El acoso cada vez fue más constante e incluso se extendió al resto de su familia.

“Tuve que salir corriendo varias veces o llamar a alguien para que me recogiera. También comenzó a seguir a mi familia. Se llegó a acercar a mi padre varias veces y le acorraló”, señaló a The Sun. Él quería volver conmigo y trató de extorsionarme”.

Su forma de chantaje fue hiriente para Black ya que Stewart se paseaba por el colegio de su hija para decirle a los padres de sus compañeras que ella era adicta a las drogas, también hizo lo mismo con personas que trabajaban con ella. A todos les decía que también maltrataba a su pequeña.

Eran tantas las evidencias que Stewart acabó detenido en agosto, después de un evento que colmó la paciencia de Black y su familia.

El acosador fue a casa de sus padres y pateó la puerta en una muestra de rabia que le acabó costando un problema con las autoridades. La Policía se lo llevó, pero Black ya no podía ni recoger a su hija del colegio.

Un juez le puso una orden de alejamiento, pero la obsesión de Black fue tal que cinco días después la incumplió y tuvo que pasar de nuevo por comisaría. Volvió a ser puesto en libertad a las pocas horas y decidió ir directamente a por el hermano de la víctima, con quien se enfrentó en un bar. Dos días después fue detenido por tercera y última vez y estará entre rejas hasta julio tras declararse culpable de acosar y mal uso de las comunicaciones por el dispositivo que usó para localizar la ubicación de Black.

“No sé qué va a pasar en el futuro. Todo pasa por si él acepta lo que hizo. Estoy asustada, siento que él quiere venganza. Quiero continuar con mi vida pero siento que vivo en un limo porque él es impredecible. Nunca experimenté en mi vida un terror y un miedo como éste”, apuntó.

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