La nieve y el frío calientan el mercado eléctrico de España

Guillermo Sánchez Leon, Modelización matemática, Universidad de Salamanca
·6 min de lectura
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Andrey_Popov / Shutterstock

En Barrio Sésamo se explicaba a los niños que 3+3+3 es mayor que 5+1+1, pues 3+3+3 = 9 y 5+1+1=7. Sin embargo, por lo que se ve y se escucha estos días en los medios de comunicación y en las redes sociales, parece que muchos creen que la respuesta es 5+1+1 pues 5 es el número más alto. El problema al que me refiero no es exactamente este sino uno parecido, el del cálculo de la tarifa eléctrica.

En los primeros días de enero de 2021 el precio medio de la electricidad en España ha sido sustancialmente mayor al del mismo periodo de 2020, pero eso no significa que vaya ser así al finalizar el año. De hecho, la gran mayoría de los consumidores pagan un precio fijo por el kilowatio-hora, pues aceptan el ofrecimiento de su compañía suministradora de electricidad y se acogen a lo que se llama precio no regulado.

Probablemente el lector ya tenga fijada su tarifa eléctrica para 2021 (aunque no lo sepa) o incluso para más años. De hecho, hay compañías que ofrecen una tarifa fija para los próximos 5 años, aunque puede que esta no sea la opción más interesante para el consumidor. Por tanto, que el precio de la luz haya alcanzado un precio muy alto estos primeros días de enero es irrelevante para la mayoría de los consumidores.

En cambio, a quienes se han acogido (por voluntad propia) a la tarifa regulada, se les aplica el precio de cada hora de consumo, que es variable según varíe la oferta y la demanda. Habrá algunos días en que el precio será muy superior a la media del año, pero lo importante es el total, es decir 5+1+1 = 7, y no 5.

¿Cómo se fija el precio de la electricidad para el pequeño consumidor eléctrico con tarifa regulada?

El procedimiento es sencillo: todos los días, sobre las 8 de la tarde, se realiza una subasta inversa a través de Red Eléctrica Española (REE) en la que los diferentes productores de electricidad (nuclear, gas, ciclos combinados, eólica, etcétera), ofertan la energía a distintos precios, de acuerdo a sus distintos costes de producción. Así se fijan los precios por hora para el día siguiente.

El método de asignación no es, como se ha escuchado estos días, similar al de las casas de subasta de arte, donde se puja al precio más alto. En el mercado mayorista eléctrico el procedimiento es justo al contrario: vende la electricidad el que ofrece el precio más bajo. Los precios alcanzados por la energía eléctrica del día siguiente son dados a conocer a las 20.15 y se pueden consultar aquí.

Insisto en que a este sistema solo se acogen los consumidores que quieren. Lo curioso es que el año pasado los que tenían este tipo de tarifa (que implica un riesgo), salieron beneficiados frente a los que optaron por un precio fijo.

Aunque hubo días y horas en los que el precio estuvo muy por encima de la media (no hay procedimiento matemático que garantice estar por debajo de la media a todas las horas), el resultado al final de año normalmente les fue favorable frente a los que tenían un precio fijo.

Abanico de precios

Que en los primeros días de enero de 2021, y debido fundamentalmente a unas condiciones meteorológicas excepcionales, el precio haya sido superior al del mismo periodo del año pasado no implica que el precio medio de la electricidad en 2021 vaya a ser anormalmente alto para los consumidores que tengan contratada la tarifa regulada.

Además, en la tarifa regulada (variable), el precio de la luz depende de cuándo se hagan los consumos, por lo que se pueden programar los de mayor gasto energético para las horas en las que el precio de la luz sea menor.

También existe una opción intermedia muy interesante para el consumidor que es la tarifa de discriminación horaria. Esta fija dos (y a veces tres) precios eléctricos según la hora a la que se consuma, por lo que puede ser la alternativa más barata si se desplazan los mayores consumos de energía al horario donde la tarifa es menor.

Si quiere saber más sobre cómo se fija el precio para el pequeño consumidor (que no ha elegido tarifa fija) consulte aquí.

Abanico de productores eléctricos

Lo que se busca con el sistema de precios variables es optimizar el sistema eléctrico, orientando el consumo a los momentos en los que generar electricidad sea más barato. Por ejemplo, si se prevé que va a haber mucho viento, a las horas de mayor intensidad se ofrecerá la energía eólica a un precio muy bajo para así favorecer el consumo.

La energía base, que se mantiene prácticamente constante durante todo el año, es la nuclear y normalmente es la que oferta el precio más bajo. En cambio, las energías renovables presentan una gran variabilidad.

En España la energía eólica tiene una eficiencia (factor de carga) de solo el 25%, mientras que el de las centrales nucleares está en torno al 90%. Es decir, hay que tener instalada casi 4 veces la potencia en energía eólica para producir la misma energía que las centrales nucleares. Pese a ello, lo importante es el coste total, incluidos los costes ambientales.

Aunque la energía eólica está demostrando ser una gran fuente de electricidad hay que ser consciente de sus limitaciones: el viento no siempre sopla lo necesario para producirla. Por eso, lo adecuado es combinar el conjunto de las fuentes de energía.

Cuando la demanda de electricidad es muy alta normalmente se recurre a centrales de gas de ciclo combinado, que están en espera para estas ocasiones. De hecho, hay plantas de gas que solo funcionan 200 horas al año, para cubrir esos momentos de pico. Es entonces cuando los productores eléctricos ofertan la energía al precio más alto. Aquí se puede ver lo que aportan al sistema eléctrico las distintas fuentes de energía en cada momento.

El monto a pagar por el cliente no lo fija solo el consumo

La forma de asignar los costes en el cálculo de la tarifa eléctrica puede ser objeto de discusión, empezando por los costes e impuestos que se le cargan a la tarifa eléctrica (aproximadamente el 65% de la factura).

Sin embargo, el uso adecuado de una tarifa variable, que haga el sistema más eficiente, reduciría los costes de producción, permitiría tener una potencia instalada menor y reduciría el impacto medioambiental.

En cualquier caso, esa es otra discusión distinta a la que se está planteando estos días, pues, como se ha explicado, el pequeño consumidor puede elegir tarifas eléctricas que no dependan del precio de la luz en un momento concreto.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Guillermo Sánchez Leon no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.