No es tan importante que Trump haya comprado todo el Remdesivir

Javier Peláez
·4 min de lectura
Estados Unidos acapara la mayor parte de la producción de Remdesivir para los próximos meses
Estados Unidos acapara la mayor parte de la producción de Remdesivir para los próximos meses

El cine de ciencia ficción, las películas de superhéroes, nos han dejado una imagen de Estados Unidos bastante distorsionada. Los salvadores del mundo, a veces hasta del Universo, maquillan la realidad del America First. Por eso, no debería sorprendernos demasiado saber que el actual gobierno estadounidense tiene un interés prioritario en acaparar para sí mismo cualquier ayuda, remedio o tratamiento frente a la Covid19. Lo hemos visto con las mascarillas, lo hemos visto con las unidades de ventilación y respiradores, y ahora volvemos a comprobarlo con noticia de que Estados Unidos ha comprado el 100% de la producción proyectada por la farmacéutica Gilead para el mes de julio, el 90% de la producción en agosto y el 90% de la producción en septiembre de Remdesivir.

Apenas han pasado unas semanas desde que este fármaco obtuviera la autorización de emergencia como el primer medicamento indicado para la Covid, y Trump ya ha conseguido hacerse con la mayor parte del stock a corto y medio plazo… y sin embargo, tampoco es tan importante. Ser el primer fármaco aprobado le ha granjeado mucha fama, suculentos beneficios, pero a la hora de la verdad: ¿funciona realmente el Remdesivir?, y si es así, ¿cuánto?, ¿es una cura? No, el Remdesivir no es una cura… de hecho, aún está muy lejos de ser un tratamiento eficaz y seguro. Hace más de dos meses que publicamos en esta misma sección de Yahoo Ciencia un artículo titulado “La historia tras la polémica autorización del Remdesivir sin saber su eficacia real”, desde entonces su renombre ha crecido pero seguimos sin tener datos realmente fiables sobre el medicamento.

Empecemos por lo que sabemos. Los pocos estudios que se han publicado nos muestran un antiviral de amplio espectro que funciona solo en determinados casos y además tampoco es una panacea. Hasta el momento los datos indican que el Remdesivir “acorta el tiempo de recuperación, de 15 a 11 días, en pacientes hospitalizados”. Puede resultar significativo en pacientes muy concretos, pero con estos resultados (que además son provisionales) no se puede decir que el fármaco de Gilead sea la solución a la pandemia.

La propia compañía advierte claramente un punto importante: los datos clínicos disponibles para el Remdesivir son muy limitados, y la propia Gilead reconoce que pueden ocurrir “eventos adversos graves e inesperados” en relación con su aplicación, como por ejemplo incrementos de las transaminasas hepáticas. Se recomienda estar muy atento a las funciones renales y hepáticas antes de iniciar un tratamiento continuado con Remdesivir.

En España, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón aclaraba que la aparición del Remdesivir, aunque es una buena noticia, no representa la solución. “No es la panacea, es un fármaco más que puede ayudar”. La inmensa mayoría de los virólogos y expertos coinciden, e incluso muchos de ellos tienen serias dudas sobre el tratamiento con Remdesivir ya que “aún se está estudiando su eficacia y seguridad”.

Simón añadía también un punto relevante en esta absurda carrera que se ha montado entre diferentes países para conseguir el fármaco: “En las próximas semanas, probablemente surjan más medicamentos”, explicó el epidemiólogo a cargo del CCAES. Las investigaciones se han acelerado, contamos con más de cien candidatas firmes a vacunas y los trabajos en busca de tratamientos eficaces se han multiplicado en los últimos meses.

A todo esto se suma el elevado precio del Remdesivir. En el pasado más reciente la farmacéutica Gilead se ha caracterizado por disparar hasta las nubes los diferentes tratamientos que ha descubierto, hasta alcanzar precios disparatados. En 2017, propuso un precio de 80.000€ para su medicamento frente a la hepatitis C, para el Stribild (un tratamiento para el SIDA) le pusieron un precio de 28.000 dólares por persona y año, y ahora con el Remdesivir el CEO de la compañía anuncia que cada tratamiento tendrá un precio de 2340 dólares.

Así pues, si recapitulamos y miramos en conjunto todo el panorama nos encontraremos con lo siguiente: Sí, Estados Unidos ha acaparado gran parte de las existencias de Remdesivir, pero han pagado un precio muy elevado por un tratamiento que no es una cura, que ofrece muchas dudas sobre su eficacia real, que puede tener efectos adversos insospechados, que es demasiado caro para lo que ha demostrado y, que seguramente, se verá sobrepasado por fármacos más eficientes en un futuro cercano. Visto así, no parece tan importante que Trump haya acaparado el Remdesivir, lo que sí es más preocupante es la actitud de Estados Unidos con la que empezamos este artículo en el primer párrafo. Su imperiosa necesidad de controlar cualquier novedad que surja en esta pandemia inevitablemente nos hace intuir cómo será el comportamiento de la administración Trump cuando salga por fin la vacuna.

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