No importa que otros países lo hagan: aún no sabemos qué efectos tiene mezclar vacunas

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Francia y Alemania han anunciado que mezclarán diferentes vacunas. Es una decisión política, no científica.
Francia y Alemania han anunciado que mezclarán diferentes vacunas. Es una decisión política, no científica.

En los últimos días los gobiernos de algunos países europeos, como Francia o Alemania, han hecho pública su intención de administrar una vacuna diferente a aquellos que recibieron la primera dosis de AstraZeneca. En una decisión arriesgada que, nuevamente, se posiciona en contra de las recomendaciones de la Agencia Europea del Medicamento, la OMS, los CDC de Estados Unidos o incluso la de los propios fabricantes que han desarrollado las vacunas. La presión social, la conveniencia política o los retrasos y parones en el suministro se están convirtiendo en factores de peso para tomar decisiones, en muchos casos en contra de lo que dicta la ciencia, los datos o los estudios disponibles.

La polémica decisión de estos países ha levantado voces contrarias que temen que nuestro propio Ministerio de Sanidad, tan fácilmente influenciable por cualquier brizna de aire que se levante, pueda decantarse también por esta idea. La desconfianza es comprensible teniendo en cuenta los incontables titubeos, parones y errores de comunicación del Ministerio de Carolina Darias en las últimas semanas.

En la web del Ministerio de Sanidad podemos encontrar el documento con la guía técnica de uso de la vacuna de AstraZeneca, donde se indica claramente:

No hay evidencia de intercambiabilidad entre las diferentes vacunas frente a la COVID-19, incluyendo vacunas con el mismo mecanismo de acción, por lo que las pautas siempre deben completarse con la misma vacuna aplicada en la primera dosis.

Aunque, en el párrafo siguiente, también se indica que:

En circunstancias excepcionales en las que una persona haya iniciado la vacunación con una vacuna que ya no estuviera disponible en el lugar de vacunación durante un plazo adecuado, o si no se conoce qué producto concreto se ha usado en la primera dosis, se considera razonable completar la vacunación con el producto disponible en el punto de vacunación en ese momento, especialmente si es probable que la persona pueda exponerse a un alto riesgo de infección o si es poco probable que se pueda volver a captar para otra ocasión.

En estos momentos, y después de los cambios de estrategia de la última semana, en nuestro país la vacuna AZ solo se está administrando a personas entre 60 y 65 años, mientras que aún queda en el aire saber qué tienen pensado hacer con todos aquellos que ya recibieron su primera dosis y están a la espera de la segunda. El Ministerio de Sanidad anunció que está “considerando todas las opciones” y el propio Fernando Simón afirmó en rueda de prensa que “se puede dar una segunda dosis de Astrazeneca, se puede administrar otro tipo de vacuna o incluso se puede no dar una segunda dosis. Tenemos tiempo para hacer estudios”.

En definitiva, España aún no ha decidido si va a mezclar dosis de diferentes vacunas o cuál será su postura con las personas que ya han recibido una primera dosis de AstraZeneca. Puede sonar a un nuevo titubeo de un Ministerio de Sanidad, que últimamente nos tiene demasiado acostumbrados a las dudas y las equivocaciones, sin embargo la opción de esperar a la publicación de estudios científicos es probablemente la más prudente.

¿Es que no hay estudios sobre los efectos de mezclar vacunas?

Ese es el principal problema: todavía no contamos con estudios al respecto, al menos no con humanos. A finales de marzo se publicó un primer estudio, pero se realizó en ratones y aún se encuentra en estado de pre-print y sin revisión por pares. Los resultados fueron esperanzadores ya que el grupo de roedores que recibió las dos vacunas diferentes (una vacuna de ARN autoamplificadora y una vacuna vectoriazada adenoviral) ofrecieron una respuesta de anticuerpos más alta que aquellos ratones que recibieron un solo tipo de vacuna.

Mezclar vacunas podría resultar positivo 

Conseguiría más flexibilidad y agilidad en las campañas de vacunación, ayudaría a suplir los retrasos y parones en el suministro, aumentaría el ritmo de administración e incluso podría aumentar la respuesta inmunitaria (tal y como ha ocurrido en el estudio de ratones). Hay que entender que no sería algo descabellado, de hecho, la combinación de diferentes formulaciones se está ensayando en otros virus, como el VIH o el ébola, e incluso en bacterias como es el caso de tuberculosis. La cuestión fundamental es que no lo sabemos… aún no lo sabemos.

Mezclar vacunas podría ser negativo

Podría aumentar el riesgo de efectos secundarios o incluso conseguir que aparecieran otros nuevos. Algunas vacunas podrían combinar bien y otras podrían combinar peor. También podría limitar la alta eficacia que han demostrado las vacunas existentes o simplemente podría no cambiar nada. Lo cierto, y es importante recalcarlo, es que no lo sabemos… aún no lo sabemos.

COM-COV (Comparing COVID-19 Vaccine Schedule Combinations), el principal estudio que analiza los riesgos y beneficios de mezclar diferentes vacunas
COM-COV (Comparing COVID-19 Vaccine Schedule Combinations), el principal estudio que analiza los riesgos y beneficios de mezclar diferentes vacunas

Los gobiernos de Francia y Alemania pueden acertar o podrían estar metiendo la pata de manera colosal. No sé hasta qué punto queremos jugar a la ruleta rusa con estas decisiones, pero mientras no contemos con estudios y análisis sobre el tema, la recomendación más acertada parece ser hacer caso a las instituciones internacionales y los propios fabricantes: no combinar vacunas hasta que sepamos más.

El gran estudio que todos estamos esperando se llama COM-COV (Comparing COVID-19 Vaccine Schedule combinatios) y lo está realizando la Universidad de Oxford, una de las instituciones más interesadas en que esta cuestión se resuelva cuanto antes. COM-COV está estudiando el uso de diferentes combinaciones de vacunas COVID-19 aprobadas para la primera y segunda dosis de inmunización.

La propia Universidad de Oxford avisa que “nuestros investigadores están trabajando arduamente para que los resultados estén disponibles para informar la política de inmunización del Reino Unido lo más rápido posible”, e incluso piden un favor: déjenos trabajar tranquilos y tengan un poco de paciencia, pronto tendremos los resultados.

En definitiva: aún no sabemos si mezclar vacunas las potenciará, debilitará su eficacia, desplegará mayores riesgos o será la decisión correcta. Todavía no contamos con estudios suficientes para saberlo a ciencia cierta. Por tanto, y mientras llega ese conocimiento, la recomendación debería ser clara: no mezclar vacunas. Si Francia o Alemania anuncian que lo van a hacer, están anunciando una decisión política, no científica… allá ellos.

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Referencias científicas y más información:

Spencer, Alexandra J., et al. “Heterologous Vaccination Regimens with Self-Amplifying RNA and Adenoviral COVID Vaccines Induce Robust Immune Responses in Mice”. BioRxiv, marzo de 2021, DOI:10.1101/2021.01.28.428665.

Universidad de Oxford: Web oficial del estudio COM-COV

Ministerio de Sanidad: Guía Técnica de uso de la vacuna AstraZeneca

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