La pelea de Markieff Morris y Nikola Jokic señala los prejuicios NBA contra los europeos

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DENVER, CO - NOVEMBER 8: Nikola Jokic (15) of the Denver Nuggets is ejected after striking Markieff Morris (8) of the Miami Heat with a retaliatory blow during the fourth quarter of Denver
Photo by AAron Ontiveroz/MediaNews Group/The Denver Post via Getty Images

Esto no es en absoluto una cuestión racial. Nadie le decía a Larry Bird que le esperaba en la calle ni nadie habría amenazado a John Stockton en redes sociales porque sabían de sobra que la respuesta sería algo parecido a "muy bien, elige arma". La reacción inmediata al incidente entre Nikola Jokic y Markieff Morris, cuando el jugador de los Miami Heat golpeó en el aire al de los Denver Nuggets y este le mandó al suelo de un golpe con el hombro por la espalda, tiene mucho más que ver con los incomprensibles prejuicios que sigue habiendo en la NBA respecto a los jugadores europeos. Y dentro de los europeos, sí, puede ser, los blancos... aunque a Antetokoumnpo llevan llamándole también "blandito" unos cuantos años.

La idea que en Estados Unidos en general y en la NBA en concreto se tiene sobre los europeos que llegan ahí parece que no ha cambiado mucho durante los años: son invitados agradables, talentosos, técnicamente inmaculados... pero flojos. Se les puede vacilar, se les puede hacer la vida imposible, se puede tensar la cuerda física con ellos. Marcus, el hermano de Markieff, lo hizo con Luka Doncic durante los playoffs de hace dos años, y, efectivamente, ni Luka se defendió más allá de quejarse al árbitro ni encontró a nadie que de alguna manera le protegiera. Al fin y al cabo, a su lado estaban Porzingis y Kleber.

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Supongo que el prejuicio viene de cuando los europeos que llegaban a Estados Unidos en los noventa eran, básicamente, anomalías que necesitaban hacerse un hueco relajando su carácter y aceptando lo que fuera. Como el primer Petrovic o el primer Kukoc. Gente agradable de por sí como Divac o trabajadores que no se meten en líos como Sabonis o Radja. A Paspalj, por ejemplo, con ese carácter volcánico que siempre ha tenido, no le fue tan bien. Luego, con los años, ha habido un perfil Bargnani-Fotsis que tampoco ha ayudado. Pau Gasol tuvo que dejarse pelo largo y barba para demostrarles a todos que no era una hermanita de la caridad. Su hermano está considerado como un pívot "inteligente", pero en ningún caso físico.

Ahí es donde llegamos a Nikola Jokic. Las peleas en el campo son muy habituales. Ayer mismo tuvimos una entre Rudy Gobert y Myles Turner de lo más ridículo. Enfrentarse, retarse, empujarse, incluso soltar algún puño, es algo que vemos todos los años y es normal en un juego tan físico y con tan pocos espacios. Lo que no es normal es que el pique se prolongue durante días y adquiera un tinte de matonismo preocupante. Alguien calculó mal aquí y ese alguien parece que volvió a ser Marcus Morris, que salió a las redes sociales a defender a su hermano y atacar a Jokic. No intuía lo que le esperaba.

Morris dio por hecho que, si presionaba un poco en redes, Jokic y su entorno saldrían a pedir disculpas como buenos europeítos domesticados. No contaba con el gen balcánico. Esto no es ni mucho menos una defensa de lo que hicieron los hermanos de Jokic saliendo públicamente a retar a Marcus y a Markieff. Bueno, lo que hizo el hermano mayor, el que está más para acá que para allá, es casi tan grande como Nikola y da miedo solo verlo en foto.

Fue un acto de matonismo, sin más, como lo ha sido todo lo que ha hecho después: comprar entradas para el siguiente partido entre los dos equipos, alimentar una imagen de francotirador en Sarajevo y negarse a rebajar el tono, algo que probablemente Adam Silver les exija en breve. Con los balcánicos no se juega. Puede que con los balcánicos que se han criado en España tengas alguna opción, pero con los que se han criado en la Serbia de postguerra, bajo los bombardeos de la OTAN, ya es otra historia. No va a venir nadie a intentar comerles el terreno.

Por supuesto, insisto, la reacción fue desmedida, pero significativa. A Jokic le hacen esa falta pese a ser el MVP de la liga porque no le respetan. Consideran que no va a haber represalias. ¿Y qué hace Jokic? Casi le rompe la espalda al ofensor en pleno partido y manda a sus hermanos a mear sobre su territorio, para dejar claro quién manda aquí. En Estados Unidos alucinan, claro. Muchas risas con el "Joker" todos estos años y desconocen que, aparte de jugar como los ángeles, Jokic tiene un carácter de perros, que ya ha demostrado con su selección varias veces. Llegó a la liga gordito y risueño y equivocaron el juicio. Ahora se empiezan a dar cuenta de que, si vas a ir de gangsta , mejor elige a un rival más propicio. 

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