No habrá DUI... Hasta otoño

 

El recién elegido presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra (izq), estrecha la mano a su predecesor, el expresidente regional catalán Carles Puigdemont. EFE/ Omer Messinger

Los tuits de Quim Torra no han sido la mejor campaña de marketing del nuevo ‘president’ de la Generalitat de cara a formalizar una relación con Moncloa y a la retirada del artículo 155. Por eso no va a pisar el acelerador hasta después de verano. No se puede decir que vaya a tener un perfil bajo porque, a pesar de haber borrado muchos de sus mensajes xenófobos, ha dejado claro que su paso por el Govern va a estar totalmente encaminada a la consecución de la República en Cataluña. Algo que, con las fórmulas utilizadas hasta la fecha, choca con la legalidad.

Pero lo que va a hacer es frenar su ímpetu. Por lo menos hasta después de verano. Es por eso que en la prensa pueden leer que Torra le ha ofrecido a Mariano Rajoy que elija la hora y el lugar para sentarse a hablar. Diálogo pausado para terminar con el 155 “de manera efectiva”, que en realidad es diálogo para impedir que el Estado controle las finanzas de la Generalitat.

“La pelota está en el tejado de España”, señalaron Torra y Puigdemont en una intervención conjunta por la que llamaron a “actuar con sentido de responsabilidad” en un asunto que no es interno: “Acepten esta oferta de empezar a hablar y de emprender un diálogo para encontrar una solución política”, han insistido al mismo tiempo que han incidido en que “Europa tiene que implicarse”.

De este modo, con estos ‘gestos’, Torra quiere suavizar el ambiente y buscar, como gran logro, la excarcelación de Oriol Junqueras y el resto de consellers aún encarcelados. Si lo logra, aparte de apuntarse un tanto a su favor con ERC con quien la relación está más cerca del divorcio que del matrimonio de conveniencia, le servirá para reagrupar las filas para volver al ataque.

Porque en septiembre, con motivo de la ‘diada’, se espera que Cataluña entre en un nuevo ‘día de la marmota’ al recuperar el órdago de la declaración unilateral de independencia (DUI). De momento ese objetivo solo está en la cabeza del ‘president’ cesado, Carles Puigdemont, y del nuevo ‘president’, Quim Torra. En Esquerra, de hecho, no quieren ni oír hablar de ello. Saben que la asfixia y parálisis institucional a la que el 155 a Cataluña no es sostenible en el tiempo. Pero temen que Torra pase de ellos y se pliegue en exclusiva a los designios de Puigdemont. Un ‘expresident’ exiliado que sueña con una vuelta a Cataluña con la implantación de la República.

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy están prevenidos. Los líderes de PSOE y PP se reunieron ayer en Moncloa para adelantarse al plan otoñal de Torra. Y la sintonía, en este asunto, es plena. Van a levantar el castigo del 155  al Govern cesado. Pero como no se fían, han consensuado ya la respuesta que darán en caso de que el nuevo Govern se salte la Constitución en septiembre. Y lo harán empleando mano dura y toda la contundencia posible. Volveremos a la DUI, a los consejos de Gobierno extraordinarios, a los requerimientos judiciales… y a las elecciones. Un no parar.